martes, 7 de agosto de 2018

EL INQUILINAJE en CHILE

Un sistema esclavista "encubierto" que rigió por centurias los campos de Chile, donde la huasca patriarcal justificó lo injustificable.

Fuente: "Chile: su tierra y su gente". Jorge McBride.
Fotos: Memoria Chilena

El salario actual de los inquilinos es poco más o menos el mismo de hace un siglo (1836 – 1936). Su cuantía se ha elevado de 10 a 30 ó 40 centavos diarios, y hay sitios donde se pagan hasta 75. Desgraciadamente la depreciación de la moneda y el mayor costo de la vida, han disminuido con mucho el valor adquisitivo del salario. Al presente un centavo chileno equivale a un décimo de centavo de Estados unidos. El pago es generalmente mensual y las regalías casi las mismas de la colonia. A cada inquilino se le da un cerco o pedazo de tierra de dos acres de extensión, unido a su casa, para que lo cultive o lo use como desee y que por lo general lo dedica a hortalizas: porotos, cebollas, alcachofas, ají, maíz en cantidad suficiente para el consumo de la familia. (El maíz de Chile es adecuado para alimento humano y se le clasifica entre las hortalizas). Además, no es raro que al inquilino se le dé un pedazo de tierra más grande, tal vez un cuarto de cuadra, para que lo dedique a chacra o a la siembra de granos o de alfalfa. En algunas partes es costumbre cultivar este pedazo a medias con el patrón, quién proporciona las semillas, herramientas y bueyes.




La casa en que vive el inquilino no es de su propiedad, aun cuando viva en ella años y años, y aun acontece que la usa una familia durante generaciones. Se compone de una o dos piezas, y a menudo está construida de cañas recubiertas con barro, quinchas, o de adobe, con techo de paja. El piso es de tierra natural apisonada y recibe luz por sus dos puertas y a veces por alguna pequeña ventana; no tienen chimeneas ni medios de calefacción. En uno de los costados se extiende casi siempre un corredor, en cuyo extremo existe adosada una cocina, y tal vez un montoncito de leña. Casi siempre dos grandes higueras próximas, de amplio follaje, forman un dosel de sombra que es como un salón al aire libre para la familia, sin otro competidor que la umbría del pintoresco parrón que sirve de marquesina a la modesta casita campestre.
Cada familia vive, pues, bajo una higuera o una parra….que no son suyas.

El mobiliario de la casa es de lo más simple; una mesa, unas cuantas sillas rústicas, un aparador y un baúl o una caja para guardar ropa. Un catre de hierro o dos ocupan sitio obligado en la casa, aunque es frecuente que durante los ocho o nueve meses de buen tiempo se les coloque debajo de los árboles hogareños. Otro tanto ocurre con la mesa. Una humilde máquina de coser, de mano, ocupa también un sitio en algún obscuro rincón del cuarto. Algunos santos pintados, una imagen, un candelero o dos completan los enseres del típico hogar del inquilino.




El cerco está rodeado generalmente por un alto y espeso muro de zarzamora, a través del cual portillos siempre abiertos o cerrados con una puerta de trancas. No lejos de la morada eleva su redondeada cúpula del horno de barro, donde se cuece el pan amasado a mano, y muy próximo, sobre el fuego del hogar primitivo que protegen unas cuadras piedras, permanece la negra tetera de hierro para el agua hirviente. Completan el cuadro uno o dos chanchos amarrados a una estaca, unas pocas gallinas que picotean por allí cerca y varios perros tendidos en la solana.

Como puede sospecharse de la descripción anterior, la choza del inquilino no contempla instalaciones sanitarias. El agua para todos los usos proviene de alguna acequia o canal de regadío de donde se surte toda la población del fundo, sin preventivo alguna contra las infecciones. Tosa clase de toilet es considerada innecesaria.

Además del salario, la casa y el pedazo de tierra, el inquilino recibe ración diaria de alimento mientras trabaje en la heredad, calculada para el sostén de un individuo, a saber: una libra de harina tostada o una galleta hecha del mismo material o harina de maíz; una libra de porotos cocidos con caldo, igual cantidad de papas y de pantrucas. Esto se sirve primero en la mañana, después de unas pocas horas de trabajo; después a medio día y por último, al atardecer. Muchas haciendas están provistas de una campana, colgada de un elevado mástil, que anuncia con su argentino son el comienzo y el fin de la cotidiana tarea o el descanso del meridiano para el reparto de las raciones. Los peones detienen su labor y allí mismo donde se encuentran, engullen la ración que recibieron en la mañana, remojando la harina tostada con el agua del próximo canal, hulpo. Si la hora los encuentra cerca de las casas, desfilan delante de la esposa del mayordomo o de algún miembro de su familia para recibir su ración y consumirla luego sentados en algún tronco o en el pértigo de una careta.

Como adición a su salario al inquilino, se le concede también derecho a talaje, o sea, de hacer pastar a sus escasos animales en la hacienda, dos o tres caballos, tal vez una vaca o unas pocas ovejas que pueden ramonear en los faldeos que nunca dejan de haber en las grandes propiedades o en los faldeos destinados a este objeto.

Figuran entre los privilegios de los inquilinos, protección contra cualquiera que no pertenezca a la hacienda, o contra cualquier bochinchero aunque pertenezca a ella; a veces atención médica y ayuda en su vejez. No existe el peligro de que sea despedido si una enfermedad, accidente u otra causa, lo inhabilita para el trabajo; pronto se arregla la situación con la familia, alguno de cuyos miembros trabajará por él, y todos continuarán en el fundo. Como hay siempre muchos niños y sólo unos pocos concurren a la escuela, la hacienda les procura trabajo para conservarlos. Además el hacendado casi nunca olvida sus responsabilidades como jefe de una numerosa comunidad. Casi siempre existe en los latifundios una capilla donde se celebran de continuo u ocasionalmente servicios religiosos a costa de la propiedad. Se va generalizando asimismo el hábito de mantener una escuela a expensas del propietario, pero más a menudo el Fisco, para la población infantil, y por último, se presta alguna atención al recreo y diversión de las gentes, aun cuando en muchos casos esto se deja a su albedrío.

Las obligaciones del inquilino, establecidas más por la costumbre que por ley, y ratificadas por un convenio verbal y no escrito, son las mismas en todo el país. Desde luego 240 días al año de trabajo personal o de un sustituto; algunos son obligados a proporcionar dos sustitutos, uno para los trabajos ordinarios y otro montado en su propio caballo para los menesteres que requieran un jinete. El horario de trabajo es de sol a sol, o sea, cerca de diez horas en invierno y más de doce en verano. A medio día, un descanso de una hora y otro más corto para el desayuno en el campo mismo, después de las primeras dos o tres horas de labor. La faena termina al crepúsculo, de manera que el campesino no puede realizar ninguna andanza particular con luz diurna. En la época de las siembras o las cosechas se prolongan las horas de trabajo ordinario, atendiendo a la costumbre, y es práctica que cada inquilino proporcione uno o dos hombres extras. Con frecuencia trabajan también las mujeres y los niños a quienes se les paga diez o veinte centavos diarios, moneda americana.

El inquilino no tiene oportunidad de ganar otro salario que el que le proporciona la hacienda, pues no se le permite emplear ni siquiera su tiempo libre en otra ocupación o fuera de ella, prohibición que rige también con los miembros de su familia; tampoco puede emprender ningún negocio, ya que no debe comprar o vender dentro fuera de los deslindes.




Como muchas de las haciendas son muy grandes, el campesino casi no tiene oportunidad de gastar su dinero en otra parte, sino en la pulpería, que casi siempre existe en la misma estancia, donde se adquieren géneros, trajes, los artículos alimenticios que no produce su propia parcela, hilo y agujas, clavos, jabón, algunas conservas y demás objetos. Casi siempre se expende en la trastienda o en otro sitio próximo, el tabaco y el alcohol. Es práctica que los hacendados otorguen crédito a sus subordinados o les paguen en vales que sólo son canjeables en el propio almacén. En algunos latifundios se ha llegado hasta emitir fichas o monedas que naturalmente se aceptan también en la tienda, y a veces más allá de los confines del mismo. Ya sea que la tienda pertenezca al terrateniente o a otra persona a quien se haya conferido el privilegio que constituye un verdadero monopolio comercial, los precios son por lo general exorbitantes y succionan una buena parte de los salarios devengados.


Es difícil para el siervo de la gleba mejorar su condición. Los salarios no varían o poco menos; su mayor destreza en la faena casi nunca significa un aumento de remuneración; los mejores logran ascender a veces hasta la calidad de mayordomos, lo que les proporciona mayores regalías, pero escaso, aumento de dinero. La independencia económica le está vedada y hasta los medieros tienen pocas oportunidades de progresar; la adquisición de una pequeña casa o parcela que desarrollará su sentido de la propiedad, estímulo esencial de adelanto, forma parte del mundo de los sueños irrealizables. Las rarísimas excepciones no hacen sino comprobar esa verdad universal.



lunes, 16 de julio de 2018

IDENTIDAD DE ÑUBLE


¿POR QUÉ ÑUBLE ES LA CUNA DE TANTO TALENTO NACIONAL?
p.Ziley Mora Penrose 
Etnógrafo, filósofo y escritor


FUENTE: Con el permiso del autor y publicada el domingo 15 de julio
Diario La Discusión, pag. 34.

Para responder a esta pregunta, existirían al menos dos hipótesis provisionales y exploratorias para la respuesta: 

La hipótesis sociohistórica.


Con respecto a esta hipótesis, postulamos que la pequeña propiedad agrícola, la de las primeras regalías que otorgó Valdivia a sus capitanes, empujó el desarrollo de una cultura y una tecnología criolla. En un libro que estamos escribiendo junto a Marco Aurelio Reyes, historiador de la UBB, éste sintetiza bien lo que fuimos: “zona fronteriza, de intercambio –aquí se hacía sencillo el “real situado” (la remesa española) -zona de alerta amarilla, pues en el Bío-Bío comenzaba la roja de la sangre”.Las primeras mercedes de hijuelas estarían inducidas por cierto aislamiento y una homogeneidad mestiza, propias del pequeño minifundio agrícola, el que obligaba a innovar hacia dentro, lejos de la urbe, supliendo con ingenio la escasez del recurso tecnológico. Se trataría de la acumulación virtuosa de saberes de una comunidad local que haría su eclosión en determinados tipos humanos, síntesis creativa de dichos factores aislados. Se trataría entonces, de un particular influjo del entorno y su tradición, reunido en ciertos hijos/as señeros enlos cuales maduraría en forma especial el talento acumulado.Porque aquí, tempranamente se aprendió a no confiar el destino a los otros. “Sin el Rey, yo soy rey : aislado de la metrópoli, de mi dependerá hacerlo todo”, sería más o menos la implícita premisa que guiaba el inconsciente de los ribereños del río Ñuble, Cato e Itata.Lejos de la ayuda de los barcos –los puertos de Tomé y Penco quedaban a varios días de carreta- , aislados por una cordillera tan alta y trabajosa, desde un principio se percibió que cada hombre, cada mujer, cada familia debía forjar sus propias herramientas, desarrollar su propia inventiva para suplir todas sus necesidades materiales e inmateriales, incluyendo en éstas las espirituales de la memoria, las de las artes, las del pensamiento,del intelecto y de la cultura en general; hasta las religioso-teológicas, porque se trataba de asegurar la reflexión del catecismo.

La hipótesis telúrico-espiritual. 

Más que de nuestros genes mestizos, el fenómeno de la reunión de tanta grandeza individual y con ello el impacto de ese talento personal en el desarrollo de un territorio como Ñuble, fundamentalmente se basaría en el tipo de decisiones que tomamos. Y éstas estarían directamente inducidas o inconscientemente motivadas por ciertas influencias de fuerzas energéticas y/o por inspiraciones que nos sugieren el paisaje telúrico y su historia.Y desde una historia que iría muchísimo más atrás de la etapa criolla-mestiza de Chillan/Ñuble, proviniendo acaso desde el remoto pasado de su tronco indígena o de las primeras etnias que hicieron de este territorio el escenario de sus acciones. Y estas,bien podrían haber sido “actividades rituales-sacramentales”, as que habrían dejado en el paisaje, en el aire, en las rocas un impronta de “llamado a una misión elevadora de lo humano”, misión recogida después por algunos individuos, preclaros auditores de dicha impronta.La geografía condiciona el aparecer del daimono “genio” individual.

Pero quizá la explicación es más sencilla, y quien mejor la expresara fue el gran periodista Tito Castillo. Estaría ligada al vino, sí, a la bebida espirituosa del Itata, ese vehículo delas musas: Ñuble es grande y especial “porque aquí el pipeño tiene gusto a borra”. Misión del Gobierno regional será entonces cuidar la borra espiritual, esa levadura, ese rescoldo caliente de la creatividad y las artes capaz de seguir incendiando el alma de todo el país.







martes, 20 de marzo de 2018

DEMETRIO O`HIGGINS PUGA

p. Diario del Maule Sur
EL HERALDO
RAUL BALBOA IBAÑEZ

Hijo del prócer y de doña María del Rosario Melchora Puga Vidaurre, nació en Santiago el 29 de junio de 1818 y falleció en Perú el 24 de noviembre de 1868, a la edad de 50 años, “por uso excesivo de opio, para buscar alivio a pesares amorosos”. Fue soltero.




Heredero de don Bernardo, llevó una vida social rangosa, viajó por varios países europeos. Fue Diputado del Congreso peruano. Su apostura de galán le atribuyen varios hijos, tanto en el Valle de Cañete como en Lima. Conservó el Archivo de su padre, que regaló a Benjamín Vicuña Mackenna.
Poco conocida es la vida, de Pedro Demetrio O”Higgins, hijo natural del Padre de la Patria y de doña María del Rosario Puga Vidaurre, hija del Coronel Juan de Dios Puga y que después don Bernardo lo reconociera como legítimo, siguiendo su propio ciclo familiar.

El Historiador, Miembro del Instituto O”Higginiano y ex – Diputado por Linares Jorge Ibáñez Vegara, escribió uno de sus libro sobre este personaje, cuya edición fue lanzada en Julio del 2006, agotada y al parecer no ha tenido nuevas ediciones, cuyos derechos de autor pertenecen a este Instituto.

Es interesante y ameno leerlo en sus 296 páginas, con sus numerosos capítulos, con el Prólogo de Cristian Guerrero Lira, que van desde “Amores en tiempo de guerra”; “ La vida sigue para doña María del Rosario”; “Abdicación, viaje y residencia de O”Higgins en Perú”; “Juventud de Demetrio”; “La leyenda del desafecto y los materiales de la infamia”; “Enfermedad, testamento y muerte de don Bernardo”; “Demetrio dueño de Montalván y Cuiva”; “Mujeres”; “Viaje de Demetrio a Europa”; “La atracción política”; “Muerte de Demetrio”; “Sus descendientes” y varios capítulos más, que permite conocer la vida y trayectoria del hijo del prócer, muy desconocida. Es destacable la Bibliografía y fuentes de consulta en que está cimentada esta obra histórica, la cual tuvo crítica favorable.

Acierto de su Prólogo
En parte del Prólogo Cristián Guerrero dice sobre Jorge Ibáñez: “quien si bien dedica sus esfuerzos intelectuales a la vida de Demetrio O”Higgins, distinta por haber vivido circunstancias históricas muy diferentes a las que experimentó su padre, e incluso a las de la vida de su abuelo, el Virrey del Perú”…”no se refiere exclusivamente a Demetrio, el joven y el adulto hijo del Libertador, sino más bien se estudia la de una familia y la de su vida privada, aquella que transcurrió intramuros en la casa de Lima o en la hacienda de Montalván”…”Y como se trata de una familia, también se describen y analizan los problemas económicos, las disputas por herencias y los delicados problemas de filiación”.

Amores en tiempos de guerra
O”Higgins era Director Supremo y deja Santiago el 7 de mayo de 1817 y permanece en Concepción hasta los primeros días de enero de 1818, “apareciendo en su destino, la joven María del Rosario Puga Vidaurre”, quien sedujo al Mandatario de 39 años, con sus 19 años, hermosa y excelente amazona, pianista, casada y separada de su marido José María Soto Aguilar.

“El destino pareció reemplazar para O”Higgins, en Concepción, los fríos y las lluvias de la zona, con la calurosa acogida que tuvo en la casa del Coronel Puga y particularmente de su hija”. (Pág. 17).
“La joven separada, vivaz, alegre moviendo agresivamente su cabellera colorina, rodeó a O”Higgins con las habilidades de una mujer que maneja con naturalidad los señuelos de la conquista. Su juventud y belleza, más que las supuestas “artimañas de experimentada provocadora”, que le atribuye Eyzaguirre, fueron suficientes para el encantamiento de O”Higgins”. (Idem).

Seducido don Bernardo, “con el beneplácito de sus padres, ella pasó a ser la compañera habitual del General, incluso en las cabalgatas de inspección de las tropas…siendo bautizada por los soldados, la hermosa pelirroja como la “generala”. (Pág. 18).

O”Higgins regresó a Santiago y el Coronel Juan de Dios Puga, su esposa, las dos hijas y un hijo varón, viajaron con el General en Jefe, quien en la capital dispuso la entrega de la mansión del marqués de Pita, en la calle Catedral, “solo a una cuadra de su palacio de gobierno”.

El nacimiento del hijo
Las visitas del Director Supremo a la residencia de los Puga Vidaurre continuaron, pues el hijo adulterino estaba por nacer. Se busca una solución al problema, “que no era menor, tanto para el prestigio de la familia Puga, como para el crédito del Director Supremo”.  El embarazo acercó a ambas familias, surgiendo la cuestión de la “dignidad” y el necesario ocultamiento del vástago ilegítimo…”siempre complejo y delicado”, para las costumbres conservadora y católica de la sociedad de la época, máxime del nivel de prestigio y relevancia que poseían ambas familias.
Al día siguiente del nacimiento, se bautizó al niño “en secreto”, en la Iglesia de San Isidro, como “Pedro, hijo de padres desconocidos”. El niño quedó en manos de su madre y abuela materna, hasta los 5 años, en que Demetrio fue llevado al Perú en 1823, por su padre al exilio, después de su Abdicación al Gobierno.

Durante muchos años Demetrio ignoró la existencia de su madre; pero después hubo entre ellos correspondencia por cartas; pero nunca se encontraron y sobre lo cual este autor entrega antecedentes valiosos e inéditos.

Doña María del Rosario, en plena juventud y alejada ya de don Bernardo se enamoró del Coronel patriota del “bando de Carrera” José Antonio Pérez – Cotapos, con quien tuvo dos hijos Federico y Catalina, ambos fuera de matrimonio, pues su esposo José Soto Aguilar (no pudo divorciarse), fallece en 1842 y ella el 3 de enero de 1858, a los 63 años.

Opinión (Raúl Balboa Ibáñez)
Esta obra despeja muchas incógnitas y especulaciones sobre la vida del prócer y su hijo, que el espacio de una Columna no permite extenderse, reiterando que ella pudiera ser reeditada.
Al contrario de su padre, Demetrio llevó una vida licenciosa, dejando muchos descendientes en Perú, por su actividad procreadora y éxito entre el mundo femenino. Uno de los biógrafos de O”Higgins, sobre su hijo dice: “se le atribuyen más de 200 hijos ilegítimos”, a lo que este autor considera esta cifra, “una exageración”. (Pág. 273).

Según el Historiador Fernando Diez Aljaro (fallecido), en ese país este apellido es muy común, incluso él trajo a Linares a las “Hermanas O”Higgins”, quienes tuvieron a su cargo, durante un tiempo, el Hotel y Bar “Astur”.

Demetrio fue muy cercano a su padre, participando en las actividades agrícolas y comerciales que tenía en Perú, que llevó a reconocerlo como su hijo y heredero.

Autorizó la repatriación de los restos del prócer a Chile y en 1868 una Comisión Chilena presidida por Manuel Blanco Encalada, cumplió este cometido, ocurrida el mismo año de su fallecimiento, en noviembre de 1868. Financió el Mausoleo de Mármol en el Cementerio General, donde quedaron sus restos. Posteriormente trasladados a la Plaza de la Ciudadanía, en la Alameda (donde están hoy), que lleva el nombre del Libertador.

MARÍA DEL ROSARIO MELCHORA PUGA Y VIDAURRE

(Fuente: Centro de Estudios Históricos Forenses)




Nació en Chillán el 6 de enero 1796. A los 21 años conoció a Bernardo O'Higgins, que entonces tenía 39 años. Era Mayo de 1817 cuando O'Higgins, llegó a Concepción. Era esperado por sus amigos y simpatizantes, entre ellos, el General Juan de Dios Puga, Gobernador de Concepción y padre de la  hermosa Rosario, que estaba separada de hecho, de su esposo José María Soto Aguilar. Era una dama  de tez blanca, rosada, cabellos pelirrojos y arrogante  postura, que pertenecía a una prominente familia de patriotas de Concepción, propietarios de extensas tierras al sur de la Hacienda Papal. Era obstinada y actuaba sin miramientos hacia las costumbres de la
época y su grupo social. Era especialmente rebelde, resuelta, valiente y apasionada – características  inadmisibles por la sociedad criolla en esas primeras  del siglo XIX.

En Agosto de 1817, O´Higgins pareció  interesarse formalmente en Rosario. En Enero de 1818, lo acompaña a Santiago.  A su llegada a la capital, por orden de O Higgins se le  entrega a la Familia Puga, una de las casas más opulentas de la época correspondiente a los  Marqueses de la Pica, quienes por su condición  realista la habían abandonado.

En Santiago, la joven Rosario fue objeto de escrutinio público y escándalo, toda vez que no era aceptado socialmente que una mujer separada, se allegara a un hombre soltero. Por consiguiente, para intentar regularizar su relación con O'Higgins, en 1818 solicita formalmente a las autoridades religiosas y civiles su  licencia de divorcio.  Del romance entre esta criolla y el Director Supremo nació el 29 de junio de 1818: Pedro Demetrio O'Higgins, hijo natural del Libertador, a quien posteriormente reconocería como hijo.

Esta relación duró hasta 1820, cuando O'Higgins discutió con Puga, no solo por su hijo Pedro Demetrio, sino porque además, ella lo culpaba de haber mandado asesinar a sus amigos: los Hermanos Carrera y al guerrillero Manuel Rodríguez Erdoíza. Debido a esto, ella perdió la custodia de su hijo Pedro Demetrio y nunca más lo volvió a ver.


Demetrio O`Higgins Puga

Posteriormente, se casó en 1829 con el Coronel José Antonio Pérez-Cotapos, patriota chileno al servicio del General José Miguel Carrera, con quien tuvo otro hijo, Federico Pérez-Cotapos Puga.
Rosario, vivió una época de grandes convulsiones  políticas y notables momentos históricos para nuestro país. Fue el gran amor de Bernardo O'Higgins y la única que le dio un hijo. La sombra de O´Higgins y su amado hijo Pedro Demetrio, penaron en sus recuerdos de vejez. La sociedad de la época fue incapaz de  concebir el dolor, la tragedia y las pasiones que la atormentaron, señalándola y apuntándola en la vieja casona de calle Santo Domingo en Santiago, comentando por muchos añosque “Allí vivió la Punta de Diamante" como le decían por sus grandes pechos.

Después de morir Bernardo O'Higgins, ella logró ubicar y mantener correspondencia con su hijo Demetrio entre los años 1847 y 1852, cartas plenas de sentimientos donde, se transmite el amor
de una madre, a quien se le arrebató de sus brazos a su pequeño hijo. Le expresa su nostalgia y el deseo de estrecharlo y escucharlo decir mamá, además le solicita que le escriba a partir de entonces y envíe las cartas a nombre de su abuela, doña Isabel Vidaurre.

Demetrio envía respuesta manifestándole su satisfacción e interés por verla y abrazarla, cosa que nunca se pudo concretar.

Rosario murió en Santiago el 3 de enero de 1858, a los 63 años de edad y diez años más tarde, su hijo Demetrio.

Hija de Juan de Dios Puga y Còrdova de Figueroa e Isabel Gómez de Vidaurre Ugalde de la Concha-
Esposa de José María de Soto Aguilar Rioseco y en 2do matrimonio c/ José Antonio Péez-Cotapos Aldunate.
Pareja de Bernardo O`Higgins Riquelme.
Madre de Pedro Demetrio O`Higgins Puga, Catalina Pérez-Cotapos Puga y Federico Pérez-Cotapos Puga.
Hermana de Josefa, José Salvador,  Federico, Delfina e Isabel Puga Gomez de Vidaurre.
Medio hermana de José maría Puga Santibáñez y Mercedes Puga.

Revisar enlace:
http://www.centrohistoricoforense.cl/docs/Informe_puga-vidaurre.pdf

http://chillanantiguo.blogspot.cl/2018/03/demetrio-ohiggins-puga.html

domingo, 4 de marzo de 2018

OROZIMBO BARBOSA , Héroe de la Guerra del Pacífico

p. La Discusión

Orozimbo Barboza y  familia.


El 5 de marzo de 1838 nació en Chillán el militar chileno Orozimbo Barbosa, sujeto de la tradición militar de la mano de su padre Juan Barbosa Jiménez, quien llegó a ser sargento mayor del Ejército.

Orozimbo Barbosa estudió en el Colegio de Chillán y más tarde pasó a formar filas en el Ejército. Una de sus primeras misiones fue en la llamada Revolución de 1859, en donde defendió el Gobierno de Manuel Montt. Ese mismo año, ascendió  teniente y viajó a Buin para servir en su regimiento.

Al poco tiempo, logró el grado de capitán y fue enviado a La Araucanía con el fin de participar activamente en las campañas de ocupación de La Araucanía, entre los años 1862 y 1864.

Cuatro años más tarde, fue destinado a las operaciones de consolidación de la frontera militar en las áreas del Bío Bío y Toltén. Desde esta vereda, participó en la fundación de los fuertes de Mulchén, Negrete, Toltén y Queule y en julio de 1869 fue nombrado gobernador de La Imperial.




Su ascendente carrera lo llevó a asumir el grado de teniente coronel y en ese entonces, se planteó comunicarse con los pueblos indígenas a través de cartas.

La historia cuenta, que muchos loncos se resistieron a contestar sus misivas, pero ante la insistencia de Barbosa, se estableció esta forma de comunicación dentro del conflicto.

Ya en 1879 asumió la Comandancia del Regimiento de Lautaro desde su grado de coronel. Ese mismo año estalló la Guerra del Pacífico, conflicto en el que el chillanejo tuvo una especial participación a través de su cargo de comandante del batallón llamado “Cazadores del desierto”, participando en la expedición de Mollendo. Desde esa línea, luchó en la  Batalla de Tacna, Ensenada y Talca.

También participó en el asalto y toma del Morro de Arica el 7 de junio de 1880 para ser luego designado comandante en la campaña de Lima. Ahí se desempeñó como tal en las batallas de San Juan y Chorrillos y de Miraflores.

Finalizada la guerra, el chillanejo fue nombrado intendente, comandante general de armas de Valdivia, general de brigada y senador por Cautín.


Según los archivos de la biblioteca del Congreso Nacional, “Barbosa estuvo al frente del Ejército cuando estalló la guerra civil y como general en jefe mandó las tropas en la batalla de Concón, el 21 de agosto de 1891 y las que participaron en Placilla, el día 28. Fue derrotado en Placilla, y asesinado camino a Valparaíso, el 28 de agosto de 1891”.

martes, 6 de febrero de 2018

AUTORIZACIÓN PARA PUBLICACIÓN EN BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE, MEMORIA CHILENA Y SITIOS ASOCIADOS del "Mapa Chillán, sus fundaciones y destrucciones 1580 1835"

AUTORIZACIÓN PARA PUBLICACIÓN EN BIBLIOTECA NACIONAL DIGITAL, 
MEMORIA CHILENA Y SITIOS ASOCIADOS 
BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE.
SERVICIO NACIONAL DEL PATRIMONIO.








Don Máximo Beltrán Fuentes, RUT: en su calidad de autor y titular de los derechos conexos respecto de las obras que se señalan a continuación:


“Mapa Chillán, sus fundaciones y destrucciones 1580 1835", Registro Propiedad Intelectual: Nº A-287159. Medidas: 70 x 70 cms. Escala: App 1cms : 125 mts.Sustrato: Tela banner de 200 grs.Impresión: Todo color. Copia digital donada por el autor.

Concede su autorización, en forma gratuita, a la BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE, RUT N° 60.905.000-4, con domicilio en Avenida Libertador General Bernardo O’Higgins N° 651, comuna de Santiago, para su publicación en el portal de Memoria Chilena y Biblioteca Nacional Digital de Chile y en sus sitios asociados a través de todos los medios digitales actualmente disponibles para tal uso o aquellos que se desarrollen en el futuro; asimismo, se autoriza su utilización, en materiales didácticos y para difusión de actividades, por cualquier medio, en soporte o medio gráfico, analógicos y digitales; lo que comprende también, entre otras, las imágenes audiovisuales en formatos digitales.

INTRODUCCIÓN:
Atravesamos un momento de nuestra historia como sociedad en que la identidad necesita ser considerada como un artículo de primera necesidad (para emular la jerga economicista que nos invade). Necesitamos reconocernos; saber quiénes somos tanto como necesitamos respirar. Desconocernos es tan riesgoso como alimentarnos mal: nos conduce a lo que podríamos denominar como una “desnutrición identitaria”. Si no sabemos quiénes somos, cómo llegamos a ser lo que somos, cuál es la historia del suelo que pisamos, ¿cómo podremos integrarnos al mundo globalizado sin perdernos a nosotros mismos? Nos apremia conocer nuestra identidad, a riesgo de ser borrados por la desmemoria a la que nos arrastra la masificación de las modas culturales.

Me motiva ceder los derechos a la Biblioteca Nacional de Chile y Memoria Chilena, para que todos los que realmente deseen estudiar e investigar sobre Chillán, puedan descargar este mapa en buena resolución y comprender a través de este material de estudio, 255 años de ciudad (1580 - 1835)

FICHA TÉCNICA:
Nombre: "Mapa Chillán, sus fundaciones y destrucciones 1580 1835"
Contexto:  El presente mapa territorial de Chillán en sus procesos de fundación, refundaciones y destrucciones, pretende ser un apoyo a la docencia histórica de la ciudad de Chillán, indispensable como material de apoyo docente y familiar.
Registro Propiedad Intelectual: Nº A-287159
Medidas: 70 x 70 cms
Escala: App 1cms : 125 mts.
Sustrato: Tela  banner de 200 grs.
Impresión: Todo color








LINK DIARIO LA DISCUSIÓN, dia 19 de febrero de 2018.
http://www.ladiscusion.cl/detalle/20177/Chillanejo%20crea%20original%20mapa%20hist%C3%B3rico%20de%20la%20ciudad#sthash.6q9G8K0o.dpbs