jueves, 16 de octubre de 2014

Dr. David Benavente Sepúlveda. La otra biografía*

p. Manuel Grez Ibáñez (artículos publicado en la Revista Chilena de Cirugía – febrero de 2013  y en la Revista Masónica – septiembre 2014.) Material autorizado por el autor.

Su antigua foto en blanco y negro, luciendo pera y bigote, luce enmarcada, en las paredes del auditórium del segundo piso del Servicio de Cirugía, encabezando la lista de los grandes Maestros y padres de la cirugía moderna chilena. El Dr. Elizeo Otaíza, encargado de la docencia de becados en mis tiempos de residente y ex jefe de servicio, sentía una especial admiración por él, nos destacada y comentaba su valor humanitario y profesional como cirujano ejemplar por haber desarrollado una destacaba labor en nuestro hospital, en el cual había desempeñado jefaturas, desarrollando además, con medios básicos la cirugía experimental y la neurocirugía, llegando a ser el primer médico chileno que había realizado trepanaciones humanas y cirugías neuroquirúrgicas reparadoras.

El Dr. Nestor Flores Williams, discípulo de él en el Servicio de Cirugía del Hospital, también Maestro de la Cirugía, a quien el Dr. Otaíza también admiraba y apreciaba, nos dejó un retrato escrito del personaje: “Cuando conocí a Don David era un hombre de baja estatura, tal vez de un metro sesenta centímetros, de ojos grises y pequeños, de mirada dulce y penetrante; de frente amplia y surcada por pliegues horizontales que le daban el aspecto de un pensador. Era más bien de pocas carnes, porque su alimentación fue siempre lo suficiente para mantenerse.

Lo observamos en las comidas de camaradería del hospital; él sólo se servía uno que otro guiso a pesar que nosotros encontrábamos la comida excelente. Era un hombre silencioso, de palabra serena y armoniosa. Al tratarle, uno se percataba de su alta valía interior, de sus consejos sabios y de sus juicios ecuánimes. Su persona se imponía a pesar de su modestia. Sus silencios solían ser lapidarios. Austero en todas sus actitudes, imponía donde fuere, su rango superior.

TRAYECTORIA MÉDICA Y MASÓNICA
 Cauteloso y culto en su lenguaje; nunca se le oyó la estridencia o la expresión áspera. No tuvo en su vida vicios ni inclinaciones a las que son tan propensos la mayoría de los mortales; no tuvo más preocupación que su pequeña envoltura material ni más claudicación que la que físicamente denunciaba su tardo y descompasado andar” destacando su pionera labor quirúrgica. “Fue el primer cirujano que en forma regular realizó trepanaciones craneanas en Chile y ante el asombro de todos, penetró en la masa encefálica, abrió el canal raquídeo y operó también sobre el sistema nervioso periférico”.

El año 1874 el Dr. José Joaquín Aguirre, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, tuvo la visión de enviar a jóvenes y destacados médicos recién egresados a Europa. Entre ellos estuvo el Dr. Benavente quien estuvo en Alemania estudiando Anatomía humana, formando a su regreso parte del equipo docente de esa facultad, siendo reconocido como un destacado profesor de anatomía y embriología y como un eximio dibujante.

Su principal labor asistencial la realizó como cirujano en el Hospital del Salvador. En el año 1914 llegó a ser Presidente de la Sociedad Médica de Chile y fue director de la Revista Médica de Chile, alcanzando un prestigio profesional que trascendió América Latina. Fue un médico sabio, generoso, modesto que ejerció la medicina con entrega ilimitada sin discriminar en su clientela a los más pobres y desposeídos y sin buscar retribución económica, llegando a ser un sabio solitario que vivió sus ideales de libertad y fraternidad con admirable consecuencia.

Fue un médico hospitalario de gente humilde, ninguna mano golpeó en vano a su puerta y ningún dolor lo halló sordo a sus requerimientos. una foto tomada durante su adultez sabemos que era delgado, de nariz
aguileña, de pelo negro peinado hacia atrás, cabello que siempre conservó sin signos de calvicie, de ojos pequeños, con rostro armónico y simétrico con pera y bigote, tal como se usaba en su época.  ( Figura 1)



 (Figura 1)

En los círculos masónicos se le recuerda porque, logró por su desinteresada filantropía y vida ejemplar ser nominado al cargo de Gran Maestro de la Gran Logia de Chile en el año 1925, alcanzando el más alto grado de Gran Soberano y Gran Inspector General, en el grado XXXIII y último de la masonería capitular. Existe una foto suya de esa época, en que ya anciano y canoso, pero conservando los mismos rasgos faciales de su adultez, enjuto, con ojos pequeños y hundidos, nariz aguileña, con el pelo de su cabellera y su pera y bigote ya encanecidos, luce orgulloso en su pecho una medalla recién recibida en la logia masónica que lo destaca como hermano distinguido (Figura 2).

(Aporte Archivo Masónico) 
Iniciado el 12 de noviembre de 1889 en la R. L. Justicia y Libertad Nº 5. Se afilió a la R. L. Unión Fraternal Nº 1, como fundador, el 3 de septiembre de 1912.

En la Gran Logia de Chile fue Primer Gran Vigilante, durante el período del Gran Maestro Ewing, 1906/1912; reelegido para el período 1912/1915. Miembro de la Comisión organizadora del Primer Convento Masónico Nacional. Miembro del Consejo del Gran Maestro en 1924/1927. Designado Gran Dignatario de Honor en mayo de 1932.

Elegido Gran Maestro en la Asamblea del 25 de septiembre de 1932. Al cumplir el período para el que había sido elegido, fue reelegido como Gran Maestro el 24 de junio de 1933, por un trienio. Sin embargo, en la Asamblea del 9 de junio de 1935, anunció que había designado Gran Maestro adjunto al Q. H. Fidel Muñoz Rodríguez y días más tarde, silenciosamente, se retiró del cargo.


Se dirá de él que fue pensador y guía de la Francmasonería chilena. Puso orden en las finanzas, reglamentó el Fondo de Solidaridad, propició la ayuda material a los masones perseguidos y protestó contra tales persecuciones. Dictó un código de conducta masónica y dio al Departamento de Acción Masónica que se formaba el carácter de herramienta para la docencia, la formación magisterial y la investigación. Intensificó y amplió las relaciones de la Gran Logia de Chile con los poderes masónicos mundiales.



(Figura 2)

En junio del 1935 se retiró a su natal y rural Ninhue para servir y atender las necesidades de salud de los modestos campesinos del sector. En su honor la logia masónica de San Carlos lleva su nombre, así como el hogar de ancianos, el consultorio, la plaza y la escuela G 30 de Ninhue, quien lo nominaría además como uno de sus hijos ilustres.

SU “OTRA” BIOGRAFÍA
Ciertamente el Dr. Benavente fue un gran profesional de la medicina y un gran cirujano de su época que aportó mucho a nuestra salud, que por ello se le encuentra nominado entre los que formaron parte de la historia de nuestra medicina y por lo mismo muchas entidades médicas y civiles hoy día lo recuerdan, pero nada de eso pudo haber ocurrido si un pequeño acontecimiento en su pre adolescencia no hubiera sucedido, hecho que muchos desconocen y que forma parte de “su otra biografía”.

El pequeño David nació el 17 de diciembre de 1863, entre los áridos monte de rulo, a escasos kilómetros al oriente del pueblito de Ninhue, en la provincia de Ñuble en una pobre y humilde casa campesina de piso de tierra y murallas de barro, de parto natural atendido por sus abuelos maternos. Su madre, la joven Lucía Sepúlveda, era hija de unos obreros campesinos de una gran hacienda de la localidad, que había cursado su embarazo sin que se supiera quién era el padre del niño, ya que era soltera y sin una relación sentimental conocida.

Una vez que el pequeño David, más delgado y pequeño que los demás niños de la localidad, hubo cumplido
los años necesarios, lo inscribió en la escuelita rural para que recibiera su educación básica y lo motivó para perseverar en ella. El “huachito” David Sepúlveda perseveró en su intento hasta estar listo para rendir años después el examen final, vivenciando en el intertanto, la pobreza, el hambre, el frío, la tristeza y la soledad.

En su pre adolescencia el examen oral era dado ante una comisión formada por los profesores de la escuelita, al que solían sumarse los principales dueños de las haciendas locales que eran benefactores de la misma y que deseaban ver el fruto de sus donaciones. A esa comisión asistió en esa oportunidad el rico hacendado Wenceslao Benavente Carvajal, quien poseía grandes ancestros históricos por ser hijo de Don Manuel José Benavente Bustamante y de Doña Mariana Carvajal Vargas y Roa. Don Manuel José, penquista y realista, había adquirido muchos años antes la Hacienda de Ninhue y la había heredado a sus hijos. Este había sido diputado por Rere nominado al Congreso y participado como militar en el apresamiento del patriota Manuel Rodríguez Erdoiza, por lo que después había sido deportado a Argentina por los patriotas, hermano a su vez de Don Diego José, diputado al Congreso Nacional por Concepción el año 1824, pipiolo (Alianza-Liberal-Federal) y de Don José Tadeo, diputado por Itata a la Asamblea de Concepción el año 1825 y de Don José María, patriota, amigo de los Carrera, Intendente de Coquimbo, todos hijos del prócer Don José Pedro Benavente y Roa, primer intendente patriota de Concepción.

Formando parte de la comisión examinadora, Don Wesceslao lamentó mucho la ausencia de su hermano Juan Nepomuceno, quien gustaba mucho de compartir con él estos momentos, el que lamentablemente había fallecido de un infarto al miocardio varios años antes. La presencia de Don Wenceslao ese día formando parte de la comisión sería el gran acontecimiento que cambiaría la vida y el futuro del adolescente David ya que frente a la comisión él hizo gala de su memoria, preparación e inteligencia, algo totalmente inusual entre los rurales alumnos que solían dar su examen de educación básica, sorprendiendo gratamente a Don Wenceslao al apreciar que respondía con exactitud y conocimiento todas las preguntas que se le hacían, luciéndose en un examen oral brillante, como el que nunca Don Wesceslao había visto durante todos los años que había formado parte de esa instancia.

Maravillado  y asombrado, felicitó a los profesores que lo habían preparado para ese examen tan sobresaliente y luego les preguntó por el origen y antecedentes familiares de David. Los profesores le contaron que se llamaba David Sepúlveda, hijo de la Sra. Lucía, una humilde y pobre campesina que vivía en una de las viviendas de su hacienda, lo que llenó a Don Wenceslao de un legítimo orgullo.

Como ubicaba a la Sra. Lucía y sabía que vivía sola, sin marido, acompañada de sus padres, les preguntó quién sería entonces el padre de David. Ahí se produjo un largo silencio y miradas cómplices entre los profesores que sí conocían la respuesta. “Es hijo natural de su hermano Don Juan Nepomuceno… su hijo póstumo”, le contestaron en voz baja. De seguro Don Wenceslao no dudó de esa respuesta ya que había advertido en David ciertas características hereditarias faciales y corporales parecidas a sus hijos y sobrinos, junto a la destacada inteligencia de su hermano Juan, que hacían que David fuera todo un Benavente, además algo sabía de las correrías amorosas de su fallecido hermano.

Después de ratificar esa respuesta con la Sra. Lucía y con permiso de ella, teniendo contactos en Concepción, hizo trámites para trasladarlo a esa ciudad facilitándole todos los medios económicos para que en un sistema de internado, completara su educación secundaria en un liceo penquista, considerando que por su inteligencia
sobresaliente se le debería dar una oportunidad para continuar su educación y evitar así que tan sólo llegara
a ser un desconocido e inculto campesino rural.

Sabiendo lo que era el esfuerzo, sacrificio, dedicación y autosuperación, el joven David se graduó en su liceo con notas sobresalientes obteniendo la mayor distinción de su promoción, manifestando ahora su deseo de estudiar Medicina en la Universidad de Chile de Santiago. En su casa patronal de Ninhue, Don Wesceslao, más sorprendido aún, llamó ahora a una reunión familiar integrada por Doña Elena Serrano Vásquez, viuda de Don Juan Nepomuceno, los hermanastros de David, Manuel Arístides y Juan, su propia señora e hijos y les comunicó de la existencia de David, un hijo póstumo de Don Juan, junto a sus destacados logros escolares alcanzados y su deseo de continuar su educación profesional estudiando Medicina, explicándoles que este no contaba con un apellido paterno ni con medios económicos para lograrlo. Acordando entonces, en memoria del fallecido y ausente Don Juan, reconocerle su parentesco paterno, concediéndole usar su apellido, junto con apoyarlo económicamente con todo lo necesario para que lograra recibirse de médico en Santiago, pasando entonces a ser conocido de ese momento en adelante como David Benavente Sepúlveda, heredando además toda la ascendencia histórica de los Benavente.

En la Facultad de Medicina nuevamente se destacó entre los estudiantes por su inteligencia y capacidad de estudio, responsabilidad y trabajo, graduándose con el más alto puntaje de su promoción.

SU RECUERDO
 En el año 1935, a sus 72 años, a pesar de todo el gran prestigio alcanzado como cirujano capitalino y teniendo un amplio reconocimiento en los círculos masónicos, se retiró a su Ninhue querido a disfrutar de su solitaria vejez, construyendo su casa en lo alto de una colina dominando el valle, denominándola “Rancho Grande”, gozando de la buena lectura, de la música y de la naturaleza, tres de sus grandes amores. Ya muy anciano y cercano a su muerte dejó estipulado en su testamento que posterior a su fallecimiento deseaba tener su entierro en el cementerio local pero haciendo saber que no quería que en dicho acto se le realizara algún tipo de discurso, palabras de despedida o reconocimiento. “Quiero que me olviden” ordenó, diseñando incluso él mismo su propio y simple mausoleo, tapiado, sin ostentación y sin ninguna inscripción o simbología.

Falleciendo en Ninhue el 16 de febrero de 1949, a los 86 años, realizándose sus funerales según sus deseos. En una poco conocida foto de su funeral, que es un verdadero documento histórico, aparecen seis sencillos
campesinos de la localidad transportando a pie su urna, en medio del calor del verano, llevándola hasta su última morada, mientras uno de ellos con reverencia y respeto lleva su chupalla en una de sus manos, al igual que el que preside el sencillo cortejo (Figura 3). En su sepelio se cumplió su voluntad, ya que no hubo ningún tipo de ceremonia religiosa de despedida, largos o emotivos discursos, cadenas masónicas que se rompían o delegaciones representando a la familia Benavente o a las Sociedades a las que perteneció.



 (Figura 3)

En cambio fue todo el pueblo de Ninhue y sus alrededores, especialmente el campesinado, que conocía su historia de niño, el que lo reconoció y acogió como uno de los suyos y en masa se aglomeró para brindarle en silencio su último adiós.

Fue nominado Maestro de Cirugía por nuestra la Sociedad de Cirugía de Chile en el año 1945 y con orgullo podemos afirmar que recordamos su nombre, ya que año tras año, en cada uno de nuestros Congresos, se le hace entrega de la distinción y premio Dr. David Benavente al mejor trabajo experimental realizado durante el año. Consideramos que su biografía y sus logros humanitarios y profesionales exigen contradecirlo, rescatando su vida generosa y fecunda junto con proyectar los grandes valores que motivaron su intensa vida.



jueves, 2 de octubre de 2014

Madre de Bernardo Ô`Higgins - Décimas para María Isabel

DECIMAS PARA MARÍA ISABEL
p. Revista Chillán Antiguo & Vitrina Urbana

Si un hombre fuera padre de tres hijos de tres mujeres distintas, seguramente sería calificado como un semental; pero si se invierte la frase y el sujeto es una mujer, los epítetos no serían tan benevolentes. María Isabel Riquelme, en pleno siglo XVIII, se atrevió a desafiar los cánones de la sociedad colonial al dar a luz a Bernardo, Rosa y Nieves, todos hijos de distinta semilla. La profesora y folclorista, América Valdés, se enamoró de este personaje y escribió, en exclusiva para nuestra revista, la poesía en décimas titula “La hija de don Simón”, un relato de quince estrofas fruto de un acucioso trabajo de recopilación bibliográfica sobre la madre del Libertador.
p. Marcia Castellano



Revista Chillán Antiguo & Vitrina Urbana Nº 16

María Isabel y Félix estaban de novios. Ella era una joven de veinte años, de baja estatura, bonita y de buena posición social y él un agrimensor de cuarenta. El matrimonio duró solo dos años por el fallecimiento del marido, quien le dejó como recuerdo una hija a la que llamaron Rosa. Félix nunca llegó a enterarse que esa niña no era la primera que su esposa había dado a luz, porque tres años antes, María Isabel había traído al mundo a un varón de cabellos de cobre, que en el futuro sería conocido como el Libertador.
Pero antes de ser enaltecido, el niño conoció la humillación de no llevar el apellido de su padre. Era un hijo ilegítimo, huacho le llamaban, fruto de un fugaz encuentro amoroso entre María Isabel, por entonces de dieciocho años y el irlandés Ambrosio, de casi sesenta. Oculta por sus padres Simón y María Mercedes en la hacienda de Palpal, la joven madre vio crecer en su vientre la deshonra de su estirpe y fue ahí donde habría nacido el futuro padre de la patria, quien quedó al cuidado de una familia del lugar durante cuatro años, mientras ella fue enviada de regreso a Chillán Viejo a continuar con su vida de señorita de buena cuna. Félix, el futuro marido, ignoró hasta su muerte este episodio.
Isabel quedó sola con su pequeña Rosa de dos años. Tras siete años de luto, llegó a su vida un nuevo amor, Manuel y una tercera hija, bautizada como Nieves. La octogenaria Isabel murió en Lima y sus restos se encuentran hoy en el parque Bernardo O'Higgins de Chillán Viejo.

ABUSO DE PODER
Si bien los hechos descritos pueden no coincidir con otras versiones históricas, hay quienes afirman que Bernardo O`Higgins nació en Palpal (cercanías de Pemuco) y no en Chillán Viejo.  Es esta la tesis que rescata la folclorista América Valdés en “La hija de don Simón”, poesía en décimas escrita especialmente para nuestra revista, inspirada en la figura de Isabel Riquelme.

Varios meses de indagación en publicaciones de autores como Marcial Pedrero Leal, Fernando Santiván, Marco Aurelio Reyes, Carlos Oliver Schneider y Cecilia Salinas, llevaron a la folclorista y profesora América Valdés, a concluir que Isabel Riquelme es una mujer con más calles en su nombre que líneas escritas en su honor.

Al compás de la guitarra y versos octosílabos, con voz grave y sinuosa, asoma un interesante personaje anónimo, independentista y valiente pese a su honor mancillado, dolores y pérdidas profundas. “En un mundo colonial súper estricto ella vivió sola este embarazo condenable en lo moral. Seguramente existieron muchas como ella. Ambrosio no solo la embaraza sino que empeora la situación porque ella ya estaba comprometida. El padre la escondió, le quitan al niño y la casan con Félix Rodríguez. Todo fue en medio de un tremendo abuso de poder hacia ella, mujer sin derechos. Sin embargo, ella también fue una mujer que abrazó las ideas independentistas y de comportamiento controversial, pero poco se destaca este carácter y se adorna su figura como la de una pobre madre soltera”, afirma América.


LA HIJA DE DON SIMÓN
Por América Valdés

I
Brillaban en los solares
rayitos de sol divino
y añejábanse  los vinos
entre odres y  lagares.
Ardían en los hogares
las brasas en los braseros
comerciábanse corderos
Con  puelches y chiquillanes
amasábanse los panes
y tejíanse sombreros

II
Los mozos en su locura
Los frailes cantando misa
Los niños con su nodriza
Las niñas con su costura.
Los indios que en su bravura
sus tierras no ansían dejar…
Tuvieron que hacer  llamar
del norte algunos refuerzos
Para “apoyar el esfuerzo”
Y poderlos conquistar

III
Llegaron de madrugada
con todas sus guarniciones
Regimiento De  Dragones
De Infantería Montada.
Alborozo de soldada
muy principal y aguerrida
de garra y fama lucida
flamantes de honor y gloria
cantando vienen victoria
con sus espadas bruñidas

IV
Habitaba en una esquina
la hija de don Simón
nacida en esta región
mujer criolla muy fina.
De bonitura que anima
a dar por ella la vida
estaba comprometida
en voto matrimonial
a contraer esponsal
en una fecha debida

V
Y como estando su casa
frente a la plaza mayor
y el  padre era regidor
muy principal  de la plaza,
cada persona que pasa
con importancia exigida
en ella es bien recibida
para brindarle hospedaje
descansar del largo viaje
y probar buena comida

VI
Enviaron de la corona
A un capitán irlandés
bermejo, serio  y cortés
que se alojó en la casona.
La comitiva borbona
destella  con su ilustrísima
ropa de ver  finísima
escudo, insignia y blasones
cuero curtido y botones
de brillantez  brillantísima

VII
Las niñas cuando son malas
y saben de mala vida
siempre están bien prevenidas
de su cautela hacen gala.
En cambio la que se iguala
en candidez a una santa
lo que le asecha no espanta
no lo ve, ni lo percibe
mas lo contempla y  recibe
y cualquier cosa la encanta

VIII
Y el coronel aguerrido
experto en guerras y amores
perdido ante sus candores
en breve queda prendido.
Imaginar ha debido
que por la buena no gana
ni con un toque de diana
la confianza del cristiano
que tiene  ofrecida su mano
y en conquistarla se afana

IX
Como si fuera bandido
propúsole  muy discreto
darle visita en secreto
en el cuarto de tejido.
Hablóle muy conmovido
de su honor, de su belleza
de su prosapia y nobleza
de sus ojitos de cielo
de su talle de su pelo
de su estampa de princesa

X
Y con la diestra pericia
del que ha sabido de amores
le reveló los sabores
del deseo y la malicia.
La convenció de caricias
le destrenzó su peinado
y con su hablar refinado
le prometió matrimonio
conjurándola al demonio
disfrutándola en  pecado

XI
Cumplido con su destino
cumplido con su misión
montado en su garañón
marchóse por donde vino.
La historia no ató el camino
del capitán y la moza
mas dicen que para esposa
se la pidió al regidor
y este, como hombre de honor
se la negó en forma airosa.

XII
Se esconde la niña hermosa
la hija de don Simón
oculta en el caserón
cuidando el jardín de rosas
cautiva la mariposa
sin salir a parte alguna
laméntase  con la luna
se siente destituida
toda profana y perdida
grávida y sin fortuna

XIII
No ha sido por imprudencia
que la hayan esperanzado
tampoco la han engañado
(benigna y justa conciencia)
¡Juzgue  su propia  indolencia!
-reitérale a don  Simón-
¡Que no es mala  inclinación!
¡Todo esponsal será necio
pagando tan alto precio!
¡Comprenda mi corazón!

XIV
Y Dios que premia  dolores
Sufridos muchos desaires
Le envía un niño sin paire
Consuelo a sus sinsabores
El niño de sus amores
Bermejo y de ojitos zarcos
Ilegítimo y sin palco
Sin apellido ni honor
La llena y colma de amor
Sin filiación ni contrato

XV
El resto no lo contamos
Es parte de nuestra historia
Prendido está en la memoria
Y en el suelo que pisamos
en esta tierra que amamos
en las casas y avenidas
en la plaza, siempre viva
toda impregnada de historia
en la gente y su memoria
Chillán Viejo, de mi vida…



pag. 20, revista Chillán Antiguo & Vitrina Urbana


domingo, 28 de septiembre de 2014

COMO SOBREVÍ AL MALL DE CHILLÁN.

por.  Ursula Villavicencio / Revista Chillán Antiguo & Vitrina Urbana

Los antiguos negocios de Chillán tenían graciosos nombres fáciles de retener y pensados para un cliente mayoritariamente rural: Los Dos Caballos, El Pobre Diablo, El Gato Negro, El Gallo Blanco, entre otros. De esos comercios históricos, hoy sobreviven unos pocos.

EL GALLO BLANCO.
Aún ostentan su gallo blanco en el letrero y en su tienda se puede sentir el tiempo detenido, tan bien ordenado como la mercadería en los antiguos mesones  y estanterías. Eduardo Antonio Lama, el heredero de este local y la gerente general, Soledad Benítez Osorio, dirigen este negocio desde 1960, inaugurado en 1910. En la actualidad ocupan no más de 120 metros cuadrados y trabajan allí diez personas.



Tienda Gallo Blanco 1920 aprox.

El efecto de la competencia se sintió durante las fechas de mayor consumo, llegando a una disminución en sus ventas de aproximadamente un 80% y, en términos generales, durante el año bajaron aproximadamente en un 30 %. “Antes de instalarse en 1996, acá para el 18 de septiembre y para Navidad, se hacían filas para comprar: había que cerrar la puertas e ir dejando entrar a la gente de a poco. Acá se ofrecía desayuno para los clientes  en esas fechas, antiguamente. Para el 18 hacíamos ramada y todo”. Llegaron a tener una publicidad en radio que decía: “Venga a Chillán: tome desayuno en su tienda amiga”, recuerda con nostalgia Eduardo Lama



Tienda Gallo Blanco 2014

Sin embargo, encontraron la estrategia comercial para hacer frente a este nuevo escenario. “Si uno compite con ellos, muere. Uno tiene que buscar una mercadería que sea exclusiva, estar bien surtido y privilegiar siempre a la empresa nacional. Tenemos clientela a la antigua, unida por los afectos; uno aporta con la conversación personal y la atención exclusiva. Acá viene gente que le gusta que sepan cuál es su talla y qué cosas le gustan; uno ya los conoce”, explica Soledad Benítez.

CASA ZARZAR
En esta tradicional casa comercial chillaneja el público no deja de fluir y diez empleados trabajan para atenderlo, diligentemente. También existe en Chillán desde 1910, y aunque originalmente estuvo en calle Arauco, desde 1949 está emplazada en calle 5 de abril, corazón comercial de la ciudad.



Al fondo Casa Zarzar en 1922, ubicada en calle Arauco.
Con tranvía de la época.

“Curiosamente, cuando abrió el mall en 1996, a nosotros nos aumentaron los ventas porque nos llegaba el rebase del retail que se instaló allí”, recuerda el dueño de este negocio, Jorge Zarzar. Este aumento se prolongó durante los primeros dos años, aproximadamente, pero luego vino una considerable baja en las ventas que se podría cuantificar entre el 30 y el 50 %. “Lo que en realidad fue más pernicioso fue la llegada de las tarjetas de crédito de las grandes casas comerciales y cómo se devoran a nuestros compatriotas que ganan poco”, asegura Zarzar, explicando que para poder competir debieron instaurar su propio medio de crédito, pero a gran riesgo, porque la mayoría de la clientela que pide crédito ya está copada con deudas. “Cuando la competencia era sana entre todos los comerciantes acá en Chillán, era mil veces mayor, pero era en igualdad de condiciones. Ahora los grandes son cada vez más grandes y muchos prefieren arrendar sus locales antes que trabajar un negocio. De lo poco queda del comercio local, en este momento es fundamental para sobrevivir la propiedad del local, porque los arriendos están muy caros. Hay quienes han logrado salir adelante arrendando, pero son excepciones muy destacables”,  explica.



Casa Zarzar 2014.

A juicio del empresario, la ampliación del mall y sus atracciones atraerán a más personas al centro de Chillán y con ello se verán beneficiados todos los comerciantes del centro de la ciudad: “Es un privilegio tener un mall en el centro de la ciudad. La arquitectura de las pasarelas es una novedad;  es un aporte novedoso y acerca a la gente al centro”.

MULTIVENTAS 
Esta antigua casa comercial fue adquirida por el padre del propietario actual,  Andrés Bawarshi,  en 1964. Por aquel entonces el letrero anunciaba un singular nombre: El Pobre diablo. A principios de la década del 80 la tienda fue remodelada para modernizarla y también cambió su nombre al de Multiventas. Ubicada en la calle Maipón, esquina de 5 de abril, hoy cuenta con dos pisos y veintitrés empleados




Tienda Pobre Diablo, 1920 aprox.

Si bien no maneja datos precisos que cuantifiquen la merma en sus ventas por causa del retail, Bawashi explica que los rubros donde más se han notado las bajas son la ropa de niño y el vestuario de hombre. No sucede lo mismo con la ropa de dama, asegura, ya que tiene una fiel clientela que prefiere su marca exclusiva “Lucía”, confeccionada por la misma empresa en una fábrica familiar que emplea a ocho personas más. El empresario concuerda con los testimonios anteriores en que las grandes tiendas del retail han sido las que más han afectado al comercio local. Afirma que el crédito es lo que más les afectó, pero tuvieron que adaptarse al cambio e insertarse en el sistema de tarjetas de crédito.




Tienda Multiventas, sucesora del Pobre Diablo, 2014

En la actualidad sus ventas se han visto algo afectadas por las nuevas multitiendas, porque en temporada de liquidaciones bajan mucho los precios y la competencia se hace demasiado difícil. No obstante, ve con optimismo el futuro pues piensa que el comercio local ya sobrevivió a la llegada de todas las multitiendas y  que están preparados para salir adelante.


COLETAZOS DE LA MODERNIDAD EN CHILLÁN - EL MALL Y SUS BEMOLES

p. Marcia Castellano / Revista Chillán Antiguo & Vitrina Urbana

La ampliación de Plaza El Roble, hoy Arauco Chillán, generará nuevas fuentes de empleo para una ciudad donde la tasa de desocupación alcanza el 8,2%, casi dos puntos porcentuales sobre el promedio nacional (6,5% trimestre móvil abril-junio de 2014). Sin embargo, hay al menos dos consecuencias adicionales que poco o nada se han discutido. Por un lado, el factor arquitectónico y la inserción coherente de la nueva estructura (edificio y pasarela) en su entorno; por otro lado, su impacto en el comercio circundante y la amenaza u oportunidad que los actores del retail – tres de ellos en el mall– representan para los pequeños negocios del sector.



Etapa en construción del centro comercial "Mall El Roble"

Las montañas y la geografía de la zona. Esa fue la inspiración para el diseño de las dos torres del mall Arauco Chillán, según dijo a la prensa en junio de 2012 su gerente general, Christian Fernández, días previos al inicio de los trabajos de remodelación y ampliación del recinto. Meses antes, con menos metáforas de marketing y más datos duros, Fernández había concurrido a la sesión del Concejo Municipal con el propósito de presentar el proyecto. Primero allanó el camino con números: el nuevo mall generaría alrededor de quinientos puestos de trabajo adicionales en tiendas y servicios, además de abundante empleo temporal durante las obras de construcción. Esta proyección despertó el interés de los ediles, pues Chillán alcanzaba, en ese entonces, una cifra de desempleo del 9,2% cuando el promedio nacional era del 7,1% (septiembre de 2011).



Vista actual (2014) del centro comercial "Mall El Roble"
mirando desde calle Isabel Riquelme.


Dicho esto, vino la estocada. La ampliación del mall requería conectar ambos edificios a través de dos accesos aéreos (pasarelas). Convencido de que sería una solución estética y moderna para la ciudad, a la vez segura para sus clientes, Fernández solicitó la concesión de un bien nacional de uso público – aéreo, en este caso – con el fin de construir ambos pasos peatonales.
Tras cuatro meses de la presentación oficial del proyecto en la sala, en enero de 2012 se le otorgó la concesión solicitada, pero con solo dos tercios del Concejo a favor. Según informó el municipio a este medio, el solicitante deberá pagar la suma de 13 millones 800 mil pesos anuales por concepto de permiso municipal por un bien de uso público aéreo.

Entre los argumentos puestos sobre la mesa para dar el voto, la generación de nuevos empleos fue factor el predominante. Mientras que en la vereda opuesta, se dijo que para tomar una decisión de esa envergadura, era necesario escuchar la opinión de los locatarios del Mercado, de su entorno y del Colegio de Arquitectos. Uno de los partidarios de postergar la decisión fue el concejal Cristian Quiroz. Hoy, en el cargo de consejero regional, comenta los hechos acaecidos hace dos años y medio: “Por esa misma fecha pasó lo del mall de Castro y en Chillán estaba ocurriendo algo similar. El principal atractivo de nuestra ciudad es el Mercado y la edificación anexa no debe quitarle protagonismo por todo lo que significa. Solicité en su momento al Concejo un informe del Colegio de Arquitectos para que el diseño de la pasarela fuera compatible con el entorno y también solicité que hubiera una reunión con el comercio del sector; nunca se realizaron. Es cierto que el municipio debe impulsar el desarrollo urbano, pero en este proyecto hubo apuro porque había cierto temor de que se fueran con el mall a otra ciudad”, asevera el ex concejal.

PONER EN CONTEXTO
A través de la prensa local, Víctor Palavecino se enteró de las características generales del proyecto de remodelación del mall. Cuando vio el avance, no le quedó más que encogerse de hombros pues la obra ya estaba en pie. “Es un proyecto absolutamente descontextualizado. Chillán siempre ha tratado de buscar una identidad y dentro de eso se ha resaltado lo rural. El mercado lo representa. Entonces si la ciudad quiere vivir de esas raíces debiera tratar de potenciarlo y las obras debieran propender hacia ese fin”, comenta el presidente del Colegio de Arquitectos de Chillán.
Palavecino aclara que nunca recibió alguna solicitud de las autoridades para que el Colegio de Arquitectos aportara su opinión experta sobre la materia. De haber sido así, probablemente la solución al problema del tránsito peatonal hubiera sido distinta. “No soy partidario de las pasarelas. Con otros arquitectos hemos hablado de este tema y la opinión es que la pasarela que construyeron corta visual, espacial y vivencialmente la ciudad, es un punto negro. El espacio que está debajo de ella se transformó en un callejón en medio de la ciudad y ahora entre El Roble y Maipón hay un espacio inhóspito. Si tienen o no que hacer una pasarela, es un tema de privados y ellos verán cómo lo solucionan, pero no debe afectar a Chillán”, recalca.

El arquitecto y doctor en urbanismo, Mauricio Cárcamo, va más allá y se refiere a la edificación completa y a la aparente ausencia de contexto. “En el caso de Chillán, surge el debate respecto de la adaptación contextual de esta  ampliación y la asertividad de la propuesta. El nuevo edificio incluye pasarela por sobre la vía pública, una fachada acristalada modulada paramétricamente, ángulos varios, etc.; en suma, se le disfraza de innovación”, explica. Cárcamo sostiene que el desafío es construir mirando hacia la ciudad y contemplar en los nuevos proyectos sus singulares características socioculturales: “Lo realmente complejo es innovar yendo hacia atrás, es decir, gestar el nexo entre lo viejo y lo nuevo. Contextualizar implica realizar una lectura integral, concienzuda y sensible de las características del contexto referente y recomponerlas actualizando sus valores socioculturales en una propuesta contemporánea: la versión nueva de lo anterior. Recurrir a materiales, tipologías, elementos arquitectónicos de «lo chillanejo» -lo que quiera que esto sea- no hace menos mall a un mall,  por el contrario, lo inserta y lo ayuda a formar parte de la ciudad y de lo propio”.

IMPACTO EN EL COMERCIO
Hasta principios de los años 90, el comercio de vitrina (con ventanales hacia la calle) representaba la totalidad de los establecimientos comerciales del centro de Chillán. Eran administrados por sus dueños, quienes tenían alguna vinculación directa con la ciudad, como vecinos, hijos o nietos de algún chillanejo. A partir de esa fecha comenzaron a llegar los primeros operadores nacionales interesados en explorar esta nueva plaza, tales como Johnson, Tricot y luego Falabella.
En 1996 el Grupo Rabié dio vida al mall Plaza El Roble y en 2007 lo traspasó a Parque Arauco S.A.  La construcción del centro comercial generó incertidumbre entre los comerciantes. “Si debía o no instalarse en el centro fue un tema que se debatió. Preferimos la competencia aquí mismo en lugar de que se fueran a otra área y sacaran al consumidor del centro de la ciudad. En este entonces estuvimos de acuerdo y ahora también estamos de acuerdo con la ampliación del mall”, sostiene el presidente de la Cámara de Comercio de Chillán, Alejandro Lama.
Cuando llegó el retail, recuerda Lama, lentamente fueron despareciendo algunos grandes comercios tradicionales, como Blanco y Negro, Casa Hojas, Casa Lama y Casa Huepe. El primero en la lista e caídos fue Casa Edison, porque la competencia en línea blanca era muy fuerte. “Se encontraron en gran desventaja porque el comerciante no tenía, tampoco ahora, las instalaciones, tecnificación y manejo de inventario de las grandes cadenas”, puntualiza. Por esta razón, Lama es enfático en señalar que el mall en sí mismo no es un problema, sino que el retail es la amenaza para el resto del comercio: “Hay desigualdad para competir en el otorgamiento de crédito que ellos dan a través de su propio banco incorporado al negocio, mientras que el comercio chico debe endeudarse y pagar altos intereses para poder vender a crédito. Las grandes cadenas hicieron desaparecer a muchos comerciantes pequeños”.
Para enfrentar las nuevas condiciones del mercado, los comercios de Chillán tuvieron que adaptarse al cambio y sacar a relucir su mejor arma: la atención al cliente. “Los pocos que sobrevivieron se especializaron en lo que estaban vendiendo, ofreciendo una atención personalizada porque esa es una de las debilidad de los grandes del retail. Esa es nuestra ventaja”, afirma Lama. 

BARRIOS COMERCIALES
Especializados en brindar apoyo a las pymes, Sercotec ha sido la primera piedra para muchas ideas de negocio con potencial de crecimiento y el impulso para emprendedores en fase de despegue y consolidación. Dos cambios que el pequeño comercio debiera realizar para esquivar los embates de la competencia, son la modernización del negocio y el desarrollo de estrategias asociativas, tal como lo señala el director regional de Sercotec Biobío, Daniel Cuevas. “Los comercios locales generalmente tiene el conocimiento heredado de cómo administrar un negocio, pero hay que incorporar tecnologías que faciliten los procesos dentro de la empresa, aunque esta sea pequeña”, sugiere. No obstante, para mitigar los efectos de la competencia, la asociatividad es una de las mejores fórmulas para fortalecer el negocio. “No puedo competir solo ante las amenazas del retail ni puedo absorber el 100% de la demanda, pero asociativamente se puede llegar a más clientes y tener mayores beneficios”, enfatiza la autoridad regional.

Justamente a esto apunta uno de los instrumentos de apoyo que el gobierno pondrá a disposición de las micro y pequeñas empresas durante 2015. Se trata del programa de fortalecimiento de los barrios comerciales, cuyo propósito es  ayudarlos a potenciar sus atributos en la oferta de bienes y servicios, o bien su identidad cultural o patrimonial en el caso de los barrios antiguos.
Visionarios, los miembros de Eco-Barrio formalizaron hace seis meses un modelo de barrio comercial asociativo. Marco Cortés, propietario de Ecotienda La Canasta Nativa y activo impulsor de esta iniciativa, es partidario de sumar voluntades para el beneficio común. “Los malls generan individualidad, esta genera competencia y la competencia, depredación. Cuando yo me asocio, ya no trabajo por mí, trabajo por los demás y la idea personal se vuelve colectiva”, explica. 

Consultado por las principales herramientas para enfrentar al comercio en cadena, responde categóricamente: “No hay defensa ni supervivencia. Existe la posibilidad de crecer y clientes hay para todos. Las personas tienen que unirse”. A juicio de Marco Cortés, las grandes cadenas del retail y los malls generan perjuicios que van más allá de la competencia por ganar clientes: el alto tráfico vehicular, el aumento de la basura en los espacios públicos y la mala calidad de empleos que ofrecen, con jornadas sin descanso para los trabajadores, son los altos costos que pagan las ciudades por tener estos grandes centros comerciales en las zonas urbanas.