martes, 9 de abril de 2013

EL FERROCARRIL URBANO DE CHILLÁN


p. Juan Ignacio Basterrica Sandoval

                                                                                   

EL TRANSPORTE URBANO A FINES DEL S. XIX EN CHILLÁN



Congestión de carricoches, 
carretas, jinetes y transeúntes en el Mercado de Chillán. Fines Siglo XIX.

Hacer una aproximación sobre el transporte público en el Chillán de fines del siglo XIX hasta el triste terremoto del 24 de Enero de 1939, es remontarse a aquella época en que nuestra ciudad gozaba de un inusual movimiento industrial y comercial proveniente de las laboriosas colonias francesa, española, alemana e italiana que marcaron el desarrollo de la industria y comercio local. Así Chillán se consolidaba hacia 1870 convirtiéndose en un polo de desarrollo económico nacional de clara característica agropecuaria y de industrias relacionadas.

El transporte urbano de personas y pasajeros se hacia por medio del caballo, y el uso de carruajes o coches de propiedad particular y de diversas empresas dedicadas al rubro, los cuales circulaban por las distintas calles de la ciudad  y con gran movimiento comunicaban además las comunas aledañas y al Pueblo Viejo o Chillán Viejo. Por caminos de tosca molida y prensada, de tierra, de empedrados y adoquinados los carruajes tirados por caballos en creciente número satisfacían las diversas demandas de traslados de persona y mercaderías. El enorme contingente de coches en su transitar  causaba con sus cascos el característico y cada vez más creciente ruido del cascabeleo, pero que requería de una necesaria y urgente organización.

Primeramente se creo el sistema de transporte urbano de tracción animal, llamado ferrocarril o tranvías de sangre con la creación de la Sociedad Ferrocarril Urbano de Chillán, su curioso nombre provenía del hecho de ser tirados los carros sobre las vías de rieles por medio de caballos, de allí su denominación. Mas adelante con los avances de la modernidad nace la Sociedad de Tranvías Eléctricos de Chillán, destinados a hacer más eficiente el transporte público con medios mecánicos accionados por la energía eléctrica. Hasta antes del terremoto de 1939 ambas empresas de ferrocarriles urbanos tanto eléctrico como de tracción animal o de sangre, compartían la explotación del transporte público en la ciudad, sumándose a ellos los carruajes de pasajeros llamados chicoteados o huasqueados, especies de taxis de la época y que se mantuvieron funcionando estos últimos en Chillán hasta la década de los años cincuenta del pasado siglo XX.


  El Ferrocarril de Sangre de Chillán



Carro de sangre o Ferrocarril Urbano de sangre de Chillán. 
Comienzos del siglo XX


Cronología de su historia
Con el aumento de población el Alcalde de Chillán don Rafael Dueñas, creía que Chillán debía tener un sistema de transporte urbano acorde a las necesidades y a la importancia que Chillán había alcanzado en el concierto nacional. De esta forma la Ilustre Municipalidad de Chillán consciente de su utilidad, otorga la concesión para construir y explotar un ferrocarril urbano a tracción a sangre destinado exclusivamente al transporte de pasajeros. En Mayo de 1877 dicha concesión le es otorgada al Ingeniero don Nicolás Tanco, por un plazo de 30 años, debiendo principiar los trabajos dentro de los ocho meses contados desde la fecha de la aprobación respectiva del contrato  por ley de la República.

Sin embargo don Nicolás Tanco, no pudo concretar la construcción del ferrocarril urbano dentro de los plazos acordados por la concesión. En reuniones sostenidas en los salones del Club de Ñuble, del cual era socio fundador, reúne a varios socios e invitados quienes se interesan en conformar una sociedad que se dedicaría a llevar a cabo la construcción del ferrocarril de sangre. Los futuros socios aglutinados en la sociedad anónima “Ferrocarril Urbano de Chillán”, y dirigidos por el conocido comerciante, abogado e inversionista capitalino don Vicente Cruchaga adquieren por traspaso los derechos de don Nicolás Tanco por escritura pública de 16 de Julio de 1884 ante el Notario Público don  Pedro J. Solar. La sociedad constituida para ese fin después de los acuerdos alcanzados con el cesionario se crea el 25 de abril de 1884. El capital inicial fue de $65.000 pesos de la época, representado por 100 acciones de $500 pesos y 30 acciones industriales que la sociedad le entrega a don Nicolás Tanco por el precio de la cesión que este les hiciera. Entre sus accionistas iniciales se pueden nombrar entre otros; Manuel Unzueta, José Antonio Zuñiga, Nicanor Zañartu, Javier Jarpa, Carlos Collin, Juan Lublade, Juan Schleyer, Felix Monti, Federico Kehl, José Bernardo Paredes, Salomón Goldemberg y Cía, Anselmo Opazo, Luis Manuel Schmidt,  y Vicente Cruchaga.

Los estatutos de la sociedad fueron tramitados por don Vicente Cruchaga y aprobados por el ejecutivo el 18 de Junio de 1884, de tal forma que la sociedad estuviera vigente a la fecha de la cesión de los derechos. El primer directorio lo conformaron don Aníbal Zañartu, don Víctor Mora y don Benjamín Soto Canto, y como directores suplentes José Bernardo Paredes, Juan Schleyer, y Amadeo Collín. En el cargo de Gerente de la Sociedad Ferrocarril Urbano de Chillán se designa a don Vicente Cruchaga.

La sociedad una vez constituida comenzó a realizar los trabajos de construcción del trazado de las líneas del recorrido, y terminar los trabajos inconclusos realizados por el anterior concesionario, a fin de poder instalar los primeros carros. Los primeros cuatro carros fueron importados por la Sociedad desde Estados Unidos manufacturados por la fábrica John Stephenson & Co de Nueva York. El gobierno por ley de 8 de Agosto de 1885 dispone la liberación del pago de los derechos aduaneros en la importación de rieles, carros y de todo el material necesario para la construcción de este ferrocarril urbano. Sin duda esta medida buscaba favorecer y estimular su pronta construcción y entrada en funcionamiento.

A fines de Agosto del mismo año 1885 casi un mes después el tendido de los rieles había llegado a Chillán Viejo. En Octubre se reciben los cuatro carros que llegaban de Estados Unidos, y el día 11 de ese mes en el contexto de una gran fiesta ciudadana se inaugura el ferrocarril urbano de Chillán, uno de los primeros del país. Los carros se presentaron engalanados con banderas chilenas y guirnaldas con arreglos florales, y en su debut y primer recorrido se trasladaron como pasajeros a las diversas autoridades de la ciudad. La multitud seguía con gran alegría y júbilo de a pié a los carros mientras se movían. El recorrido inaugural partía desde la Estación de Ferrocarriles hasta el término del recorrido en la quinta de don Juan Schleyer.

Características y recorridos
De esta forma el primer recorrido iniciaba desde la citada Estación de Ferrocarriles, donde existía una tornamesa para girar el sentido de los carros a fin de colocarlos en posición de regreso. El trazado continuaba desde allí por calle Libertad hasta Arauco, doblando desde allí hacia el sur hasta calle El Roble. Continuando desde ésta hasta calle Cinco de Abril, donde giraba hacia el sur por la Avenida Collín, siguiendo unas dos cuadras hacia el poniente y luego doblando al sur por la quinta de don Juan Schleyer para entroncar finalmente al camino que conducía a Chillán Viejo.

Posteriormente el año 1887 el tendido del ferrocarril urbano llega definitivamente a Chillán Viejo, en cuyo final de recorrido se instaló una tornamesa a fin de dirigir los carros en el sentido de regreso a Chillán.
El recorrido de regreso se extendía desde la Plaza de Chillán Viejo y avanzaba por sus calles hasta llegar a la avenida Ohiggins (calle de Deuco en esa época), la recorría en toda su extensión, y al llegar al viejo matadero municipal seguía por la actual Avenida Schleyer, torciendo frente a la Curtiembre Choribit y enfilando por la Avenida Collín (Cañada Sur) para proseguir al norte por calle Cinco de Abril, pasando frente a la Recova municipal y llegando a calle El Roble. Desde allí doblaba a la izquierda tomando calle Arauco hasta Avenida Libertad en donde se dirigían finalmente a la Estación de Ferrocarriles de Chillán.





Carro de sangre tipo góndola de dos pisos. 
Ferrocarril Urbano de Sangre de Chillán. Siglo XX




Vista de líneas de rieles en frente del mercado de Chillán.
Carros de Sangre. Siglo XX

Además de este recorrido a Chillán Viejo, había otro, un segundo recorrido que se iniciaba en el ángulo formado en la conjunción de las Avenidas Argentina (Cañada Oriente) con Avenida Collín (Cañada Sur) y la Quinta agrícola. La línea se extendía desde este punto  angular nombrado y después de recorrer la Avenida Collín hasta calle Isabel Riquelme (calle Ohiggins de esa época), torcía al norte por ésta, deteniéndose en el mercado frente a la Iglesia La Merced. Continuaba su camino hasta calle Vega de Saldias en cuya esquina de la Plaza General Lagos (San Francisco) torcía hacia el oriente en dirección a la Avenida argentina (Cañada Norte) y tomando rumbo norte llegaba un par de cuadras antes de la Quinta Agrícola, en donde un cambio de caballos ponía al carrito en posición de regreso.

Los cambios de líneas, aunque no había paraderos construidos solo unos toldos móviles circulares, estaban ubicados frente al Liceo de Hombres, en calle Libertad frente al edificio de la Intendencia y Plaza de Armas, en calle Cinco de Abril frente al Mercado o feria, en la Avenida Collín (Cañada Sur en la época) antes de torcer por la curtiembre Choribit, en la hoy Avenida Schleyer a mitad de la avenida, y frente al Hospital viejo de la Caridad (San Juan de Dios). En Pueblo Viejo o Chillan Viejo había dos mas, uno entrando al pueblo un poco más al sur de la Curtiembre El Aguila de Fischer, y uno más al torcer hacia la plaza de Chillán Viejo.

En cuanto a las estadísticas, a modo de ejemplo hay constancia que en el mes de Diciembre de 1886 se movilizaron 26.364 personas en primera clase y 35.655 pasajeros en segunda clase.



Siglo XX comienzos de una nueva etapa.



          Líneas de los carros de sangre. 
Calle Arauco al sur frente a la Plaza de Armas. Siglo XX.


Después de casi 23 años de explotación, el 20 de Enero de 1909 la Sociedad acuerda su disolución por Junta General de accionistas, vendiéndose sus derechos y privilegios y obligaciones al señor Santiago Bonet, quien a su vez los vende a los señores don Luis Conca y Mario Ibar.

Los carros de sangre continuaron siendo explotados por don Luis Conca hasta su muerte, y su sucesión representada por doña Tránsito Carreño viuda de Conca, a fin de obtener mayor capital, forma con don Eusebio Ibar una sociedad en comandita, con el fin de continuar la explotación los carros de sangre en Chillán.

Posteriormente la señora Tránsito Carreño viuda de Conca y don Eusebio Ibar, por escritura pública de fecha 1 de Diciembre del año 1926 venden la empresa, útiles enseres, derechos y privilegios concedidos por la Ilustre Municipalidad para explotar dicho servicio a don Roberto Lara Torres. Este acto fue ratificado por Decreto Número 3212 del 11 de Noviembre de 1927 del Ministerio e Fomento, por el cual se le confirió al señor  Lara conforme a la Ley General de Ferrocarriles la autorización necesaria para explotar el ferrocarril urbano por un nuevo período de 30 años contados desde el 28 de Diciembre de 1927.Esta nueva autorización otorgada , imponía a don Roberto Lara construir nuevas líneas, la primera que consistía en la prolongación de la vía a la Población Valenzuela Silva, otra consistente en la prolongación de la vía hacia el interior de la Quinta Agrícola (Escuela Práctica de Agricultura de Chillán), y la construcción de una línea que uniera al Cementerio General (hoy Cementerio Municipal) con el Matadero Municipal. Además se imponía la obligación de cambiar la tracción animal a tracción mecánica. El Decreto Número 3212 fue reducido a escritura pública ante el Notario de Santiago don Pedro Nolasco Cruz, el 12 de Enero de 1928.La dirección del nuevo propietario mientras esta empresa permaneció en su dominio estaban ubicadas en Avenida Argentina 1171 de Chillán.

Meses después por Decreto Número 3922 de 26 de Noviembre de 1928 del Ministerio de Fomento se autorizó al nuevo concesionario para levantar las vías del Ferrocarril entre la Estación de Chillán de la Empresa de Ferrocarriles del estado y la Plaza de Armas de Chillán Viejo.
Por Decreto Número 3600 de fecha 16 de Julio de 1929 del Ministerio de Fomento, se libera al concesionario de la obligación de construir prolongaciones de vías hacia la población Valenzuela Silva y hacia el interior de la Quinta Agrícola, y por decreto Numero 4135 de 4 de Septiembre de ese mismo año, se ordena al fisco devolverle la garantía de $2500 al concesionario y que había enterado para el cumplimiento de dichas obligaciones.

Posteriormente el señor Roberto Lara vende los bienes del Ferrocarril y la concesión a los señores Francisco Dávila y Carlos de la Melena, en la cantidad de $12.000 pesos según se señala en escritura pública de fecha 28 de Mayo de 1934 suscrita ante el Notario de Chillán don Humberto Valenzuela Vargas. Esta última transferencia fue aprobada por Decreto Número 965 de fecha 8 de Junio del año 1936 del Ministerio de Fomento, quedando como administrador del Ferrocarril hasta antes del terremoto del 24 de Enero de 1939 don Carlos de la Melena Gómez, y cuya dirección comercial de la empresa era Avenida Collín número 1110.

El recorrido del Ferrocarril Urbano de Sangre de Chillán hacia 1939, era el siguiente ; partía desde Avenida Collín con dirección al sur poniente llegaba a Avenida Ohiggins dirigiéndose al noreste por calle Vegas de Saldias y Plaza General Lagos (frente al Templo y Convento de  San Francisco) y continua al norte hasta una cuadra antes de la Quinta Agrícola. Totalizando 3, 5 kilómetros de trazados de vías.

El equipamiento a esa fecha estaba conformado por vías de rieles de una trocha de 1,435 metros. Había ocho carros de pasajeros de 16 asientos cada uno, y cuatro góndolas de dos pisos con 28 asientos cada una. El ferrocarril de sangre no tenia estaciones y solo se detenía en las bocas calles. Hacia 1921-1922 las tarifas eran para todo los recorridos de 20 centavos para los pasajeros de la parte de abajo, y de 10 centavos la clase imperial o segundo piso.
                        
   
Ferrocarril urbano o Tranvías eléctricos de Chillán.




Ficha Ferrocarril Urbano Eléctrico de Chillán, Siglo XX. 
(Col. Hernán Venegas, Fotografía Marcelo Fuentes S.)


Antecedentes de su creación
Los señores Luis Conca y Mario Ibar nuevos propietarios del Ferrocarril Urbano de Chillán adquirido como se señalara anteriormente al señor Santiago Bonet en 1910 crearon junto a los inversionistas y accionistas franceses Bernardo Pagueguy, León Cazenave, Julio Leupolt, Cristino Raddatz y los hermanos Choribit entre otros,  la “Sociedad de Tranvías Eléctricos de Chillán”, cuyo fin era mecanizar el ferrocarril urbano de sangre reconvirtiéndolo de tracción animal a accionamiento eléctrico.

La electrificación de los cableados de la energía eléctrica que había llegado a Chillán en el año 1907, ya estaba completada hacia 1910 en gran parte de la ciudad, por lo que se propuso crear un ferrocarril que pudiera ser accionado sin necesidad de la fuerza de tracción animal, esto hacía que el viaje fuera mas suave y mas expedito, contándose con carros cerrados que dieran mayor comodidad a sus pasajeros. La modernización de la ciudad así también lo requería para quedar a la vanguardia en materia de transporte público. Ello no significó eso si, que el antiguo ferrocarril urbano de sangre desapareciera, esto no fue así, dado los recorridos el ferrocarril de sangre servía a sectores que eran de menor importancia económica para el tranvía eléctrico, y funcionaron en forma simultanea hasta el año 1939, año en que el terremoto destruyera la ciudad, las líneas, los cableados y los carros e infraestructura ocupada por estos sistemas de transporte de pasajeros.

El comienzo de sus operaciones



Tranvía eléctrico del F.U de Chillán. 
Calle Libertad frente a la Plaza de Armas .S.XX


La Sociedad de Tranvías Eléctricos de Chillán, debió reunir el capital necesario para lograr la electrificación, la importación del material y la ejecución de las vías, lográndose hacia 1922 iniciar sus operaciones. Debió esperarse también que la Compañía Eléctrica contara con la capacidad necesaria para dotar de energía al sistema de transporte.

Hacia 1920 el diario Las Ultimas Noticias de Santiago, daba cuenta de los trabajos para habilitar en el corto plazo la construcción y funcionamiento de los primeros tranvías eléctricos de esta compañía, refiriendo las siguientes líneas en su publicación;

“Dentro de poco la ciudad de Chillán contará con un buen servicio de tranvías eléctricos. La compañía esta recibiendo incesantemente valiosas partidas de materiales. Desde la Avenida Brasil hasta cerca de la Plaza de Armas pueden verse los rieles que empezarán a colocarse esta misma semana principios de la otra. Ya está finiquitada la adquisición de los carros motores y acoplados que transitarán por la línea. Respecto de la fuerza eléctrica, hemos dicho en otra oportunidad que los actuales usuarios de la Compañía usan las mejores máquinas adquiridas en los últimos años, tiene la capacidad de sobra para la movilización de varias líneas de tranvías.”


Recorrido y características


Líneas de rieles y apostación eléctrica de tranvías. 
Calle Constitución frente a la Plaza de Armas. S XX


El recorrido de los tranvías eléctricos era entre calle Libertad hasta calle Dieciocho de Septiembre, de allí hacia calle Constitución, desde esta última a calle Arauco hasta calle Maipón, calle Cinco de Abril llegando a la Avenida Collín. Hacia 1922 se extendió el recorrido por calle Libertad hasta el Hospital. Las tarifas en los años 1921-1922, era de 5 centavos la primera clase y 10 centavos la segunda.

Otro factor por el cual las vías de los tranvías eléctricos no tuvieron los mismos recorridos de los carros de sangre, era el problema de su diseño, que obligaría a cruzar en algunos puntos el tendido de rieles de estos últimos. Así se produciría esta situación  en tres partes; frente a la Casa Consistorial, frente a la Iglesia Parroquial, y en la esquina del Almacén El Candado, el que se ubicaba en la esquina de calle El Roble con calle Cinco de abril.

En cuanto a los tipos de pasajes, había de primera y segunda clase. El tranvía también se detenía en las boca calles permitiendo la subida y bajada de pasajeros en esos ángulos.
Los tranvías eléctricos siguieron funcionando como se señalara antes hasta el terremoto de 1939 que destruyó carros, cableados e instalaciones.

En relación a la evocación y el recuerdo que los antiguos chillanejos guardan principalmente de los carros o ferrocarril de sangre, reproducimos parte de un artículo sobre los carritos urbanos de don Candelario Sepúlveda Lafuente, quien a través de estas líneas tomadas de su obra “Chillán Capital de Provincia. Contribución a su Conocimiento y Progreso “, retrata esa época y el recuerdo de aquellos carros de sangre;
“Los carritos de sangre, llamados así por que eran tirados por caballos, se han transformado en el mas popular medio de transporte en Chillán y en el Pueblo Viejo, y en un simpático  atractivo por el cascabel de los caballos y los pitos de lechero de los conductores. Los carritos, con conductores muy serviciales, traen gente con canastos llenos de verduras o de frutas desde el Pueblo Viejo, para ser vendidos en el mercado del Pueblo Nuevo, además, reciben a los pasajeros de los diversos trenes que arriban a Chillán y ayudan a transportar vecinos y pasajeros en general. Su trabajo comienza a las seis de la mañana y termina a las nueve de la noche con la partida desde la Estación de Ferrocarriles. El carro es tirado por varios caballos, uno de los cuales avanza portando una campanita, cuya sonajera se escucha desde lejos, y que reemplazó al silbato o pito de lechero, para hacerse anunciar en cada recodo del camino. Las campanillas son las que han ido quedando en desuso en los tranvías de Santiago y traídas a Chillán por los propios concesionarios de la línea. El cobrador viaja en la parte trasera y cobra los pasajes por entre los pasajeros sin mucha amabilidad. Cada carro tiene capacidad para 30  o 40 personas, aparte de canastos, bultos, sacos…. En los días dieciocheros o del Rosario (Patrona de Chillán Viejo) la empresa pone todos sus efectivos en la línea, con hasta cuatro o cinco carros, uno detrás del otro, para servir mejor al público. De igual forma, todos los 20 de agosto se embanderan y los caballos hacen su recorrido con escarapelas, para rendir homenaje al prócer Bernardo Ohiggins.”

Muchos otros autores, tales como don Antonio Acevedo Hernández, don Tomás Lago Pinto, don Carlos René Ibacache han dedicado sentidas letras a su recuerdo. Todos ellos, relatan vivencias nostálgicas que representan el sentir del chillanejo profundo cuando hace memoria de su pasado tan traumáticamente castigado por la naturaleza. Los carritos de sangre y los tranvías eléctricos que durante algunas décadas de nuestra historia pasada funcionaron en nuestra ciudad son quizás el resabio mas evocador del antiguo Chillán pre terremoto de 1939. Es de esperar que esta crónica haya hecho viajar al lector a aquellos tiempos inolvidables.

viernes, 29 de marzo de 2013

MUSEOS en CHILLÁN....(1)


p. Chillán Antiguo / Máximo Beltrán
Archivo Chillán antiguo
Revista Zig-Zag

Hace unas semanas, por esos viajes y encuentros de energías, de esas que fluyen  y que muchas veces uno cree inocentemente que son fortuitas,  me encontré caminando  por los pasillos de la escuela La Estancia, sus tesoros no eras los alumnos, sus verdadero tesoro  era un “Museo”, si un verdadero museo…!!!!. Gracias a un profesor que a punta de esfuerzo y viajes personales a lo largo de los años fue armando una valiosisima colección de historia natural,  antropológica de nuestro país y de verdaderos objetos anclas de la ciudad de Chillán….un paseo por Chile y Chillán, a través de la mirada de don Andrés Reyes; ….pero no hablare del museo La estancia y de la noble labor que desarrolla este vecino de Chillán, creo que él y su museo se merece un capítulo completo..al igual que don Darío Brunet.
Con las debidas proporciones del tiempo, cuando lean estas líneas y después visiten el Museo La Estancia, comprenderán de que hablo….esto ya es para iniciados.




Pero vayamos al “convite” de ahora, les presento a don Darío Brunet Molina, un vecino de Chillan, que en 1930, tenía en Chillan un verdadero museo; vinculado a los Urrejola, y Molina, familias de comerciantes y agricultores, transformó  su fortuna en viajes y a gozar la vida estéticamente con la finura de un príncipe o un adelantado para la época. Formando un museo que hoy lo quisiéramos en la ciudad de Chillan, a falta de espacios y verdaderas colecciones; quién describe con mayor detalle y con la validez del retrato de época  es el periodista Pedro Sienna de la Revsita Zig.Zag que junto a don Alfonso Lagos Villar, lo visitan en su casa.
Aquí transcribo literalmente el escrito de 1935, publicado en la Revista Zig-Zag, en el contexto del centenario de la ciudad.

UN VERDADERO MUSEO ARTÍSTICO POSEE DON  DARIO BRUNET
p. Pedro Sienna
Revista Zig-Zag 1935

No me parece que exista en el país una colección particular de antigüedades y de obras de arte más valiosas e interesante que la que posee don Darío Brunet en las salas de su casa de Chillán.
La casa misma es ya la demostración de severo buen gusto. Se destaca como una nota sobria e inconfundible en la fila de banales construcciones de esta calle por la que voy en compañía de Alfonso lagos, el joven y talentoso director de “La Discusión”, que me va a poner en contacto con el señor Brunet.








-¿Queda muy lejos todavía? –pregunto a mi acompañante.
-En la otra cuadra; y usted mismo va a dar, estoy seguro.
-Si la morada guarda relación con lo que usted me cuenta de su dueño, no le digo que no…
En efecto, sin titubear, me detengo frente a una casa de estilo español, mezcla de barroco y mozárabe, que aquí se ha bautizado “colonial”. En sus lisas murallas, no hay más detalle decorativo que dos ventanas desiguales con sendas rejas de hierro de un bellísimo forjado.
-Me “tinca” que es aquí –le digo. Y sin más ni más, levanto el pesado aldabón de la claveteada puerta.

Don Darío Brunet no pertenece a esa casta de vulgares coleccionistas, que más por ostentación que fervor auténtico, se dan a almacenar antiguallas y objetos de arte de dudoso “pedigree”. Vive entregado enteramente a su afición, dedicado al estudio y a la rebusca de obras artísticas en el país y en el extranjero, con las que va enriqueciendo su vasta colección, que merece ya el nombre de verdadero museo.

Dueño de una magnífica biblioteca documental, viajero curioso e incansable por todos los museos de Europa, con gusto innato y una sutil comprensión de los valores estéticos que han permanecido inalterables a través de todas las modalidades de diferentes épocas, no es extraño que posea una cultura vastísima que lo hace ser el consultor seguro y obligado en todo lo que atañe a su especialidad. Un “entendido”, vamos, en toda la extensión de la palabra. Conoce de una ojeada el valor y la autenticidad de una pieza de cerámica, de un bordado litúrgico, de un cuadro antiguo, y añade sabrosos comentarios que denotan no sólo al erudito sino al artista que hay latente en él.

Paso a paso, con un recogimiento casi religioso, cruzamos las estancias un poco e penumbras, saturadas de un vago olor a incienso y a cosas viejas y venerandas.








En la casa central que recibe la luz por dos ojivas exornadas con antiquísimos vitrales, admiramos un barbudo apóstol gótico tallado en madera, que proviene de un retablo del templo de San Ildefonso, en granada; una virgen romántica con el Niño policromada; vargueños del s. XVI; candelabros de hierro medioevales; un relicario que perteneció a los famosos Monjes del Monte Athos…Para todo tiene el señor Brunet una frase justa, decisiva, incisiva, que imanta al espectador y lo hace apreciar más intensamente la antigüedad, los detalles o simplemente la belleza de cada obra.

Luego son los anaqueles, de los que don Darío va extrayendo los objetos con esa tierna delicadeza que solo son capaces de poner en sus dedos, los anticuarios y los relojeros, para ofrecerlos a mi consideración. Una estatuilla griega arcaica, llena de gracia primitiva; una cabeza en mármol, de carácter grecorromano, hallada en una excavación en Ostia; azulejos de la Mezquita de Córdoba, que conservan aún la fuerza y la viveza de sus colores, acentuados por ese brillo metálico cuyo secreto fuera patrimonio exclusivo de los ceramistas árabes; estribos de hierro del tiempo de las Cruzadas, que ostentan las abolladuras históricas de quién sabe qué caballerescos encontrones; dagas sarracenas e la época de un califa de enrevesado nombre que allá por el s. X entró en España al frente de un revuelo de blancos alquiceles…

Pero a juicio del mismo señor Brunet, su tesoro más valioso está en la sala de los bordados. Esta sala muestra un techo con artesonados y ménsulas talladas de la época de don Pedro el Cruel, traídos –me explica don Darío- de una casa que derribaron en el Carmen de San Cayetano, en Granada, y que estaba  asentada sobre una suave colina cerca del Darro. Las paredes están cubiertas totalmente de riquísimas telas. Las telas son la especialidad del coleccionista. Aquí admiramos un trozo de tejido copto, comprado en el Gran Bazar de Constantinopla; telas persas y japonesas; hispano moriscas y brocateles españoles de la época de Don Fernando y Doña Isabel; terciopelos y “picados”, que son inapreciables documentos de museo, que se conservan bajo vidrio; brocatos del renacimiento, damascos de los siglos XVI y XVII; diversidad de telas, en fin, bizantinas, góticas, románicas y renacentistas, recamadas y bordadas en hilo de oro y seda, que representan una fortuna.  La fortuna de don Darío Brunet, que en vez de traducirse prácticamente en los aceros vibrantes de una maquinaria industrial, duerme aquí en los oros muertos de los bordados antiguos.




Entre las piezas litúrgicas, se destaca un juego de capa pluvial flamenca, del s. XV y una casulla de las que enviara Carlos V a sus templos de América y que se encuentra registrada en el Archivo de Indias. Nos llaman también la atención, un escudo bordado con las armas del Duque de Alba, otro con las del Rey Don Alfonso XI, el Justiciero, y el palio de la Real Audiencia de Chile.

Aunque la colección de telas no es de carácter americanista, conserva aquí el señor Brunet algunos raros y curiosos tejidos pre-incaicos, en rojo y negro, que según su opinión y la de otros entendidos, tienen unos 8 mil años de antigüedad.

De su galería de cuadros, podemos destacar un san Francisco de sales, escuela veneciana del siglo XV; una virgen quiteña y una bellísima “Dama española”, de Sánchez Coello, pintor valenciano que estudió con Rafael en Roma y que, como se sabe, fue el precursor de Velázquez.

No es menos interesante la colección de autógrafos, donde en el más pintoresco maridaje, nos encontramos reunidos los caligráficos rasgos de los hermanos Quintero, el patriarca de Constantinopla, Sarah Bernhardt, el “Bombita”, Tórtola Valencia, Paul Claudel, la Pavlova y otras celebridades mundiales.

La biblioteca rica en obras de documentación artística, arqueología, viajes, historia, contiene,  además, algunos libros dedicados, que son de un valor muy significativo. Entre ellos valen la pena mencionar las comedias completas de los Álvarez Quintero, mandadas sin interrupción, a medida que se han ido estrenando, y “Mis memorias”, de Sarah Bernhardt, en papel del Japón, que la gran trágica envió al señor Brunet recordando al amigo inolvidable que conociera en París y agradeciéndole, una vez más, el viaje ex profeso que él hiciera después a Buenos Aires para verla en Hamlet y llevarle, desde Chile, un ramo de copihues a su camarín.

Don Darío Brunet dirigió en gran parte el Album de la Provincia de Ñuble que figuró en la Exposición de Sevilla y que el enriqueció con monografías y fotos de rincones típicos. Hoy día presta una importante colaboración en el Comité Literario y Artístico de las fiestas del Centenario: en compañía de la señora Berta Collin de Delepine, tiene a su cargo la exposición del folklore chillanejo.

Después de la visita, don Darío me acompañó hasta el umbral de su portón claveteado. Y al despedirse, con un gesto afectuoso y señorial, inclinando su rostro pálido y sonriente, me parece, con su alto cuello almidonado y ceñido por anacrónico corbatín, que es un caballero escapado de algún daguerrotipo, el que me dice adiós.

EPILOGO…(nota del blog)
Gran parte de estas piezas están en la sala Brunet del Museo del Templo Votivo de Maipú. Las que no destruyó el Terremoto del 39,fueron donadas por don Darío Brunet Molina al Museo del Templo Votivo de Maipú ante la desidia de las autoridades de la época, de fundar un museo aquí en Chillan, que las conservara y exhibiera, según era el deseo de don Darío. En Maipú, se exhiben parte de las colecciones que fueron rescatadas de la catástrofe, en una sala que lleva su nombre.

Chillan Antiguo, llama a poner nuevamente en valor olvidada estatua de Gabriela Mistral


 Gabriela Mistral....."controvertido trabajo escultórico"....que fue relegado a la Escuela la Estancia, panamericana norte, desde la Casa del Arte...según cuentan los vecinos de la época, este monumento a Gabriela Mistral no tuvo la aceptación de la comunidad, o mejor dicho... la comunidad no comprendió la figura metafórica del ramillete de flores......
 Diario La Discusión. 26 de marzo de 2013
Por. Carolina Marcos, Grupo Chillán Antiguo y amigos del grupo.




Preocupación nació en el sitio web Chillán Antiguo, que administra el artista Máximo Beltrán.  Hoy, al igual que las dependencias de la escuela, la obra se encuentra en completo abandono.
Erguida y mirando de frente. En sus manos simula tener un ramo de flores, pero en realidad son imágenes de los mismos niños a los que les escribió en el desarrollo de su carrera como poetisa. La estatua que recordó a Gabriela Mistral durante su ejercicio como docente y que hace varias décadas esculpió Flor Pantoja, se encuentra hoy en el más completo abandono.
Varios años desde su inauguración los pasó en la calle 18 de Septiembre, en las afueras de lo que hoy es el Centro de Extensión de la Universidad del Bío-Bío, en su época, Casa de la Cultura, pero hoy se encuentra abandonada a su suerte en la Escuela La Estancia, en la Panamericana Norte. Ya nadie la ve porque el establecimiento tampoco funciona. Lo extraño, dicen los entendidos, es que Chillán cuenta con una escuela llamada en honor a la Premio Nobel, sin embargo nadie se acordó nunca más de la estatua que recuerda su figura.

La voz de alerta nació a través del sitio web Chillán Antiguo. Su director, Máximo Beltrán, cuenta que desde que se fundó el sitio, no ha parado de buscar incansablemente esos fantasmas que forman parte de la historia colectiva de esta ciudad. Fue así como llegó el fin de semana pasado a recorrer las antiguas instalaciones de Las Encinas, sitio abandonado y que en la época de los ochenta albergó un complejo familiar y una discoteque. Y fue así como llegó a los pies de la estatua de la Escuela La Estancia.

(aclaracion a nivel de inserto)….acompañado de un grupo de amigos, del Grupo de Fotografía Apertura-Focal, compuesto por  Felipe Sandoval, Alvaro Péndola, Rodrigo Palavecino, Julio Duran, Eduardo Fuentes, Eduardo Olmedo y Yo (Máximo Beltrán),  llegamos al antiguo Centro Turístico Las Encinas a registrar con nuestras máquinas este espacio de los 60-70-80 que está en completo abandono…Un bello paseo por jardines abandonados, construcciones que nos hablaban de una época de distracción, todo en el marco del abandono y como el tiempo lo cubre todo, una suerte de un despertar y encontrar todo cubierto de “floresta”…una piscina muy bella con diseños  setenteros, ojos de buey en piscina y discoteca….enredaderas y un sinfín de árboles y plantas que engalanaban nuestro paseo. Nuestros lentes quedaron extasiados de tanta belleza oculta
Luego, pasamos a La Escuela La Estancia, primero por el llamado de atención de la escultura de Gabriela Mistral, y es en ese momento en que la recordé, en una de las conversaciones pasadas en el grupo Chillán Antiguo; era la famosa escultura de la escultura Flor Pantoja·….)




“Oí hablar de ella a través del sitio de Chillán Antiguo hace tiempo, pero no la conocía. Pudimos establecer que fue realizada por una escultora de San Carlos llamada Flor Pantoja, quien también sería la autora de la escultura de Martín Ruiz de Gamboa que se encuentra afuera de la Municipalidad de Chillán”, añade Máximo, advirtiendo que Flor era oriunda de San Carlos.

“Los comentarios en cada una de las fotografías o historias son absolutamente libres y van desentrañando una parte de la historia de esta ciudad que no conocemos. Se ha dado nuevamente en este caso”, comenta.
Según cuenta Beltrán, la escultura fue trasladada desde la Casa del Arte hacia el sector en donde se encuentra ahora. Relatan vecinos de la época que este monumento a Gabriela Mistral no tuvo la aceptación de la comunidad, o mejor dicho, la comunidad no comprendió la figura metafórica del ramillete de flores que simulan a un grupo de niños. “Dicen que nunca más hizo una escultura”, añade, advirtiendo sobre el enojo de la artista que no fue comprendida.
Algo que el columnista Juan Ignacio Basterrica, activo participante de Chillán Antiguo y la Revista Quinchamalí, también cree. “La señora Flor sufrió mucho por la incomprensión de la propuesta”, añade al tiempo que propone llevarla hasta Vicuña, ciudad natal de la poetisa, para entregarle el destino que en Chillán nunca tuvo.

Recuerdos
La docente Brígida Hormazábal recuerda que “la imagen es muy conocida para mí. Debe haber sido en 1964 ó 1965, en una ceremonia donde asistieron colegios y muchas personas. Me tocó recitar siendo estudiante de primer año de la Escuela Normal, el poema ‘Piececitos de Niño’ de la poetisa. El destino me llevó el año 1984 a trabajar a la Escuela F-225 ‘La Estancia’ ubicada en la carretera y ahí estaba, había sido trasladada a ese lugar”, dijo.
Son muchas las explicaciones que rondan respecto de su traslado, pero la que más cobra fuerza entre los investigadores dice relación con que nadie en la época entendió el significado del ramillete de niños que simulaban ser flores. Otra de las versiones es que la escultura era desproporcionada para el cuerpo de la Premio Nobel y los más audaces se atreven a decir que luego del traslado, la escultora abandonó Chillán para no volver jamás. Igual que su escultura abandonada en La Estancia.



CONVERSACIONES EN TERTULIA DE RED en Grupo Chillán Antiguo de facebbok, referente al tema:

Juan Ignacio Basterrica
Así es Max..y sin considerar el singular y polémico ramillete no creo equivocarme en decir que la figura de la poetisa en cuanto a rasgos y actitud es de las mejores logras..La escultora  Sra. Flor Pantoja sufrió  mucho por la incomprensión de la propuesta..

Máximo Beltrán
sabes, que este trabajo de la sra. Flor Pantoja, es lejos quizás uno de los más fidedignos...(me refiero al parecido)..y los niños a modo de "ramillete"...un acierto...

Juan Ignacio Basterrica Sandoval
Concuerdo contigo..es la imagen con más parecido y además con gran actitud gestual en la expresión del rostro...en Vicuña..tienen un adefesio que más parece condorito..horrible.
Es mas en lo personal creo que es la escultura adecuada para honrarla en Vicuña..en lugar de la caricatura que le tienen en la plaza..sabrán ellos de la existencia de esta , que se está perdiendo en un lugar que no la ve nadie o muy pocos? Creo debería llevarse a ese pueblo y así se lrespetaría mas el trabajo a la escultora que la hizo para Chillan..sería un desagravio y un gran aporte a su ciudad natal...es mi opinión.
No sería malo hacer la propuesta..sería dignificar la obra y devolverle la gratitud y el honor a la artista

Gonzalo Fischer Herreros
En mi modesta opinión, encuentro bella esta escultura, pero con algunos reparos. La figura tiene muy poco de Gabriela, algo parecida pero no igual. Además carece de movimiento y hay un par de niños con cara de viejos. Recordemos que al haber registros fotográficos la escultura tiene que ser mas real.

Andrés Luis Rodríguez Hernández
Yo creo que está bien que es una metáfora, pero era necesario ser tan grafico con la cabeza de los niños? La escultura entrega mucho, con la gesticulación de su rostro, aunque a mi parecer nadie asimila a Gabriela con una figura sonriente sino más bien con la cara sería del billete de 5000 pesos, aunque suene un poco grotesco decirlo. Si bien concuerdo que es mucho más agradable a la vista que los adefesios que se ven en vicuña , cuidad a la que no quise entrar tan solo de ver una cabeza montada en un fierro, realmente unas aberraciones.

Juan Ignacio Basterrica Sandoval
Yo crep que la figura representa bien a la escritora...el problema es el ramillete...la verdad la propuesta ideal puede ser muy bonita..pero al llevarla a cabo materialmente es un tanto chocante y mas para quien no sabe de que se trata...la estética debe de ser transversal al espectador cuando se trata de homenajes escultóricos....en fin fuera de ese alcance la figura de Gabriela insisto..la mejor lograda que he visto..que no son muchas si uno busca.
La misma escultora realizo el busto de don Martin Ruiz de Gamboa fundador de nuestra ciudad y que esta fuera del edificio consistorial frente a la Plaza de Armas.

Arturo Sepúlveda Alvear
El problema de esta escultura no fue por la por la crítica artística de los intelectuales sino mas bien por la pregunta reiterativa e inocente de los niños que preguntaban . "mamá porque esa señora le corto la cabeza a los niños...", no puedes explicarle que es una "metáfora

Juan Ignacio Basterrica Sandoval
Así es ...la metáfora pasa a ser un ejemplo opuesto al propósito...terrorífico para la inocencia de los niños que la observan...y para algunos adultos que asimilaban al ramillete a fetos....en fin se demuestra una vez más que un ideal en mente creadora puede no convertirse en lo que se busca, cuando se lleva a la materialidad.

Pamela Ramírez
Max.. por si sirve de algo, esta estatua tiene algún enlace con la Legión Femenina América, institución sin fines de lucro ,tengo un familiar perteneciente a esta institución... tratare de averiguar que pasa con su ubicación definitiva....es una pena que sea tan poco valorada...luego te comento..cariños para todos...

Juan Ignacio Basterrica Sandoval
Pamela...exacto..la Sra Yolanda Canales actual presidenta de esa institución..la Legión Femenina América tomo contacto conmigo y me explico que la institución a la cual también pertenecía la escultora..encargo la confección de la obra a modo de homenajear a la poetisa y entregarla a la comunidad..Cuando se confecciono recibió el beneplácito y las felicitaciones de las autoridades...sin embargo comenzó luego una polémica primero por desencuentros con autoridades eclesiásticas quienes no entendieron el concepto..de tal forma que nunca fue bendecida...luego hubo desencuentros en la opinión pública hasta llegar a la situación insólita de su remoción y su abandono..por no decir que la botaron..
Fue entonces que la socia doña María Argentina Echeverría Arias directora de la Escuela La Estancia en la época la recogió y la llevo al establecimiento salvándola así de su destrucción..Una historia como se ve llena de accidentes y sinsabores..la escultora quedo muy deprimida y sentida con tal situación y desenlace de una obra que nunca tuvo otro objetivo que representar el amor de una maestra por los niños.....La Sra. Yolanda me manifestó además que como encargados de la obra le parece muy buena la idea de ofrecerla a Vicuña..y si es del caso colaboraría junto a otras instituciones..la municipalidad..el grupo Mistraliano que cree no pondría problemas y Chillan Antiguo..logren en conjunto promover y llevar a cabo este traslado y donación de la obra a Vicuña lo que remediaría de alguna forma el agravio y le daría descanso a la escultura en la tierra de la poetisa...Así podría este grupo hacer un apoyo a la iniciativa y hacer justicia antes que la escultura sea solo un recuerdo que engrose la lista de los mitos urbanos..muy lejos de los propósitos originales.

Pamela Ramirez
Juan Ignacio hola...me alegro mucho que ya este casi teniendo un lugar definitivo, esta obra de arte..importante para algunos chillanejos y otros no tanto lamentablemente...un abrazo....

 Gonzalo Fischer Herreros
Por lo que me he enterado en Vicuña el arte no vende. Se ha cerrado la unica Libreria y la Biblioteca Municipal está a medio morir saltando. Ojala las autoridades enganchen y que esta estatua no termine aun mas abandonada…

Máximo Beltrán, artista visual y defensor del patrimonio:


“LO PRINCIPAL ES LA EDUCACIÓN EN EL CONCEPTO DE PATRIMONIO”
Diario Crónica - Chillán Chile / domingo 24 de marzo
Entrevista  Catalina Garcés Rondanelli

1.- Cuál siente que es el aporte que brinda el hallazgo de los túneles en Avenida O`Higgins para la investigación de la historia de la ciudad?

- Soy muy cauteloso con el concepto de identidad y patrimonio de Chillán, pero con respecto a estos túneles, para mí son simples cloacas. Yo creo que se ha dado demasiada importancia a algo que siempre ha existido y era parte de nuestro mito. Detener todas las actividades por esto, me parece un chiste. Tanto la administración anterior como la actual se han dedicado a desmantelar Chillán. Hace dos años lo hicieron con los adoquines y ahora se preocupan por estas cloacas…En realidad me parece completamente absurdo.


2.-  ¿Hay suficiente consciencia patrimonial en la ciudad como para defender la historia local?

-No.  Incluso creo que la creación de la Unidad de Patrimonio en el municipio se intenta hacer un lavado de conciencia al darse cuenta de todas las embarradas que hizo en el pasado. Entonces ahora tratan de limpiar sus pecados. Más encima hacen cosas que ya hemos hecho entidades privadas desde hace años. Con el Grupo Chillán Antiguo (blog)
hemos sido distinguidos por la DIBAM, pero en Chillán nada. Igual seguiré trabajando por Chillán desde mi vereda y de manera paralela para que eso referentes de identidad sean reales para las nuevas generaciones.




3.-  ¿Qué hacer entonces para capturar la atención de la comunidad chillaneja y proyectar las riquezas de la ciudad?

-Creo que ahí el concepto principal es la educación, porque túneles más o túneles menos solamente son hitos puntuales, pero para que realmente el concepto de patrimonio, identidad y arraigo calen hondo, debe haber un proceso que debe conversarse en los colegios para que ya los alumnos de chiquititos, cuando sean grandes aprendan a querer y respetar su ciudad. Pero creo que el mal ahora ya está hecho y sólo se puede trabajar con las nuevas generaciones para que en el futuro tengan un apego mayor.

sábado, 2 de marzo de 2013

Homeopatía en Chillán ( 1914 )


p. Maximo Beltrán
Archivo Revista Primerose / Chillán Antiguo


DR. ENRIQUE LARENAS DE LA PEÑA
Homeópata de la Escuela alemana de Háhnemann en Chillán

Un hecho de carácter internacional, tuvo como protagonista a un vecino de Chillán, en el primer decenio del s. XX, el dr. Enrique Larenas. He tratado de indagar más en las redes, archivos  y en bibliotecas, pero lamento no encontrar  nada; a veces es increíble que sucesos puedan ser olvidados producto del “no-registro” involuntario o por la pérdida de documentos en un Chillan tan frágil con su memoria.
Si usted tiene más antecedentes que pudiera aportar, envíelo para completar más esta nota histórica.




La revista Primerose de febrero de 1915, registra en sus páginas, 
un acontecimiento, que con el silencio del tiempo, casi 100 años, llega a nuestros días.






El doctor homeópata don Enrique Larenas de la P. residente en Chillán, mandó el año pasado (1914) , en abril, a la Exposición Internacional de Italia que se iba a celebrar en octubre, una muestra de cada uno de sus principales medicamentos. Estos fueron allá analizados químicamente, ensayados por las eminencias médicas en los hospitales de Roma.
En vista de los espléndidos resultados obtenidos en los enfermos, el Jurado de la Exposición acordó conceder al Dr. Larenas, por sus medicinas especiales el primer premio, gran medalla de oro. (Esta y su hermoso diploma, se exhibieron por varios días en las vitrinas de la Librería Americana).




Anverso de la medalla con el nombre del doctor.





Reverso de la medalla con Victor Manuel (Rei de Italia)



Como esa Exposición fue internacional o universal, puesto que concurrieron a ella exponentes de todas las naciones, el premio es también universal, pues tiene el mismo mérito en todo el mundo, a donde quiera que el Dr. Larenas vaya con sus medicinas.