miércoles, 16 de octubre de 2013

Las Fichas y Billetes particulares usados en Ñuble. Siglo XIX y comienzos del XX.

p. Juan Ignacio Basterrica
Fuente: Anuario de la Anuch (2013)


En la provincia de Ñuble, en su capital Chillán y en varias de sus pujantes comunas se utilizaron por parte de algunos empresarios, comerciantes, hacendados e industriales el uso de medios de pago de emisión propia. Así durante la última mitad del siglo XIX y comienzos del XX aparecen algunos ejemplares de fichas y billetes en nuestra área geográfica de innegables características agrícolas, las que constituyen grandes y reveladores ejemplos de las necesidades de una época  todas ellas de gran interés en la numismática y carto-numismática nacional. En esta crónica trataremos algunas emisiones agrícolas, comerciales y empresariales, dejando para otro capítulo las emisiones de billetes  y la reseña de los bancos comerciales particulares fundados en Ñuble.

ANTECEDENTES GENERALES Y PARTICULARES.
Hasta 1924, año en que se promulga el Código del Trabajo chileno, y en el que se estableció en su artículo 24 la prohibición absoluta del pago del salario y sueldos de los trabajadores por otros medios que no fueran el dinero oficial emitido por el Estado de Chile, se utilizaron en gran parte del territorio nacional  señas, fichas y billetes que emitidos por particulares sirvieran como un medio de pago para numerosos trabajadores, jornaleros y dependientes. De esta forma estos vales o señas eran usados muchas veces para ser cambiados por mercaderías vendidas por los mismos emisores a sus propios dependientes. Se producía así un monopolio, en que se criticaba la falta de libertad de elección del detentor de estas señas para poder elegir en qué usar su dinero,  en dónde poder usarlo y  qué cosas adquirir. Para la mayoría de los analistas actuales era un sistema práctico, pero que propendía al abuso de un mercado cautivo y al enriquecimiento de quienes especulaban con estos medios de pago.
Sin embargo lo anterior, la falta de moneda circulante de curso legal emitida por el Estado, traía bastantes problemas en tiempos en que no había instituciones bancarias a la mano que a través de sus agencias pudieran proveer las cantidades de moneda necesaria para hacer los pagos en tiempo y forma de los trabajadores. Así comerciantes, industriales, contratistas y hacendados se vieron ante la ausencia de restricciones legales, en la necesidad de incorporar el uso de señas, fichas, vales y billetes en el comercio local para poder darle dinamismo a sus compraventas y transacciones. Estas señas particulares nacieron algunas en forma espontanea por las necesidades propias de una época, generalmente restringidas a una pulpería o a un solo propósito comercial .Otras nacen para el curso más extendido de su utilización abarcando todo un área o población y su comercio  mediante una autorización gubernamental previa para poder circular.
A lo señalado se sumaban en nuestra zona agrícola dos aspectos propios; por una parte un creciente comercio de intercambios realizados en la famosa feria sabatina que diera lugar al Mercado de Chillán, punto de encuentro de productores, revendedores, comerciantes de frutos del país y de insumos agrícolas, compra ventas de artículos domésticos e industriales realizadas a través del sistema del trueque cuando faltaba moneda circulante. Y por otra parte hay que agregar el creciente bandidaje rural a mediados del siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX, verdadero problema en aquellos años. Este fenómeno extendido en los campos y que operaba mediante espías infiltrados como jornaleros de los fundos, quienes proporcionaban los datos para que grandes hordas de asaltantes fueran en pos de su botín, asolando, destruyendo y matando a trabajadores, administradores y muchas veces a los propietarios y a su familia. En ese tiempo comunas y poblados estaban en la mira del certero ojo de bandidos y asaltantes. Chillán Viejo o Pueblo Viejo que no contaba en esa época con policías ni serenos, era la guarida de forajidos pues al ser tierra  sin ley se constituía en el lugar ideal por estar al lado de Chillán. Recordemos al célebre bandido Juan de Dios López y sus numerosos secuaces quienes sembraron el miedo y regaron de sangre los campos y poblados ñublenses a fines del siglo XIX y comienzos del XX, y quien fuere recordado en el folklore oral  local hasta el día de hoy.
En consecuencia, las emisiones de señas, vales, fichas y billetes locales, se insertan mas bien en la necesidad de un medio de pago expedito y más seguro para quienes los emitieron en Ñuble, y no responden la mayoría de ellas a la especulación y el uso abusivo del enriquecimiento monopólico tan criticado en otras áreas geográficas de nuestro país.

EL USO DE ESTOS MEDIOS DE PAGO EN ÑUBLE.
El uso de estos vales o señas comerciales  en Ñuble inicialmente eran utilizados solo en el comercio o establecimiento que los emitía, generalmente comercio de Chillán, a fin de que el cliente pudiera usarlas sólo en ese local particular. Otras fueron usadas para el pago de servicios como el transporte del Ferrocarril Urbano de Chillán, tanto carros de sangre como tranvías eléctricos; en las Termas de Chillán fueron utilizadas por sus diversos concesionarios para ser usadas en los baños y servicios relacionados con el uso de las aguas termales; en la agricultura usadas en las pulperías de las propias haciendas y en casos excepcionales como el de la Hacienda Palpal, en un área geográfica más amplia ,en casi todo el comercio local de los poblados de Pemuco y El Carmen, en los cuales eran aceptadas las fichas y billetes por diversos convenios comerciales entre el comercio local y el hacendado.
A lo largo de la historia del comercio chillanejo, no cabe duda de que este sistema debió ser usado por varias casas y firmas comerciales de fines del siglo XIX, sin embargo no tenemos ejemplares en nuestro poder ni hemos podido verlos.  Tal vez eso se deba a la fragilidad del material con que fueron confeccionadas las primeras señas, cartón, cuero, papel y solo conocemos las más duraderas; las metálicas confeccionadas en  bronce, cobre, aluminio y las de ebonita o caucho.
A la lista del uso comercial, también debe de mencionarse el uso social, como las que se utilizaron  en el Club de Ñuble y otras instituciones sociales  de importancia de aquella época para el consumo de sus socios en estos centros.
También en la beneficencia, ciertos grupos o cofradías religiosas locales debieron haberlas usado para la caridad de los más necesitados como una especie de vales para ser cambiados por alimentos en comercios locales adheridos.
Su uso además debió de haberse extendido al pago de jornales por parte de contratistas e Ingenieros encargados de llevar a cabo grandes obras de progreso provincial, como caminos, líneas férreas, canales de regadío, etc.

ALGUNOS EJEMPLOS DE FICHAS Y BILLETES PARTICULARES EN ÑUBLE.

1-  FICHAS COMERCIALES.
                                      


Vista interior del Almacén Brunet, año 1920 aprox.

Probablemente a fines del siglo XIX diversas casas comerciales de los más diversos giros deben de haber utilizado vales y fichas. Tenemos una de esas piezas que pese a no haber encontrado antecedentes de su emisor podemos considerar en base a informaciones orales de los mas antiguos su origen. La ficha cuya fotografía acompañamos más abajo consigna al emisor BAR MARCONI, según se infiere podría corresponder al bar del Hotel Marconi , de propiedad del inmigrante napolitano don Vittorio Mazini quien se radicó en Chillán aproximadamente en 1915 y que incursionó en el giro hotelero y gastronómico hasta poco antes del terremoto del año 1939.





                                         
La ficha de 40 mm de diámetro esta confeccionada en ebonita color verde claro, y dice en su anverso “BAR MARCONI CHILLAN” dentro de un circulo en el exergo aparece un número de serie 2164. En su reverso aparece un número “5” equivalente a cinco pesos.
Claramente se trata de una ficha o vale de consumo, y pueden haber existido en otras denominaciones.
                                           

2- FICHAS DE SERVICIOS DE TRANSPORTE URBANO.


 Tranvía eléctrico frente a la Plaza de Armas de Chillán. 1923


La Sociedad de Tranvías Eléctricos de Chillan, fundada en nuestra ciudad   para la explotación del ferrocarril urbano a tracción eléctrica y que inició sus operaciones en 1922 hasta el terremoto del 24 de Enero de 1939, emitió fichas en ebonita con valores representativos a la primera y segunda clase. La ficha presentada mas abajo corresponde a un valor nominal sin identificar la clase a que correspondía, sin embargo por su valor puede inferirse correspondería a segunda clase. Esto por el valor de las tarifas de transporte hacia 1923 5 centavos la segunda clase y 10 centavos la primera clase.
La ficha fabricada en ebonita de 15 mm de diámetro, en su anverso de color verde dice “FERROCARRIL URBANO CHILLAN” y en su centro consigna su valor o denominación; 5 C, correspondiendo a 5 centavos. En su reverso de color negro los números de su serie 863.




Ficha tranvía eléctrico de Chillán, ebonita verde y negra,  valor 5 centavos, 15 mm de diámetro.
                                      


3- FICHAS USADAS EN LAS TERMAS DE CHILLÁN. 



Vista de las casuchas de las Termas de Chillan, 1920


Las Termas Minerales de Chillán, famoso centro termal ubicado en el fundo del mismo nombre propiedad de la I. municipalidad de Chillán a 1600 metros de altitud en la cordillera ñublense y a 80 kilómetros de la capital provincial, fue explotado por diversos concesionarios y arrendatarios desde el siglo XIX. Las aguas debido a sus propiedades terapéuticas fueron objeto de estudios de sabios como Ignacio Domeyko y Rudulfo Philippi. Eminentes médicos como el Dr. Pelegrin Martín y Martí, Eulojio Cortinez, Schneider, Tocornal entre otros estudiaron la composición y sus notables efectos medicinales. La fama curativa de carácter nacional se hizo extensiva a gran parte de América. Por tal objeto y por su demanda, sus aguas fueron declaradas de utilidad pública en tiempos del Presidente Manuel Balmaceda (1886-1891). Este empuje debido a la demanda nacional e internacional por sus efectos medicinales impulsó al Presidente Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901) hacia 1899 por medio de la dictación de una ley para crear la obligación de construir un ferrocarril o ramal que dirigiera a los viajeros desde Chillán a ese centro termal. Este ferrocarril fue impulsado por notables personalidades de Chillán entre los que se cuentan los Alcaldes don Rafael Dueñas Gazmuri, don Fanor Paredes Aqueveque y el recordado Intendente de Ñuble, don Vicente Méndez Urrejola. El ramal conocido como el “Tren chico” llegó a Recinto y funcionó hasta la medianía de los años cincuenta del siglo XX.

Los diferentes concesionarios de las Termas, debido a la lejanía del centro termal, lo que hacía escaso la disponibilidad de dinero, crearon un sistema de fichas que suplieran el uso de moneda legal para ser usadas en las diversos servicios que allí se prestaban, consumos, baños, etc. Entre otros recordados concesionarios recordamos a don Moises Howes, Thomas Mac Hale, Zuñiga, Pagueguy,Sivori, entre otros particulares y sociedades comerciales.

A continuación se presentan algunas fichas usadas desde 1870 hasta antes del terremoto del año 1939.Aqui destaca una ficha de bronce emitida por el concesionario don Thomas Mac Hale, recordado vecino  co -fundador del club de Ñuble en 1870 y de otras obras del naciente Chillán de esa época. La ficha confeccionada en bronce de 20 mm de diámetro, dice en su anverso “J. MAC-HALE y CIA”, y en su reverso “TERMES MINERALES DE CHILLAN” en su centro “VALE 10 CENTAVOS”. Ficha escasa y curiosa adquirida a un numismático boliviano, lo que nos hace presente la importancia de los baños y su visita por ciudadanos de los países vecinos.






                        Ficha de bronce, Concesionario Thomas J. Mac Hale, valor 10 centavos, diámetro 20  mm





Ficha de 25 centavos, ebonita verde gris, 20 mm.









Ficha de ebonita roja, de valor 40 centavos, diámetro  30  mm
                                                          






 Ficha de bronce de 10 centavos, diámetro 20  mm.

                                                          
                                                     
4- FICHAS DE HACIENDAS.
Las fichas  y señas emitidas por algunos hacendados de Ñuble, con el propósito de pagar a su personal, son relativamente escasas, y muy difíciles de encontrar. En Ñuble las haciendas fueron pocas, debido al emplazamiento geográfico de la provincia que estaba constituido por pequeñas y medianas propiedades agrícolas siendo los fundos los de mayor extensión e importancia. Los grandes fundos y las Haciendas fueron en su mayoría conformados por la reunión de diversas propiedades medianas y pequeñas por un solo dueño a fin de constituir un núcleo agrícola de mayor tamaño que compitiera con algunas haciendas de grandes extensiones situadas desde el Maule al norte. De esta forma fueron varias haciendas las que se conformaron en nuestra provincia, a modo de ejemplo la Hacienda Alico  de propiedad de la familia Sepúlveda en San Fabián, la Hacienda Casablanca en General Cruz de la familia Serrano Palma, la Hacienda Rucamanqui en Yungay de la familia Gómez Perez, La hacienda San Miguel en Santa Clara de don Carlos Izquierdo Edwards, las propiedades de don Arturo Matte Larraín, solo por nombrar algunas. De hecho en ellas también deben de haberse ocupado estos medios de pago, pero al no tener ejemplares desconocemos su diseño. En estas líneas trataremos algunas haciendas importantes de Ñuble, de las que hemos podido obtener algunos ejemplares de sus fichas y billetes.

LAS FICHAS DE LA HACIENDA CUCHA CUCHA.



                                             
Don Ricardo Cox Méndez, dueño de la Hacienda Cucha Cox, 1910


La Hacienda Cucha Cucha de 3000 cuadras aproximadas de superficie, estaba ubicada en la zona de Confluencia , Comuna de Portezuelo a orillas del rio Itata. De antigua data perteneció a los Jesuitas, luego de su expulsión en el año 1767 fue rematada por don Alejandro Urrejola y Peñaloza, luego de la Independencia secuestrada y entregada como premio al General don Ramón Freire en compensación de los servicios prestados a la patria. Después de un largo proceso judicial vuelve a manos de la familia Urrejola, para después de varios años dividirse en tres fundos por los descendientes. Predios o fundos denominados Cucha Menchaca, Cucha Cox y Cucha Urrejola de acuerdo al apellido de la rama Urrejola que lo heredara. Posteriormente en los años setenta del siglo XX  gran parte de las tierras fueron perdidas por los herederos en la reforma agraria, para vender lo poco recuperado después en 1975 al empresario Fernando Giner, quien las explota durante algo más de 33 años y él que posteriormente vende las tierras al grupo Arauco. La principal producción agrícola fue la vitivinicultura. Contaba con grandes extensiones de viñedos en donde se ocupaba gran número de mano de obra.

La ficha que presentamos a continuación, corresponde al Fundo Cucha Cucha, a una de las tres partes en que se dividió la Hacienda Cucha Cucha entre las familias herederas, en este caso Cox Méndez, de ahí su nombre Cucha Cox.
El Fundo Cucha Cox, de aproximadamente 500 hectáreas correspondió en herencia  a doña Loreto Méndez Urrejola quien casó con don Guillermo Cox Bustillos, notable explorador del sur de Chile. Su hijo don Guillermo E. Cox Méndez, abogado, escritor y diputado por Itata en 1891 (quien muere muy joven ahogado en el rio Itata) hereda el fundo Cucha Cox y lo dedica a la explotación de sus viñedos para la producción de vinos. A su temprana muerte el Fundo Cucha Cox pasa a manos de sus herederos y familiares entre los que se cuentan su hermano don Ricardo Cox Méndez, médico, parlamentario y agricultor.

La ficha usada en 1890 aproximadamente, fue usada como seña en el Fundo Cucha Cox y Piedra Parada por su propietario don Guillermo R. Cox Méndez, como seña para los recolectores de uva a quienes se les entregaba por carga recogida (usualmente canastos viñateros). Luego eran cambiadas por la suma del dinero correspondiente según las cantidades de medidas o cargas de uvas recogidas y entregadas en bodegas del fundo.
Las fichas de color negro café oscuro, confeccionadas en ebonita, de 25 mm de diámetro, dicen en su anverso; “G.E. COX 10 Cents CUCHA CUCHA” y en su reverso G.E.COX 10 Cents PIEDRA PARADA



                                   
Ficha Hacienda Cucha Cox, ebonita negra, seña de vendimia, 10 centavos, 25 mm diámetro.

Además de esta ficha confeccionada en ebonita, hemos tenido noticias de otras confeccionadas en bronce, ignorando su denominación y características.


LAS FICHAS Y BILLETES DE LA HACIENDA PALPAL.


                                                 
Don Luis Fernando Stevens Caro, dueño de la Hacienda Palpal, 1910


La Hacienda Palpal, de 2000 cuadras, se ubicaba en la comuna de Pemuco y parte de ella en la comuna vecina de El Carmen de la Provincia de Ñuble. La Hacienda Palpal estaba conformada por los fundos Pemuco (comprado a don Joaquín Prieto Hurtado), Monteblanco(ex propiedad de la orden de los dominicos, comprado a doña Elena Galán), Labraña,( comprado a la Sucesion de Viviano Labraña) Hijuela Molino Palpal (en la colonia heredad de la Familia Riquelme, y en donde se discute habría nacido don Bernardo Ohiggins, y adquirido a sus herederos por el abuelo materno de don Luis Fernando Stevens), además de El Coironal, Danquilco y otras 42 propiedades de diversas extensiones. La Hacienda Palpal  propiedad de don Fernando Stevens Caro, constituía un claro ejemplo a principios del siglo XX de un núcleo de actividades industriales, agrícolas y de transporte de relevancia provincial. Además a principios del siglo XX, la Hacienda Palpal fue un centro de reuniones sociales y de grandes acuerdos políticos, siendo don Luis Fernando patrocinador de varias campañas de conocidos políticos y parlamentarios de ese entonces.

Entre sus actividades industriales se encontraba la molinería, con importante producción de harina y subproductos elaborados por el Molino de cilindros Palpal. Se producía además; quaker, cidra de manzana, vinos, champaña, bebidas gaseosas, hielo, productos lácteos, elaboración de maderas. Además se explotaba el transporte de carga y pasajeros por el ramal particular del  ferrocarril de General Cruz a Pemuco adquirido por don Luis Fernando Stevens para trasladar los productos de la Hacienda hacia el mercado nacional y a la exportación desde sus bodegas de Talcahuano y Valparaiso.

Debido a la gran cantidad de empleados y dependientes, que se ocupaban en las diferentes actividades de la Hacienda Palpal, don Luis Fernando Stevens, solicitó la autorización del Gobierno para emitir una moneda propia, con el objeto hacer mas expedito y menos riesgoso el manejo de dinero en caja para el pago de la extensa nómina de trabajadores. El Gobierno entonces, autorizó a don Luis Fernando a emitir su propia moneda consistente en fichas y billetes, que tenían el respaldo para ser cambiados al portador por dinero de circulación nacional. Esta moneda se utilizó para la compra de mercaderías en el Almacén Palpal de la Hacienda, como también en los comercios y negocios de Pemuco  y El Carmen. Así comerciantes de estas localidades recibieron en sus negocios fichas y billetes por convenio con don Luis Fernando Stevens para ser usadas en las compras de mercaderías.

Las fichas, hoy muy raras tenían la denominación de 1 peso, eran de color negro, circulares de 20 mm de diámetro y estaban confeccionadas en ebonita (caucho).


                                               
En su anverso se lee” L. FERNANDO STEVENS- PALPAL”, en el centro dentro de un círculo una estrella de cinco puntas.
En el reverso el numero “1” dentro de un círculo. También existieron en bronce en otras denominaciones, y algunas además decían Molino Palpal.

En cuanto a los billetes, estos eran de papel, impresos en Concepción en la imprenta litográfica Concepción de J.L Soloudre y Cia.            


                                                                           
 
Estos decían, en su anverso L. FERNANDO STEVENS PAGARA AL PORTADOR  1 PESO, y bajo el numero 1 “PEMUCO“el numero de serie a la izquierda y la firma de don Luis Fernando a la derecha. Toda esa lectura encerrada en un marco con diseños esquinados por estrellas de seis puntas de color gris y fondo blanco. La palabra Pemuco de doble significación indicaba el nombre del Fundo Pemuco  parte de las 48 propiedades que conformaban la Hacienda Palpal, y que fuera adquirido a don Joaquín Prieto Hurtado, como también al poblado de Pemuco, cercano a las casas e instalaciones de la Hacienda y Molino Palpal.

En el reverso un hermoso diseño geométrico doble de color rojo anaranjado. Además de este billete existieron de otras denominaciones probablemente de 5 pesos.
Las fichas y billetes de la Hacienda Palpal de don Luis Fernando Stevens, circularon en el comercio de la zona sin ningún problema durante más de 20 años hasta el año 1926 fecha del fallecimiento e su propietario.


 LAS FICHAS DE LA HACIENDA VIRGUIN.


                                                 
Don Juan Francisco Rivas Cruz dueño de las Haciendas Virguin y Zemita

Esta Hacienda ubicada en la comuna de Ñiquén de la Provincia de Ñuble, era propiedad de don Juan Francisco Rivas Cruz, rico empresario minero y diputado santiaguino. Estaba conformada por una enorme extensión de tierra y que fuera constituida por diversas adquisiciones que  hiciera don Juan Francisco Rivas. Abarcaba desde el límite con Argentina hasta unos dos kilómetros al oeste de la línea férrea central. Tenía la Hacienda  hacia la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX una rica actividad agropecuaria donde destacaban la producción triguera, ganadera y vitivinícola de importancia nacional. Los numerosos trabajadores realizaban sus compras en la pulpería de la hacienda que servía de almacén y tienda y funcionaba en la maciza construcción donde actualmente funciona la escuela de Virguin Alto.

Las fichas emitidas por don Juan Francisco Rivas Cruz propietario de las Haciendas Virguin y Zemita, y utilizadas en la pulpería son hoy consideradas  muy raras. Los ejemplares aquí presentados pertenecen a un coleccionista de Constitución, don Marcelo Fuentes Sepúlveda quien gentilmente nos ha compartido fotografías de sus diseños.
Las fichas eran confeccionadas en bronce con un diámetro de 21 mm la de 10 centavos, y 23 mm la de 20 centavos. Solo hemos logrado  determinar denominaciones de 10 y 20 centavos. Los dos ejemplares aquí presentados así lo indican.
En su anverso ambas dicen “J.F. RIVAS VIRGUIN”, y en el centro una pequeña estrella de cinco puntas.
En su reverso; en cada una de ellas aparecen sus denominaciones de “10 CENTAVOS” y “20 CENTAVOS” respectivamente.






                                                   
Para mayores antecedentes sobre las Haciendas Virguin y Zemita, consultar la obra del destacado historiador don Marcial Pedrero Leal, Cuaderno del Biobio editado el año 1999 “Virguin y zemita, haciendas de Ñuble”.

                                                               

4 comentarios:

  1. Muy buen articulo Maximo, sobre este tema desconocido para muchos. Yo tengo en carpeta escribir algo sobre las medallas relacionadas con Chillán, pero hasta la fecha tengo muy pocas como armar algo representativo de esta materia.

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  2. Fundó el Naranjal S.Nicolas19 de febrero de 2014, 11:38

    Lo felicito Maximo, gracias a ti he conocido como era Chillán, y este articulo me ha llamado mucha la atención , ya que ando en busca de información sobre una hacienda que perteneció a mi familia al parecer hasta principios del siglo XX y no se que paso ya que hoy en día es un sector.

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  3. Hola, muy interesante blog. Estoy en búsqueda de más datos de los que figuran aquí, sobre la hacienda Palpal. Sería posible me contactara a mi correo? felipeguardap@hotmail.com. Se lo pido por que trat´`e de activar el mail que figura en la página, pero no me fue posible.
    gracias
    atte.
    Felipe Guarda Palacios

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