domingo, 8 de abril de 2012

Beneficencia y Filantropia en Chillán

Filantropía, Patrimonio Cultural de la Salud Pública
p. Marco Aurelio Reyes Coca

Definida la cultura como el acervo de manufacturas (materialidad) e ideofacturas (ideas, valores), el “patrimonio cultural” no es solo la monumentalidad. En la historia de la Salud Pública de Ñuble, junto al patrimonio de edificios están constantes obras filantrópicas de connotados vecinos.

Sucede con el “Hospital San Juan de Dios" surgido de la comunidad, en las postrimerías del siglo XVIII, liderado por el vecino José Gambino, sustentado en el mejor reparto del diezmo destinado al Hospital de Concepción. El proyecto encantó al Procurador Juan Tiburcio Acuña y al Gobernador, Don Ambrosio O’Higgins. Se funda el 22, febrero, 1791, bajo la dirección de Fray Rosauro Acuña, fraile de la Buena Muerte. El traslado Chillán (1835) determina un nuevo emplazamiento del Hospital en la manzana comprendida entre la Cañada del Poniente (Av. Brasil), Itata, Rosas y Gamero. Se financia con el diezmo de la Iglesia y por subvención estatal anual. Sin embargo, el buen funcionamiento dependía en gran medida de la caridad de personas como Doña Mercedes Urízar, que legó el fundo “Hijuelas” de Niblinto; Don Manuel Unzueta Arrau, los predios “El Alazán” y “Santa Rita”, y don Darío Arrau Lagos, el fundo “El Romeral”, traspasados a la Junta de Beneficencia Pública administradora del Hospital.





La “Sociedad de Señoras de Beneficencia” (1860), se une a la Junta, como primer voluntariado para acompañar enfermos. La Junta se reorganiza en 1886, con vecinos prestigiosos como Ignacio Brunet, Dr. Pelegrín Martín, Pedro Juan Solar, Deifilio Allende, Nicolás Alamos, Bernardo Paredes y Fernando Valdés. Administraba el Cementerio (en Libertad Oriente) el Lazareto para “variolosos” (1860), la Casa de Huérfanos y Hospicio (1868).

El crecimiento de la ciudad obliga a pensar en un nuevo hospital (1874). Don José Miguel Mieres, donó $4.000 para la obra, más los terrenos para la Casa de Huérfanos. El diseño pertenece al ingeniero Manuel Munita Gormaz, a un costo de $70.000, incluyendo la Capilla (actual monumento Nacional), Casa de Huérfanos y Hospicio. Se inaugura el 8, diciembre, 1877, en el camino entre los dos Chillanes. Desde 1862, las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, atendían el Hospital. La epidemia de viruela en 1887, (2 mil víctimas en Ñuble y 800 en Chillán) moviliza a vecinos, como Gustavo Santander, José Abelino Acuña, José Toribio Pantoja, Benjamín Goldenberg y Julio Girard, a organizar un voluntariado antecesor a la “Cruz Roja”, colaborando con el Párroco, Vicente Las Casas, en el trágico evento, utilizándose las instalaciones del viejo hospital. El Hospital nuevo era administrado por don Pedro Juan Solar. En 1913, el Dr. Luís Santelices, crea la Asistencia Pública. Finalmente, en esta historia de altruismo, destaca Doña Herminda Martín Mieres, hija del Dr. Pelegrín Martín y de Doña Isidoro Mieres. Es la benefactora del siglo XX, testadora de un valioso legado para construir una maternidad para la mujer campesinas, antes del colapso de 1939. La cuantía de la donación posibilitó la construcción del Hospital de Chillán en la década de 1940.

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