jueves, 1 de mayo de 2014

LAS TINAJAS DE CHILLAN VIEJO.

 p. Juan Carlos Olmedo Ulloa.





Sobre Las Tinajas de Chillán Viejo su mejor época fue en los años 80, no había bohemia en Chillán, el toque de queda había dejado a nuestra ciudad sin rumba ni cha-cha-cha, aparecieron unos oscuros y tímidos topples para calentar las noches chillanejas, si hasta en nuestra Estación de Ferrocarriles se instalo uno que trato de subsistir ante una avalancha de escandalizadas voces de morales señores, que igual iban a echar una miradita para ver si era verdad que al son de la música y luces de colores nuestras criollas vedettes quedaban con sus pechugas al aire, me contaron que la gritadera era total, los aplausos y silbidos pedían un "strip-tease" total, la bailarina tímidamente se desprendía de su diminuto calzoncito... a esas alturas de la noche los últimos billetes, con billetera y todo quedaban esparcidos en el escenario... era hora de volver a casa con las primeras luces del alba, de la hilaridad de la noche pasábamos a la terrible realidad, las explicaciones siempre son difíciles, sobre todo cuando hay que pagar la luz y el agua. 

En fin, eso era lo más atrevido que podía tener Chillán, de estos primeros giros libertinos nace una genial idea empresarial, llegan "Las Mulatas" a el famoso Night-Club "Las Tinajas" de Chillán Viejo, un tsunami de samba con tambores brasileños hacían mover nuestros tímidos pies, la algarabía era total, las plumas y las luces le daban al salón un aire salvaje y mágico, la economía del país mejoraba con la economía de Buchi, como la levadura aparecieron las mejores bandas de Santiago, llegaron los cantantes de boleros, el espectáculo era total, "las Mulatas" daban para todo, la fantasía de ver a una negra en sábanas blancas era una locura, puedo casi jurar, que no hubo político, comerciante, ni buen poeta que no hubiera ido para "salir del empacho", doy fé, señor Juez, que las Tinajas compraban Coca-Cola por camionadas, hasta que un buen día un concesionario de la Ramada Oficial deL Rodeo de San Carlos le roba los huevos al águila, "Las Tinajas" pierde a sus queridas "Mulatiñas" -que eran tres- por un misero puñado de billetes, así se van con su samba y sus tambores a San Carlos, el nuevo jefe rápidamente se da cuenta que las morenas brasileñas dan más dinero que nuestras criollas empanadas, deja la ramada botada y se las lleva de gira primero a Cobquecura, donde les muestra la calidad de nuestras playas y la Iglesia de piedra, luego más al norte, a Cauquenes donde se les pierde la pista, nuestros atrevidos y queridos compañeros nocturnos, lloran de dolor, no por la perdida de las negras mulatiñas, sino por una galopante ola de venérea contagiosa y dolorosa como extracción de muelas sin anestesia, pero venia algo peor, el rumor de la palabra SIDA se escuchaba por primera vez en nuestra ciudad, ahora eran los hombres los que tenían que ir a hacer "strip-tease" a nuestros queridos médicos de Chillán, de las mulatas felizmente nunca más se supo ya que los huasos chillanejos los único que querían era agarrarlas a rebencazos, ya no llegaron las cantantes de bolero a Las Tinajas y siguió su vida como todos los artistas, la función debía continuar, aunque sea morir saltando...


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