martes, 4 de marzo de 2014

El Chacal de Nahueltoro al cine.

p. Juan Ignacio Basterrica Sandoval
(Revista Quinchamalí)



Afiche promocional del film El Chacal de Nahueltoro


Este acontecimiento llamo la atención del cineasta Miguel  Littin  quien viajo a Chillan a fin de hacer un documental que relatara estos hechos. Sin embargo convencido de que la historia daba para hacer una película y con la idea en mente busco colaboradores dentro del mundo actoral para llevarla a cabo, logrando formar un equipo de alta calidad, los que serian remunerados una vez que se exhibiera y obtuviera las respectivas recaudaciones. Fue así como asumen el proyecto la actriz Shenda Román y el actor chillanejo Nelson Villagra iniciándose el rodaje del film con el nombre de “El Chacal de Nahueltoro”. El film relata con una actuación sobresaliente de Nelson Villagra como Jorge del Carmen Valenzuela Torres toda la historia del crimen y conteniéndose una gran dramatización de los perfiles humanos y psicológicos del autor de los atroces crímenes. Comienza con la detención de Valenzuela Torres el que es interrogado por el juez de la causa, entrelazándose diversos raccontos que reconstruyen la infancia, sus incansables peregrinajes en los campos mostrando toda la marginación social que lo convirtiera finalmente en asesino. Se muestra como conoce a Rosa Rivas, a quien más adelante asesina junto a sus hijos con una gran crudeza representada en la película. Posteriormente el film muestra al reo detenido en la cárcel donde es acogido por los otros presos. Allí aprende a leer y escribir, conoce y aprende el oficio de la fabricación de guitarras y se convierte a la religión católica. En la parte final se muestra a Valenzuela Torres siendo condenado a muerte, recibiendo la asistencia espiritual del capellán de la cárcel y es entrevistado por un periodista. Se muestra la  tensa espera de la resolución del indulto presidencial, el que nunca llega y finalmente es fusilado. El film sobrecogedor muestra la trama de la ejecución con mucha minuciosidad y gran dramatismo.



Miguel Littin, Director del film El Chacal de Nahueltoro.

La película para el bicentenario nacional, fue reconocida por su calidad como la más importante del cine chileno de todos los tiempos, y a su actor protagonista Nelson Villagra con su magistral interpretación quien logra identificarse plenamente con el personaje lo consagra en uno de los más destacados actores de la historia del cine nacional.

En palabras de Nelson Villagra sobre las impresiones que le causaron interpretar el rol del múltiple asesino de Nahueltoro a la prensa declara:
“El Chacal me hizo reflexionar. Me asombro el enorme contacto que la película ha hecho con el público. En tales condiciones el trabajo adquiere una connotación que va más allá del acto creativo. Me impresionaba que la gente se acercaba a saludarme y me atribuyeran una connotación especial. Despertó en mi algo que podría llamar responsabilidad social”

En una entrevista concedida desde Europa para el diario La Discusión de Chillan reafirma lo señalado anteriormente diciendo;
“Jorge es uno entre millones que siguen naciendo y muriendo en el mundo entero. Durante años, cientos de espectadores, luego de alguna proyección popular de El Chacal de Nahueltoro, me han palpado con una devoción singular. Eso me compromete moralmente para siempre”.




Nelson Villagra, actor chillanejo, interprete del film El Chacal de Nahueltoro

El Chacal de Nahueltoro / Crónica social de un asesino

p. Juan Ignacio Basterrica Sandoval
(Revista Quinchamali)


Nelson Villagra protagonista del film El Chacal de Nahueltoro interpretando al asesino

Hace cincuenta años atrás, un 30 de Abril de 1963, el condenado Jorge del Carmen Valenzuela Torres   fue fusilado en el patio de la Cárcel de Chillan. Después de haber estado preso en espera de la sentencia final .Una espera de casi tres años por los crímenes atroces que conmovieron a la opinión pública y que a su vez la conmocionaran una vez más con el cumplimiento de la condena de muerte.

EL CRIMEN
El 20 de Agosto de 1960, en el sector isla de Alfalfa del Fundo Nahueltoro de la comuna de Cato, Jorge del Carmen Valenzuela Torres, alias el Canaca, El Campano, El Trucha, y su apodo mas conocido El Chacal de Nahueltoro  cometió el alevoso asesinato de su conviviente y sus cinco hijos. Su conviviente Rosa Rivas mas conocida como “La Viuda “conoció a Jorge Valenzuela un día que cortaba leña y este se le acerco a ayudarla. La mujer que se desempeñaba como cocinera del Fundo Muticura de Galo Bustos cedió rápidamente en una relación de convivencia .Todo transcurría normalmente, hasta que un día Galo Bustos cansado de los permanentes estados de ebriedad de Valenzuela, lo echo de su Fundo siendo acompañado por Rosa y sus hijos, convenciéndola de que  la llevaría a su casa en el Fundo Chacayal. En la ruta acamparon en la orilla del rio Ñuble en el Fundo Nahueltoro ya que se les atardeció. Sin embargo en ese lugar permanecerían por más de tres meses.

El diario La Discusión  de Chillan de esa época relata de esta manera los acontecimientos; “El 20 de agosto, Valenzuela Torres se acerco hasta su conviviente Rosa Rivas, en busca de la pensión de viudez que la mujer debía retirar cada mes en San Carlos. Rosa venia llegando sin ningún peso en los bolsillos puesto que un trámite burocrático le había impedido retirar el dinero. Frente a esta situación Valenzuela reacciono violentamente y tomando la guadaña, con la que usualmente trabajaba, le dio muerte. Luego hizo lo mismo con los cinco hijos de la mujer, entre ellos un bebe, cuyos cuerpos fueron encontrados horas mas tarde por el dueño del fundo Nahueltoro don Exequiel “Quelo” Dinamarca.

Valenzuela Torres, después de cometer el crimen huyo del lugar en dirección a la cordillera por lo que  se organizo una tenaz búsqueda para atrapar a la “bestia humana” acorralada en los cajones cordilleranos, a unos 150 kilómetros de Chillan. Para seguir el rastro de El Canaquita como se le conocía en los alrededores, solo se poseía una fotografía y se sabía que se trataba de un muchachón de 22 años nacido en Cocharcas y que vivía para comer, beber y dormir.

Finalmente fue detenido en una pobre ramada de la localidad de General Cruz con una barba de varios días, con hambre y sed, totalmente abatido. La curiosidad del publico, la avidez periodística y el deseo de venganza de la iracunda muchedumbre, obligaron a carabineros a protegerlo con medidas especiales”.

Valenzuela Torres, era un hombre analfabeto, un afuerino de los denominados caminantes, que vagaba por los  campos y sectores rurales en busca de trabajos temporeros y ocasionales. No tenia familia, no sabia quienes eran sus padres como tampoco tenia conciencia de ser una persona inserta en la sociedad, vagaba por los campos alimentándose de conejos , aves y pescado hasta que un día un campesino lo encontró en un potrero muy pobre y hambriento ,lo recogió llevándolo a su hogar le dio vestimentas y le enseño a trabajar. Después continuo en su caminar pues gustaba de andar solo arrimándose a los hogares de inquilinos mas pobres para capear el frio y las lluvias, fue así como llego al hogar de Rosa Rivas la que al morir su cónyuge tuvo que abandonar el fundo  donde trabajaba siguiéndola Valenzuela Torres. Además era alcohólico y  posiblemente autor de hurtos y pequeños engaños dado los diversos alias que se le conocían.



Detención de Jorge del Carmen Valenzuela Torres

Posteriormente, en el trámite judicial de reconstitución del crimen, el diario La Discusión de Chillan, relataba en su publicación lo siguiente;
“Durante 1 hora y 23 minutos, la bestia humana respiro el aire limpio del campo cuando se realizo la reconstitución de la escena del macabro crimen de Nahueltoro. El Chacal describió los pasos por los cuales ultimo a seis de sus victimas. Con una indiferencia que abisma revivió el domingo toda la horrorosa escena del crimen. Además se le enrostraba ser un falsificador de la cedula de identidad. Este “despojo humano” vivía al margen de todos los cánones y convencionalismos sociales imaginables. Su vida había sido animalesca.”

En su relato comento como después de comer y beber alcohol en abundancia y tras una riña con Rosa Rivas, la acuchillo varias veces dándole muerte, después de lo cual durmió profundamente. Al despertar se dio cuenta de lo ocurrido por el llanto y miedo de los niños que huían de el. Los persiguió uno a uno dándoles muerte con una guadaña y lanzándoles grandes piedras. Declarando que había matado a los niños porque al no tener madre, no quedaran solos y sufrieran en la vida. Después huyo y al ser detenido  totalmente borracho en una ramada ceca de Pemuco en General Cruz, ni siquiera recordaba que era el autor de los homicidios.



      Escena de la reconstitución del crimen.



Jorge del Carmen Valenzuela Torres detenido junto al Suboficial Ignacio Loyola


EL ENCARCELAMIENTO
Jorge del Carmen Valenzuela Torres ingresa a la cárcel de Chillan en espera de su condena. Allí el Alcaide a cargo del recinto penitenciario era don Alfonso Piedra Ortega, quien fuera un guía y un testigo directo de la rehabilitación de Valenzuela. Cuando este asumió su cargo en Chillan, hizo pintar unas letras en las puertas del recinto que demostraban su visión sobre la recuperación social de los delincuentes. En la primera puerta se leía la frase “Sean estas cuatro murallas manantial de reforma y de fe.”, en la segunda “Redimir no reprimir”.


El Suboficial Ignacio Loyola junto al Alcaide de la cárcel de Chillan Alfonso Piedra O.

El personal de Gendarmería local también estaba conformado por el Sub Oficial Mayor don Ignacio Loyola quien era el jefe de la guardia, y un segundo Sub Oficial de apellido Caro,  según recuerda el hijo del Alcaide Piedra, don Patricio Piedra Schultze. El médico de Gendarmería en Chillan de la época era el Doctor Pedro Lama, y el Sacerdote capellán de la Cárcel local era  el Padre Eloy Parra.

Según recuerda don Patricio Piedra, su padre se preocupo de que Valenzuela durante su presidio recibiera ayuda para que aprendiera a leer y escribir, lo que a través del tiempo fue cambiando la conciencia del detenido dándose este cuenta de las barbaridades cometidas y demostrando un total arrepentimiento. Así se lo hizo saber en una carta que le dirigiera Valenzuela al Alcaide Piedra escrita antes de ser fusilado, consignándose los agradecimientos por las oportunidades dadas por todo el personal local  mediante sus apoyos y comprensiones para tomar conciencia valorica entre lo bueno y lo malo.

Piedra recuerda también la labor espiritual del Padre Eloy Parra quien convirtió a Valenzuela Torres en la fe, abrazando la religión Catolica. El Sacerdote fue su guía espiritual, su confesor y su amigo. Según declaraciones posteriores del Padre Eloy estaba convencido del real arrepentimiento que Valenzuela tuvo de sus hechos delictivos.

Patricio Piedra recuerda que el tenia cerca de 10 años de edad y rememora el inusual movimiento previo al fusilamiento. Una comitiva de Santiago a cargo del Comandante Layera llego como un mes antes del cumplimiento de la pena, también llega el Director del Servicio de Prisiones que era el cargo que hoy corresponde al Director General de Gendarmería, miembros especiales del Ministerio de Justicia y los fusileros quienes un par de semanas antes se prepararon material y psicológicamente para llevar a cabo su tarea.

Valenzuela Torres durante su estadía en la cárcel y en su proceso de reconversión y arrepentimiento, recibía libros, fruta, alimentos, etc enviados por diversas entidades y personas que veían  el  arrepentimiento de sus acciones. Piedra recuerda cuando el reo escribía un par de semanas antes una especie de diario o bitácora de vida en un cuaderno de 40 hojas y con una pluma fuentes que le fuera regalada. El destino de este documento se ignora pero se da fe de su existencia.

Patricio Piedra, recuerda, que su padre como Alcaide de la Cárcel de Chillan junto a personal ad-hoc de estadísticas penitenciarias, elevaron el informe al Presidente  don Jorge Alessandri En el se daban a conocer los cambios profundos de conciencia y los buenos comportamientos mas el hecho de aprender a leer y escribir por parte de Valenzuela Torres que a juicio y opinión del Alcaide ponían en conocimiento al Presidente de la República a fin de obtener el indulto presidencial para el condenado a muerte.



El Alcaide Alfonso Piedra junto a funcionarios redactando el informe para indulto presidencial

Por su parte el Padre Eloy Parra y otros sacerdotes intercedieron con una carta a las autoridades a fin de que no se llevara a cabo la pena de muerte también solicitando el indulto.

Sin embargo al ser negado el indulto por el Presidente Alessandri, el día 29 de Agosto ,recuerda Piedra como su madre,   doña Edith Schultze Thiele  cosía en una maquina la venda que seria usada en el fusilamiento. La venda era un requisito obligatorio y reglamentario pese al deseo de Valenzuela de no querer ponérsela.

Durante toda esa noche la Plaza San Francisco o Pedro Lagos ubicada al frente de la cárcel de Chillan se lleno de gente pidiendo clemencia y que no se llevara a cabo la pena de muerte. Fue un espectáculo masivo que demostraba como calo hondo en la sociedad el hecho de la demora en la sentencia, y que mientras tanto el reo se hubiere incorporado a la sociedad  instruyéndose, se rehabilitara y hubiese demostrado su arrepentimiento.

Al día siguiente recuerda, con la asistencia del Ministro de Justicia, el Director de Prisiones, su padre el Alcaide de la cárcel de Chillan Alfonso Piedra, el Padre Eloy Parra, el Doctor Pedro Lama y los medios de prensa acreditados se llevo a cabo esa mañana el fusilamiento de Valenzuela Torres causando gran conmoción publica. La prensa escrita cubría en ediciones especiales, al igual que las emisoras radio Portales, Cooperativa, Minería y Agricultura según refiere el historiador don Marco Aurelio Reyes Coca.

EL FUSILAMIENTO, cumplimiento de una condena.
El día 30 de Abril de 1963 casi dos años y siete meses desde la detención de Valenzuela Torres se llevo a cabo su condena a muerte por fusilamiento. El diario La Discusión dio testimonio de esos acontecimientos de la siguiente manera; “Tras un viento crujiente acompañado de gruesa lluvia que seis horas antes soplaba en la ciudad, a las 07.21 justas de la mañana expiro en el banquillo Jorge del Carmen Valenzuela Torres, el gañan de 23 años de edad que el atardecer del 20 de agosto de 1960 se transformo en seis veces asesino. A las 05.20 de la mañana se puso frente a una mesa y hasta las 05.40, escribió serenamente. Se trataba de una extensa carta dedicada al alcaide y personal de la cárcel a quienes agradecía las atenciones recibidas, diciéndoles que solo en ellos hallo la ternura que la sociedad le negó por muchos años. Jorge del Carmen Valenzuela llego tranquilo a cumplir su condena. Ni una queja, ni una preocupación se advertía en su paso que era seguro, no obstante los grillos que llevaba. Las cámaras fotográficas funcionaban sin cesar, siguiendo paso a paso el camino al patíbulo de Jorge Valenzuela. El sacerdote permaneció junto al homicida mientras el comandante Layera hacia con la mano derecha una leve seña para que el capitán Iván Sepúlveda entrara a la cárcel con los ocho hombres del pelotón de fusilamiento. Estos avanzaron sigilosamente sobre sus zapatillas de goma, evitando hasta el más pequeño ruido y se instalaron dando la espalda al mar y a unos cinco metros del banquillo. Los cuatro de  adelante estaban hincados y los otros cuatro se mantuvieron de pie. A otra señal previa convenida, el capellán comenzó a retirarse del banquillo, junto al comandante Layera. El primero elevo el tono de su voz, para simular que seguía rezando al lado del ajusticiado. En ese instante, el capitán Sepúlveda, apenas se levanto la espada. Eran las 07.21 horas. Los ocho fusileros dispararon casi simultáneamente y de inmediato se retiraron al interior de la cárcel, por el mismo  portón por donde entraron. El jefe del pelotón permaneció en su puesto. Hubo un instante de suprema consternación cuando el doctor Pedro Lama se acerco de nuevo al reo, y lo ausculto cuidadosamente, de preferencia en la región del corazón. De las ocho carabinas, solo una estaba sin balas. Cuatro tiros dieron directamente en el corazón y tres en el tórax. Las autoridades y periodistas recibieron la sorpresa de una ejecución extraordinariamente rápida.”

Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de San Carlos, convirtiéndose en lugar de peregrinación de favores hasta el día de hoy por muchas personas que allí acuden a visitarlo. Así lo delatan las numerosas placas y ex votos por favores supuestamente concedidos. En la sociedad esta historia de crimen y de impacto social con el fusilamiento de Valenzuela Torres y su llevada al cine, dieron origen a una de las leyendas de la criminología chilena que se han incorporado en el acervo patrimonial popular del país.


EL IMPACTO EN LA OPINION PUBLICA y la discusión sobre la pena de muerte.
Durante todos los meses en que Valenzuela esperaba su condena, y desde que este aprendiera a leer y escribir, reformándose al convertirse en una persona educada, la opinión publica comenzó a prestar especial atención a este caso criminal. La opinión publica que concito la condena a muerte como pena capital también hizo que muchos solidarizaran con el reo. Se agrego además en este caso el hecho de la demora  en la dictación de la sentencia  que condenaba a muerte a un hombre rehabilitado.

Muchos veían este castigo como el resultado de la ley del Talión, del ojo por ojo, prescindiéndose totalmente de la capacidad del arrepentimiento y la reinserción social de aquel  que desde la ignorancia mas grande se superaba como persona a través de la educación.

La opinión pública puso en el tapete la conveniencia y la inconveniencia de que existiera la pena privativa de la vida en nuestra sociedad y en su legislación penal.

Por un lado estaban los que se oponían a ella, basados en casos como este, criticaban que el Estado negara la vida a una persona que dándose cabal cuenta del alcance y gravedad de sus actos se le negara  por el  mismo Estado el arrepentimiento y la posibilidad de vivir. En este tiempo cobro gran importancia las ideas tomada del Tratado de los delitos y las penas de Cesar Bonesano conocido como el Marques de Beccaria ;este autor y penalista italiano sostenía de acuerdo a las ideas de Russeau de que el Estado como administrador social y celador de la sociedad no tenia derecho a disponer de la vida de sus ciudadanos ni aun como pena de delitos atroces, pues el soberano como mandatario de la voluntad del pueblo que se auto limitaba por el pacto social, entregaba al estado un mandato que en ningún caso podía ser atentatorio contra la vida, bien y derecho natural anterior al pacto social que le otorgaba poder al Estado. Así el derecho a la vida no daba derecho a que el Estado la quitara aplicándola como pena.

Por otro lado había aquellos que coincidiendo con la legislación penal vigente, la aceptaban como disuasiva y expiatoria al daño causado. El Estado debía tener los medios para ejemplificar que ciertos actos atentatorios a la vida de sus miembros no debían de ser disminuidos y la sociedad debía legítimamente defenderse de aquellos que la violentaran rompiendo el equilibrio social.

El Presidente de la República por tanto al denegar el indulto, mantenía el respeto a la ley penal y a la independencia de los poderes del Estado, dejando que el poder judicial llevara a cabo el cabal ejercicio punitivo que en este caso le correspondía de acuerdo a la legalidad vigente en la época. El Presidente Alessandri respetuoso del orden institucional y de la independencia del poder judicial renuncio de esta manera a la posibilidad de conceder indulto, situación que los anteriores mandatarios enfrentados a esta decisión habrían tomado de igual forma.

El impacto y la retorica de este caso causo gran debate en la sociedad chilena de entonces, marcando desde luego la necesidad de revisar la pena de muerte en casos que como este representaron una realidad social que imperaba en la sociedad de ese tiempo 

lunes, 3 de febrero de 2014

CARLOS RENE IBACACHE



Desde 1974, cuando retorna a estas tierras chillanejas, trae consigo sus libros, su familia y también su revista CAUCE, aquella que nació en el sur, como búsqueda celosa del registro cultural de la ciudad de Valdivia y que el destino, aquel que solo entenderemos al final de nuestras vidas, hoy se publica entre  nosotros.

Al maestro, lo conocí en esas tertulias de los 80, en el entre piso de la casa Central del antiguo IPROCH, sucesora de la U.de Chile y antecesora de la UBB, en el patrimonial Grupo Literario Ñuble, institución que presidio durante años; publíco este relato en la plataforma Chillán Antiguo como símbolo a todos los hombres chillanejos  que con "maestría" han manejado  el  cincel y el martillo, y que con su trabajo constante han iluminado sin ánimos ostentosos  a todos los chillanejos de espíritus libres que buscan y que ratos encontramos en estos hombres un ejemplo a seguir. (Máximo Beltrán)

http://issuu.com/maximobeltran/docs/revista_cauce_cultural_2013

(copiar enlace en su ordenador para ver Revista Digital CAUCE CULTURAL)


HISTORIA DE LA REVISTA “CAUCE CULTURAL”, en sus 50 años (1964 – 2014)
 Nació en 1964, como una necesidad difusora, al servicio de la Biblioteca Municipal de Valdivia. El alcalde de esa ciudad, don Luis Damann  Asenjo, comenzaba su gestión edilicia el año 1959. Un año después, el 22 de mayo de 1960, Valdivia fue estremecida por el terremoto más cruel y más violento en la historia telúrica, desde que hay registros tales en el mundo. Su intensidad 9.5 lo llevan al primer lugar. Sus habitantes, absorbidos por encontrar soluciones a todos los contratiempos y necesidades que surgieron, lograron con dificultad levantarse y superar las calamidades que posteriormente provocaron las réplicas, los maremotos y el Lago Riñihue, una amenaza potente de inundación, con el consiguiente caos.

En medio de este clima, el alcalde Damann, en los inicios de su mandato, recibía de parte de la comunidad nacional y extranjera y fundamentalmente de los valdivianos que residían fuera de Valdivia y de Chile, promesas de ayuda, él pedía “manden libros, manden libros”. ¡Y le mandaron libros!

No pedía alimentos, ni materiales de construcción. Temprano descubrió que era el momento de recuperar la antigua Biblioteca Municipal, que en un incendio ocurrido, mucho antes del terremoto, había desaparecido quemada. Era el momento de recuperarla. Su ocurrencia tuvo efectos notables. Comenzaron a llegar cajas y cajones de diversas partes del mundo. Cuando estos envíos empezaron a colapsar los espacios disponibles, fue a hablar conmigo para ofrecerme el cargo de director de la Biblioteca Municipal, ad honorem, por supuesto.

Naturalmente acepté. Yo tenía jornada completa en la Escuela Normal de Valdivia. Le pedí al director autorización para ausentarme de la Normal en las tardes para ayudar a la Municipalidad en esta cruzada cultural. El director no sólo me autorizó sino que, además, me felicitó por haberle aceptado al Alcalde este ofrecimiento.

Estábamos ya en 1963. El Alcalde ya había comprometido el arriendo de una antigua casona de la calle Picarte 732, que el terremoto había respetado; también había construido las estanterías con personal municipal y había nombrado el personal que trabajaría bajo mis órdenes; las bibliotecarias Luz Mardones Morales, Violeta López Espinoza y un restaurador de libros y encuadernador, Rolando Delgado, recuerdo, porque no sólo cumplieron como empleados municipales, sino también como dignos asesores de mis proyectos.

Todo este preámbulo es útil para darle a mi proyecto más valioso tan pronto la Biblioteca normalizara su funcionamiento. Se inició esta etapa con su inauguración a través de un acto solemne, con la presencia de autoridades municipales y educacionales, ceremonia que tuvo lugar el 5 de abril de 1963.



Portada Primer Numero de Revista Cauce



Editorial / al antiguo estilo del mimeógrafo.


Un año después, como parte de la celebración del primer año de la reapertura de la Biblioteca, el 5 de abril de 1964, partimos con el nº1 de “Cauce”, en cuya editorial que titulé “Nuestra justificación”, anoté en dos de sus párrafos: “La antigua idea se materializa ahora, porque asó lo exigió el interés y el entusiasmo de los numerosos poetas locales que participaron en el evento literario de “Canto a Valdivia” y “Canto a la Reina de los Ríos” en la reciente Semana Valdiviana. Esta revista mensual nace, para promover la capacidad creativa de nuestros talentos literarios”. Fue éste el primer párrafo.

El segundo párrafo: “Partimos así, sencillamente. Cuando hayamos conquistado este ambiente y CAUCE, pase a formar parte del patrimonio cultural valdiviano, estamos ciertos, que se ampliaran nuestras metas y mejorará nuestro rostro, porque así lo quiere la Ilustre Municipalidad de nuestra ciudad”

Tres imprentas la han editado en estos 50 años: Borneck, en Valdivia, Alianza de Temuco y La Discusión de Chillán. Nació como revista mensual. Posteriormente, ha sido bimestral, trimestral, semestral y anual.

Nació con 10 páginas mimeografiadas. Posteriormente, ha  comenzó a salir con 20, 30, 40, 60, 100 y 120.

Nació con financiamiento amical. Ayudaron los amigos. Posteriormente, con avisos comerciales y en los años últimos con e apoyo del FNDR, esto es con apoyo estatal a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional.

Fue creciendo la revista, porque fue creciendo también el número de colaboradores, tanto en su etapa valdiviana como chillanense (chillanejo) con trabajos cortos y largos que se entregaban. Si alguien me entregaba un tema redactado en 10 páginas y otros con 2 ó tres páginas, era obvio que el texto largo le quitaba espacio a los textos menores. Lo ideal era dejar a todos conformes.

Nació como revista valdiviana, allí con el respaldo de la Biblioteca Municipal y del Centro Cultural  “Peñiquellún” de notable historia en la ciudad. Y en Chillán, con el respaldo primeo del grupo Literario Ñuble y actualmente de la Corporación Cultural Ñuble 21.





ANECDOTARIO DE “CAUCE CULTURAL”.
Cuando la editaba bimestralmente con 60 páginas, funcionaba con avisos comerciales, algunos con seriedad  académica, como las programaciones de la Universidad Austral.  Mis colaboradores juveniles, estudiantes normalistas y comercialinos, me sugirieron, que colocara “piluchas” en las portadas. Les hice caso. Coloqué a la Reina de los Ríos, una niña elegida por un jurado en homenaje al aniversario valdiviano. La Reina de los Ríos en traje de baño, fue una sensación, se agotaron los tres mil ejemplares. Estábamos ya en el Nª 50 de Cauce Cultural y era el año 1972 y el alcalde de Valdivia el Dr. Jorge Sabat.

En 1973, el régimen militar lo cambió todo. Debí venirme a Chillán. Lo hice con la revista Cauce, que en ese momento aún no tenía apellido. Reinicié CAUCE en esta segunda etapa, con el número 1 de nuevo. Fue un error, porque entonces apareció la revista “CAUCE” de Santiago, publicación opositora al régimen imperante. Iba ya en el Nº 4 en 1975,  cuando la autoridad me llamó para preguntarme si yo tenía algo que ver con el “CAUCE” de Santiago. Le manifesté a la autoridad que no tenía ninguna relación con esa revista. Me sugirió que les hiciera una demanda por aprobación indebida del nombre. Le contesté que si eso hacía perdería, porque los editores de esa revista son todos abogados y yo solo tengo inscrito el nombre de mi revista en la Biblioteca Nacional y no en el Ministerio correspondiente. Entonces el Gobernador me sugirió: ¡Colóquele, entonces, un apellido a su revista!

Me pareció genial la sugerencia. Cultural, podría ser. Y así fue. Sólo que ahora para demostrar la antigüedad de mi “CAUCE” debería recuperar la numeración valdiviana. Desde entonces, la revista Nº 4 de Chillán recuperó el Nº 50 que yo había dejado en Valdivia. EL CAUCE capitalino, en compensación, me regaló una suscripción anual por la “apropiación indebida…” por los 54 números editados.

La tercera anécdota la protagonizó un periodista del diario “La Tercera” de Santiago, don Gonzalo Orrego. Era el 5 de marzo de 1967 y me reprochó el que yo publicara noticias chinas que me entregaba la agencia “Sinjua”. Lo hizo de esta manera: “La única objeción que le hago a esta revista, se refiere a la propaganda que se hace de China comunista en las cinco páginas finales. Una revista como “CAUCE”, no debe inclinarse políticamente a ningún lado. El arte está encima de la pasión, aunque ella le sirve de tema”. En treinta líneas le contesté al señor Orrego. Haré un resumen:

“Frente a esta observación, haré algunos alcances. Desde luego, esta revista cumple su función: encausa inquietudes dispersas de jóvenes y adultos. Esa condición, sin embargo, no le priva a sus lectores preocuparse de materias de que habitualmente no hablan diarios ni revistas. En el caso de China, resulta paradojal que sepamos mucho de sus defectos, pero muy poco de sus virtudes; mucho de sus contradicciones, pero poco de sus progresos.  Por eso he aceptado la colaboración de la agencia “Sinjua”, para que nos entregue material sobre educación, sus industrias, medicina, agricultura, etc. Conviniendo con el señor Orrego, que no sólo el arte, sino también la cultura, sin distingos políticos, está por encima de cualquier pasión”.

En una etapa tan apasionante, como la que hemos vivido en estos 50 años hay una cantidad importante de anécdotas asociadas a nuestras experiencias difusoras. Por esta vez sólo las tres que he contado, que de algún modo retrata la época que nos ha tocado vivir y los compromisos que hemos debido sortear para salir adelante.





domingo, 20 de octubre de 2013

SAN RAFAEL....el "santo" de la ruralidad, o un pretexto para perpetuar lo "que somos".

....ahora con la distancia que otorga el tiempo, el conocimiento y toda la carga energética de cientos de vidas pasadas, me imagino las batallas de la Independencia, como los valientes campesinos armados dieron guerra a los Godos; no me extraña la victoria, para nada; cientos salían de los campos esa mañana, y en los caminos se unían en caravanas de caballos, a pie, carretelas...el ritual religioso, ya escapaba al concepto antiguo de re-ligar, la memoria hacia su trabajo y ya no era el "santo" el pretexto de reunión, así  leí "entre líneas"; era el recuerdo y la necesidad imperiosa y celosa de perpetuar lo que somos. Eran los campesinos de Ñuble, la ruralidad al encuentro y re-encuentro, en silencio y no era difícil jugar a la imaginación y situarlos en las batallas a muert e de la Patria Vieja....

Esa mañana cuando vi las escenas, en esos fragmentos de ficción-histórica, "repase" con la naturalidad que ya en mis miradas estaba, me reconocí....Que bello es reconocerse..!!!







(Eduardo Olmedo relata )
Seis de la mañana partimos hacia el Puente Las Lajuelas por donde nos internaríamos por un camino rural hacia San Rafael, considerando que muchos habían iniciado esta marcha ayer en la tarde para llegar a píe o a caballo desde lugares tan apartados como Pinto, Bulnes, Quiriquina, San Carlos, Portezuelo y lo vienen haciendo por generaciones ya que la historia cuenta que la imagen de madera de San Rafael la trajo desde España un soldado conquistador en el pecho y se quedó en este lugar.
A pie, en carretela, en cabrita, bicicleta o como sea llegan a pagar sus mandas, aparecen estos jinetes por todos lados y me atrevo a decir que son miles quienes viajan a este encuentro de religiosidad; llama la atención mucha juventud y mantas de todos los pelajes, viaja el inquilino, el patrón, agricultores, dueñas de casa, empleados. El orden está a cargo de Carabineros quienes en moto, o a caballo recorren los potreros velando porque no se produzcan disturbios, ley seca, prohibido el alcohol, pero a nosotros nos convidaron un harinado muy temprano que nos mantuvo contentos...... mate, huevos duros, tortillas o un cafecito para hacer más corta la espera de una larga fila para pasar a pagar la manda que todos los años en este 24 de Octubre, religiosamente visitan a este Arcángel que los cuida y los protege todo el año.



























viernes, 18 de octubre de 2013

Revista Patrimonial Chillán Antiguo Nº2



CONTENIDO.
Un aporte de la Intra-historia, aquella que se va formando  con el correr y devenir del tiempo pero que no ha sido en parte llevada a las aulas y a los libros; todo lo imaginable que se conserva en los relatos, en los materiales iconográficos, albunes familiares y que está  a punto de extraviarse por el mundanal devenir del progreso, o que ya inevitablemente perdimos.

SECCIONES.
La revista patrimonial Chillán Antigua tiene diferentes secciones, donde la comunidad chillaneja participa, es decir es un medio activo de compartir vivencias, historia, relatos, patrimonio e identidad. Siendo esta reforzada por las siguientes divisiones.
1.- Cartas de chillanejos que están fuera de la ciudad y comparten sus vivencias.
2.- Albúm de familia, donde los chillanejos podrán compartir sus fotografías patrimoniales e ir formando nuestro album como ciudad.
3.- Tertulias patrimoniales de red, que se registran para manifestar el sentir de la sociedad chillaneja frente a temas atingentes al desarrollo local y de memoria.
4.- Aportes de historiadores, artistas, gestores culturales, autoridades sobre la contingencia patrimonial en la ciudad.
5.- Incluye la publicación una separata coleccionable de una foto patrimonial de la ciudad





TEMAS REVISTA Nº2.
Leyendas urbanas.
Quinchamalí y La Persistencia del Mito.
Chillán y su alocado modernismo.
Iglesia  Evangélica desde 1894.
Masonería desde 1876.
Colonia Alemana.
Yo también lo conocí (sección relato sobre personaje chillanejo)
Fotografías antiguas.




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STAFF.
Director; Máximo Beltrán Fuentes.
Editor;  Patricia Orellana Cea.
Colaboradores y agradecimientos : Gesta de Cuatro Siglos de Rolando Fernández Parra (in memoria);  Grupo Chillán Antiguo; Conversaciones y Tertulias de Red.
Familias Arévalo, Herrera, Quijada, Rozas, Singer, Sepúlveda, Pereira, Fischer, Romero, Jungjohann, Uribe, Jorquera. srs. Joaquín Tejos, Rolando Calderón, Daniel Sepúlveda, Alexis Ormeño, Alejandro Chandia, Carlos Molina, Arlette Guéguen, Humberto Torres, Carmen Mantilla, Marcia Castellano, Felipe Sandoval.

PUBLICO / Destinatario
Estudiantes Enseñanza Media y Superior
Universitarios carreras Pedagogía,  Historia y afines.
Chillanejos y Publico general

DISTRIBUCIÓN
CHILLÁN
Chillán / Kioskos del Paseo Arauco
Alianza Francesa / Sargento Aldea 399
Libreria Mas Libros / Roble 844
Librería Todo Libros / Libertad 744

SANTIAGO (desde el miercoles 23 de octubre)
Librería  América Nuestra 
Pio Nono 73, local 60
Patio Bellavista

VALOR
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miércoles, 16 de octubre de 2013

Las Fichas y Billetes particulares usados en Ñuble. Siglo XIX y comienzos del XX.

p. Juan Ignacio Basterrica

En la provincia de Ñuble, en su capital Chillán y en varias de sus pujantes comunas se utilizaron por parte de algunos empresarios, comerciantes, hacendados e industriales el uso de medios de pago de emisión propia. Así durante la última mitad del siglo XIX y comienzos del XX aparecen algunos ejemplares de fichas y billetes en nuestra área geográfica de innegables características agrícolas, las que constituyen grandes y reveladores ejemplos de las necesidades de una época  todas ellas de gran interés en la numismática y carto-numismática nacional. En esta crónica trataremos algunas emisiones agrícolas, comerciales y empresariales, dejando para otro capítulo las emisiones de billetes  y la reseña de los bancos comerciales particulares fundados en Ñuble.

ANTECEDENTES GENERALES Y PARTICULARES.
Hasta 1924, año en que se promulga el Código del Trabajo chileno, y en el que se estableció en su artículo 24 la prohibición absoluta del pago del salario y sueldos de los trabajadores por otros medios que no fueran el dinero oficial emitido por el Estado de Chile, se utilizaron en gran parte del territorio nacional  señas, fichas y billetes que emitidos por particulares sirvieran como un medio de pago para numerosos trabajadores, jornaleros y dependientes. De esta forma estos vales o señas eran usados muchas veces para ser cambiados por mercaderías vendidas por los mismos emisores a sus propios dependientes. Se producía así un monopolio, en que se criticaba la falta de libertad de elección del detentor de estas señas para poder elegir en qué usar su dinero,  en dónde poder usarlo y  qué cosas adquirir. Para la mayoría de los analistas actuales era un sistema práctico, pero que propendía al abuso de un mercado cautivo y al enriquecimiento de quienes especulaban con estos medios de pago.

Sin embargo lo anterior, la falta de moneda circulante de curso legal emitida por el Estado, traía bastantes problemas en tiempos en que no había instituciones bancarias a la mano que a través de sus agencias pudieran proveer las cantidades de moneda necesaria para hacer los pagos en tiempo y forma de los trabajadores. Así comerciantes, industriales, contratistas y hacendados se vieron ante la ausencia de restricciones legales, en la necesidad de incorporar el uso de señas, fichas, vales y billetes en el comercio local para poder darle dinamismo a sus compraventas y transacciones. Estas señas particulares nacieron algunas en forma espontanea por las necesidades propias de una época, generalmente restringidas a una pulpería o a un solo propósito comercial .Otras nacen para el curso más extendido de su utilización abarcando todo un área o población y su comercio  mediante una autorización gubernamental previa para poder circular.
A lo señalado se sumaban en nuestra zona agrícola dos aspectos propios; por una parte un creciente comercio de intercambios realizados en la famosa feria sabatina que diera lugar al Mercado de Chillán, punto de encuentro de productores, revendedores, comerciantes de frutos del país y de insumos agrícolas, compra ventas de artículos domésticos e industriales realizadas a través del sistema del trueque cuando faltaba moneda circulante. Y por otra parte hay que agregar el creciente bandidaje rural a mediados del siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX, verdadero problema en aquellos años. Este fenómeno extendido en los campos y que operaba mediante espías infiltrados como jornaleros de los fundos, quienes proporcionaban los datos para que grandes hordas de asaltantes fueran en pos de su botín, asolando, destruyendo y matando a trabajadores, administradores y muchas veces a los propietarios y a su familia. En ese tiempo comunas y poblados estaban en la mira del certero ojo de bandidos y asaltantes. Chillán Viejo o Pueblo Viejo que no contaba en esa época con policías ni serenos, era la guarida de forajidos pues al ser tierra  sin ley se constituía en el lugar ideal por estar al lado de Chillán. Recordemos al célebre bandido Juan de Dios López y sus numerosos secuaces quienes sembraron el miedo y regaron de sangre los campos y poblados ñublenses a fines del siglo XIX y comienzos del XX, y quien fuere recordado en el folklore oral  local hasta el día de hoy.
En consecuencia, las emisiones de señas, vales, fichas y billetes locales, se insertan mas bien en la necesidad de un medio de pago expedito y más seguro para quienes los emitieron en Ñuble, y no responden la mayoría de ellas a la especulación y el uso abusivo del enriquecimiento monopólico tan criticado en otras áreas geográficas de nuestro país.

EL USO DE ESTOS MEDIOS DE PAGO EN ÑUBLE.
El uso de estos vales o señas comerciales  en Ñuble inicialmente eran utilizados solo en el comercio o establecimiento que los emitía, generalmente comercio de Chillán, a fin de que el cliente pudiera usarlas sólo en ese local particular. Otras fueron usadas para el pago de servicios como el transporte del Ferrocarril Urbano de Chillán, tanto carros de sangre como tranvías eléctricos; en las Termas de Chillán fueron utilizadas por sus diversos concesionarios para ser usadas en los baños y servicios relacionados con el uso de las aguas termales; en la agricultura usadas en las pulperías de las propias haciendas y en casos excepcionales como el de la Hacienda Palpal, en un área geográfica más amplia ,en casi todo el comercio local de los poblados de Pemuco y El Carmen, en los cuales eran aceptadas las fichas y billetes por diversos convenios comerciales entre el comercio local y el hacendado.

A lo largo de la historia del comercio chillanejo, no cabe duda de que este sistema debió ser usado por varias casas y firmas comerciales de fines del siglo XIX, sin embargo no tenemos ejemplares en nuestro poder ni hemos podido verlos.  Tal vez eso se deba a la fragilidad del material con que fueron confeccionadas las primeras señas, cartón, cuero, papel y solo conocemos las más duraderas; las metálicas confeccionadas en  bronce, cobre, aluminio y las de ebonita o caucho.
A la lista del uso comercial, también debe de mencionarse el uso social, como las que se utilizaron  en el Club de Ñuble y otras instituciones sociales  de importancia de aquella época para el consumo de sus socios en estos centros.
También en la beneficencia, ciertos grupos o cofradías religiosas locales debieron haberlas usado para la caridad de los más necesitados como una especie de vales para ser cambiados por alimentos en comercios locales adheridos.
Su uso además debió de haberse extendido al pago de jornales por parte de contratistas e Ingenieros encargados de llevar a cabo grandes obras de progreso provincial, como caminos, líneas férreas, canales de regadío, etc.

ALGUNOS EJEMPLOS DE FICHAS Y BILLETES PARTICULARES EN ÑUBLE.

1-  FICHAS COMERCIALES.
                                      


Vista interior del Almacén Brunet, año 1920 aprox.

Probablemente a fines del siglo XIX diversas casas comerciales de los más diversos giros deben de haber utilizado vales y fichas. Tenemos una de esas piezas que pese a no haber encontrado antecedentes de su emisor podemos considerar en base a informaciones orales de los mas antiguos su origen. La ficha cuya fotografía acompañamos más abajo consigna al emisor BAR MARCONI, según se infiere podría corresponder al bar del Hotel Marconi , de propiedad del inmigrante napolitano don Vittorio Mazini quien se radicó en Chillán aproximadamente en 1915 y que incursionó en el giro hotelero y gastronómico hasta poco antes del terremoto del año 1939.





                                         
La ficha de 40 mm de diámetro esta confeccionada en ebonita color verde claro, y dice en su anverso “BAR MARCONI CHILLAN” dentro de un circulo en el exergo aparece un número de serie 2164. En su reverso aparece un número “5” equivalente a cinco pesos.
Claramente se trata de una ficha o vale de consumo, y pueden haber existido en otras denominaciones.
                                           

2- FICHAS DE SERVICIOS DE TRANSPORTE URBANO.


 Tranvía eléctrico frente a la Plaza de Armas de Chillán. 1923


La Sociedad de Tranvías Eléctricos de Chillan, fundada en nuestra ciudad   para la explotación del ferrocarril urbano a tracción eléctrica y que inició sus operaciones en 1922 hasta el terremoto del 24 de Enero de 1939, emitió fichas en ebonita con valores representativos a la primera y segunda clase. La ficha presentada mas abajo corresponde a un valor nominal sin identificar la clase a que correspondía, sin embargo por su valor puede inferirse correspondería a segunda clase. Esto por el valor de las tarifas de transporte hacia 1923 5 centavos la segunda clase y 10 centavos la primera clase.
La ficha fabricada en ebonita de 15 mm de diámetro, en su anverso de color verde dice “FERROCARRIL URBANO CHILLAN” y en su centro consigna su valor o denominación; 5 C, correspondiendo a 5 centavos. En su reverso de color negro los números de su serie 863.




Ficha tranvía eléctrico de Chillán, ebonita verde y negra,  valor 5 centavos, 15 mm de diámetro.
                                      


3- FICHAS USADAS EN LAS TERMAS DE CHILLÁN. 



Vista de las casuchas de las Termas de Chillan, 1920


Las Termas Minerales de Chillán, famoso centro termal ubicado en el fundo del mismo nombre propiedad de la I. municipalidad de Chillán a 1600 metros de altitud en la cordillera ñublense y a 80 kilómetros de la capital provincial, fue explotado por diversos concesionarios y arrendatarios desde el siglo XIX. Las aguas debido a sus propiedades terapéuticas fueron objeto de estudios de sabios como Ignacio Domeyko y Rudulfo Philippi. Eminentes médicos como el Dr. Pelegrin Martín y Martí, Eulojio Cortinez, Schneider, Tocornal entre otros estudiaron la composición y sus notables efectos medicinales. La fama curativa de carácter nacional se hizo extensiva a gran parte de América. Por tal objeto y por su demanda, sus aguas fueron declaradas de utilidad pública en tiempos del Presidente Manuel Balmaceda (1886-1891). Este empuje debido a la demanda nacional e internacional por sus efectos medicinales impulsó al Presidente Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901) hacia 1899 por medio de la dictación de una ley para crear la obligación de construir un ferrocarril o ramal que dirigiera a los viajeros desde Chillán a ese centro termal. Este ferrocarril fue impulsado por notables personalidades de Chillán entre los que se cuentan los Alcaldes don Rafael Dueñas Gazmuri, don Fanor Paredes Aqueveque y el recordado Intendente de Ñuble, don Vicente Méndez Urrejola. El ramal conocido como el “Tren chico” llegó a Recinto y funcionó hasta la medianía de los años cincuenta del siglo XX.

Los diferentes concesionarios de las Termas, debido a la lejanía del centro termal, lo que hacía escaso la disponibilidad de dinero, crearon un sistema de fichas que suplieran el uso de moneda legal para ser usadas en las diversos servicios que allí se prestaban, consumos, baños, etc. Entre otros recordados concesionarios recordamos a don Moises Howes, Thomas Mac Hale, Zuñiga, Pagueguy,Sivori, entre otros particulares y sociedades comerciales.

A continuación se presentan algunas fichas usadas desde 1870 hasta antes del terremoto del año 1939.Aqui destaca una ficha de bronce emitida por el concesionario don Thomas Mac Hale, recordado vecino  co -fundador del club de Ñuble en 1870 y de otras obras del naciente Chillán de esa época. La ficha confeccionada en bronce de 20 mm de diámetro, dice en su anverso “J. MAC-HALE y CIA”, y en su reverso “TERMES MINERALES DE CHILLAN” en su centro “VALE 10 CENTAVOS”. Ficha escasa y curiosa adquirida a un numismático boliviano, lo que nos hace presente la importancia de los baños y su visita por ciudadanos de los países vecinos.






                        Ficha de bronce, Concesionario Thomas J. Mac Hale, valor 10 centavos, diámetro 20  mm





Ficha de 25 centavos, ebonita verde gris, 20 mm.









Ficha de ebonita roja, de valor 40 centavos, diámetro  30  mm
                                                          






 Ficha de bronce de 10 centavos, diámetro 20  mm.

                                                          
                                                     
4- FICHAS DE HACIENDAS.
Las fichas  y señas emitidas por algunos hacendados de Ñuble, con el propósito de pagar a su personal, son relativamente escasas, y muy difíciles de encontrar. En Ñuble las haciendas fueron pocas, debido al emplazamiento geográfico de la provincia que estaba constituido por pequeñas y medianas propiedades agrícolas siendo los fundos los de mayor extensión e importancia. Los grandes fundos y las Haciendas fueron en su mayoría conformados por la reunión de diversas propiedades medianas y pequeñas por un solo dueño a fin de constituir un núcleo agrícola de mayor tamaño que compitiera con algunas haciendas de grandes extensiones situadas desde el Maule al norte. De esta forma fueron varias haciendas las que se conformaron en nuestra provincia, a modo de ejemplo la Hacienda Alico  de propiedad de la familia Sepúlveda en San Fabián, la Hacienda Casablanca en General Cruz de la familia Serrano Palma, la Hacienda Rucamanqui en Yungay de la familia Gómez Perez, La hacienda San Miguel en Santa Clara de don Carlos Izquierdo Edwards, las propiedades de don Arturo Matte Larraín, solo por nombrar algunas. De hecho en ellas también deben de haberse ocupado estos medios de pago, pero al no tener ejemplares desconocemos su diseño. En estas líneas trataremos algunas haciendas importantes de Ñuble, de las que hemos podido obtener algunos ejemplares de sus fichas y billetes.

LAS FICHAS DE LA HACIENDA CUCHA CUCHA.



                                             
Ricardo Cox Méndez, dueño de la Hacienda Cucha Cox, 1910

La Hacienda Cucha Cucha de 3000 cuadras aproximadas de superficie, estaba ubicada en la zona de Confluencia , Comuna de Portezuelo a orillas del rio Itata. De antigua data perteneció a los Jesuitas, luego de su expulsión en el año 1767 fue rematada por don Alejandro Urrejola y Peñaloza, luego de la Independencia secuestrada y entregada como premio al General don Ramón Freire en compensación de los servicios prestados a la patria. Después de un largo proceso judicial vuelve a manos de la familia Urrejola, para después de varios años dividirse en tres fundos por los descendientes. Predios o fundos denominados Cucha Menchaca, Cucha Cox y Cucha Urrejola de acuerdo al apellido de la rama Urrejola que lo heredara. Posteriormente en los años setenta del siglo XX gran parte de las tierras fueron perdidas por los herederos en la reforma agraria. La primera parte de la Hacienda que se vendió fue Cucha Cox, en 1977, al empresario José Antonio Díaz Iriondo, quien las mantiene hasta ahora. Posteriormente, en la década de los 80, el empresario Fernando Giner adquirió Cucha Urrejola, quien luego lo vendió al Grupo Arauco, en 2007, mientras que Cucha Menchaca sigue en manos de descendientes de la familia Urrejola. La principal producción agrícola fue la vitivinicultura. Contaba con grandes extensiones de viñedos en donde se ocupaba gran número de mano de obra.

La ficha que presentamos a continuación, corresponde al Fundo Cucha Cucha, a una de las tres partes en que se dividió la Hacienda Cucha Cucha entre las familias herederas, en este caso Cox Méndez, de ahí su nombre Cucha Cox.

El Fundo Cucha Cox, de aproximadamente 500 hectáreas correspondió en herencia a doña Loreto Méndez Urrejola quien casó con don Guillermo Cox Bustillos, notable explorador del sur de Chile. Su hijo don Guillermo E. Cox Méndez, abogado, escritor y diputado por Itata en 1891 (quien muere muy joven ahogado en el rio Itata) hereda el fundo Cucha Cox y lo dedica a la explotación de sus viñedos para la producción de vinos. A su temprana muerte el Fundo Cucha Cox pasa a manos de sus herederos y familiares entre los que se cuentan su hermano don Ricardo Cox Méndez, médico, parlamentario y agricultor.

La ficha usada en 1890 aproximadamente, fue usada como seña en el Fundo Cucha Cox y Piedra Parada por su propietario don Guillermo R. Cox Méndez, como seña para los recolectores de uva a quienes se les entregaba por carga recogida (usualmente canastos viñateros). Luego eran cambiadas por la suma del dinero correspondiente según las cantidades de medidas o cargas de uvas recogidas y entregadas en bodegas del fundo.

Las fichas de color negro café oscuro, confeccionadas en ebonita, de 25 mm de diámetro, dicen en su anverso; “G.E. COX 10 Cents CUCHA CUCHA” y en su reverso G.E.COX 10 Cents PIEDRA PARADA



Ficha Hacienda Cucha Cox, ebonita negra, seña de vendimia, 10 centavos, 25 mm diámetro.


Además de esta ficha confeccionada en ebonita, hemos tenido noticias de otras confeccionadas en bronce, ignorando su denominación y características.


LAS FICHAS Y BILLETES DE LA HACIENDA PALPAL.


Luis Fernando Stevens Caro, dueño de la Hacienda Palpal, 1910

La Hacienda Palpal, de 2000 cuadras, se ubicaba en la comuna de Pemuco y parte de ella en la comuna vecina de El Carmen de la Provincia de Ñuble. La Hacienda Palpal estaba conformada por los fundos Pemuco (comprado a don Joaquín Prieto Hurtado), Monteblanco(ex propiedad de la orden de los dominicos, comprado a doña Elena Galán), Labraña,( comprado a la Sucesion de Viviano Labraña) Hijuela Molino Palpal (en la colonia heredad de la Familia Riquelme, y en donde se discute habría nacido don Bernardo Ohiggins, y adquirido a sus herederos por el abuelo materno de don Luis Fernando Stevens), además de El Coironal, Danquilco y otras 42 propiedades de diversas extensiones. La Hacienda Palpal propiedad de don Fernando Stevens Caro, constituía un claro ejemplo a principios del siglo XX de un núcleo de actividades industriales, agrícolas y de transporte de relevancia provincial. Además a principios del siglo XX, la Hacienda Palpal fue un centro de reuniones sociales y de grandes acuerdos políticos, siendo don Luis Fernando patrocinador de varias campañas de conocidos políticos y parlamentarios de ese entonces.

Entre sus actividades industriales se encontraba la molinería, con importante producción de harina y subproductos elaborados por el Molino de cilindros Palpal. Se producía además; quaker, cidra de manzana, vinos, champaña, bebidas gaseosas, hielo, productos lácteos, elaboración de maderas. Además se explotaba el transporte de carga y pasajeros por el ramal particular del ferrocarril de General Cruz a Pemuco adquirido por don Luis Fernando Stevens para trasladar los productos de la Hacienda hacia el mercado nacional y a la exportación desde sus bodegas de Talcahuano y Valparaiso.

Debido a la gran cantidad de empleados y dependientes, que se ocupaban en las diferentes actividades de la Hacienda Palpal, don Luis Fernando Stevens, solicitó la autorización del Gobierno para emitir una moneda propia, con el objeto hacer mas expedito y menos riesgoso el manejo de dinero en caja para el pago de la extensa nómina de trabajadores. El Gobierno entonces, autorizó a don Luis Fernando a emitir su propia moneda consistente en fichas y billetes, que tenían el respaldo para ser cambiados al portador por dinero de circulación nacional. Esta moneda se utilizó para la compra de mercaderías en el Almacén Palpal de la Hacienda, como también en los comercios y negocios de Pemuco y El Carmen. Así comerciantes de estas localidades recibieron en sus negocios fichas y billetes por convenio con don Luis Fernando Stevens para ser usadas en las compras de mercaderías.

Las fichas, hoy muy raras tenían la denominación de 1 peso, eran de color negro, circulares de 20 mm de diámetro y estaban confeccionadas en ebonita (caucho).



En su anverso se lee” L. FERNANDO STEVENS- PALPAL”, en el centro dentro de un círculo una estrella de cinco puntas.


En el reverso el numero “1” dentro de un círculo. También existieron en bronce en otras denominaciones, y algunas además decían Molino Palpal.
En cuanto a los billetes, estos eran de papel, impresos en Concepción en la imprenta litográfica Concepción de J.L Soloudre y Cia.



Estos decían, en su anverso L. FERNANDO STEVENS PAGARA AL PORTADOR 1 PESO, y bajo el numero 1 “PEMUCO“el numero de serie a la izquierda y la firma de don Luis Fernando a la derecha. Toda esa lectura encerrada en un marco con diseños esquinados por estrellas de seis puntas de color gris y fondo blanco. La palabra Pemuco de doble significación indicaba el nombre del Fundo Pemuco parte de las 48 propiedades que conformaban la Hacienda Palpal, y que fuera adquirido a don Joaquín Prieto Hurtado, como también al poblado de Pemuco, cercano a las casas e instalaciones de la Hacienda y Molino Palpal.
En el reverso un hermoso diseño geométrico doble de color rojo anaranjado. Además de este billete existieron de otras denominaciones probablemente de 5 pesos.
Las fichas y billetes de la Hacienda Palpal de don Luis Fernando Stevens, circularon en el comercio de la zona sin ningún problema durante más de 20 años hasta el año 1926 fecha del fallecimiento e su propietario.

LAS FICHAS DE LA HACIENDA VIRGUIN.


 Juan Francisco Rivas Cruz dueño de las Haciendas Virguin y Zemita

Esta Hacienda ubicada en la comuna de Ñiquén de la Provincia de Ñuble, era propiedad de don Juan Francisco Rivas Cruz, rico empresario minero y diputado santiaguino. Estaba conformada por una enorme extensión de tierra y que fuera constituida por diversas adquisiciones que hiciera don Juan Francisco Rivas. Abarcaba desde el límite con Argentina hasta unos dos kilómetros al oeste de la línea férrea central. Tenía la Hacienda hacia la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX una rica actividad agropecuaria donde destacaban la producción triguera, ganadera y vitivinícola de importancia nacional. Los numerosos trabajadores realizaban sus compras en la pulpería de la hacienda que servía de almacén y tienda y funcionaba en la maciza construcción donde actualmente funciona la escuela de Virguin Alto.

Las fichas emitidas por don Juan Francisco Rivas Cruz propietario de las Haciendas Virguin y Zemita, y utilizadas en la pulpería son hoy consideradas muy raras. Los ejemplares aquí presentados pertenecen a un coleccionista de Constitución, don Marcelo Fuentes Sepúlveda quien gentilmente nos ha compartido fotografías de sus diseños.
Las fichas eran confeccionadas en bronce con un diámetro de 21 mm la de 10 centavos, y 23 mm la de 20 centavos. Solo hemos logrado determinar denominaciones de 10 y 20 centavos. Los dos ejemplares aquí presentados así lo indican.

En su anverso ambas dicen “J.F. RIVAS VIRGUIN”, y en el centro una pequeña estrella de cinco puntas.
En su reverso; en cada una de ellas aparecen sus denominaciones de “10 CENTAVOS” y “20 CENTAVOS” respectivamente.






Para mayores antecedentes sobre las Haciendas Virguin y Zemita, 
consultar la obra del destacado historiador don Marcial Pedrero Leal, 
Cuaderno del Biobio editado el año 1999 “Virguin y Zemita, Haciendas de Ñuble”.